En el gobierno de Yamandú Orsi en el vecino país ya está instalada, en el horizonte de los próximos meses, una preocupación que nadie duda en reconocer: los efectos negativos y las potenciales inundaciones que podría provocar el fenómeno de El Niño. El que, según han advertido distintos profesionales de la meteorología, tendrá características e impactos más graves (con evacuaciones de miles de uruguayos) que en años anteriores, con costos materiales inevitables y, con suerte, sin pérdidas humanas.
En el Congreso de Intendentes, el presidente Orsi adelantó que desde el Ejecutivo se está trabajando en las consecuencias previstas -se pronostican lluvias inéditas- y se implementarán protocolos a presentarse en agosto, para lo que se espera que ocurra a partir de setiembre y octubre.
“El desafío que tenemos ahora, después de un primer avance, es prepararnos para lo que puede ocurrir en primavera como consecuencia de este fenómeno climático. Vamos a poner sobre la mesa todos los protocolos que surgen de los Cecoed (cada departamento cuenta con un coordinador). Tenemos una historia, desde 1998, sobre cómo repercuten las inundaciones y sabemos dónde van a golpear más y dónde menos. No va a impactar de la misma forma en todos lados. Por eso, vamos a generar un espacio de coordinación con el Sistema Nacional de Emergencias (Sinae)”, dijo el mandatario.
El senador del Partido Nacional Sebastián Da Silva, conocedor del territorio y especialmente preocupado por la situación del sector productivo agropecuario, señaló algunas de las zonas que, a su entender, podrían verse afectadas y sobre las que habrá que poner la lupa para amortiguar los daños que seguramente se producirán.
“Hay mapas fluorimétricos y es cierto que hay partes más llovedoras que otras, pero lo que más importa es el impacto que tiene con los cursos de agua. Tenés zonas críticas como el Estero de Pelotas (Rocha), las llanadas de Treinta y Tres, toda la cuenca de la Laguna Merín. Ahí hay que ver las contingencias. Pero después tienes todo el manejo de las represas, sobre todo la de Salto Grande porque el sur de Brasil va a estar muy afectado (ya se han registrado episodios). El río Uruguay se va a llenar y cargar, por lo que el manejo de las aguas hacia el sur va a ser determinante para evitar catástrofes”, previó el nacionalista.
En esta dirección, también mencionó las represas del río Negro, la afectación en Paso de los Toros y Mercedes y reclamó que haya un protocolo.
“Hay que considerar los ríos de mayor caudal. Tiene que haber una contingencia clara para San José, el río Santa Lucía, el Río Negro, el Cebollatí, el Queguay, el Daimán, el Yí y por supuesto que el Uruguay. Se va a inundar Paysandú, Salto, Fray Bentos. La sequía mata como un cáncer -de a poco y te podés curar-, pero este tipo de fenómenos es como un infarto. Podés prever, pero hay cosas que no pueden fallar: retroexcavadoras, maquinaria del Ejército, galpones a disposición para los evacuados. Tener contingencias en los puntos más sensibles a inundarse. Hay que adelantarse a la catástrofe, que cuando viene te lleva puesto. No es un problema flurimétrico en sí, es fluvial en esas zonas donde el impacto de que llueva es mucho mayor. Cuando esos ríos -con sus afluentes que son muy importantes- se llenan y se desbordan, es un caos”, advirtió Da Silva.
Preocupación por mezcla de fenómenos
Con respecto al fenómeno anómalo de temperatura superficial excepcionalmente alta del océano Pacífico ecuatorial -provocando precipitaciones extremas e inundaciones-, el meteorólogo José Serra confirmó que esa “cantidad de vapor de agua” que se desplaza en altura va a desembocar desde el Ecuador al sureste de Brasil y Uruguay que va a ser afectado colateralmente.“Ya ha comenzado a impactar en las represas altas del país y si Salto Grande tiene que abrir los vertederos va a provocar inundación. Además, en el Paraná están habiendo altos volúmenes de precipitación que afectan a Paraguay y a Brasil -con ciudades inundadas en Río Grande del Sur-. El Niño ya impactó en Chile, en Argentina y lo hará en el país”, comentó.
No obstante, el especialista mencionó también una variable de la que se ha hablado menos y que tiene que ver con la convergencia entre El Niño del Pacífico y la formación de La Niña en el Atlántico Norte. “Hay un enfriamiento en las aguas del Atlántico y esto es más preocupante que cualquier El Niño severo. Se está dando una mezcla del agua dulce con la salada que va a alterar la circulación general de la atmósfera. Es muy preocupante este fenómeno porque potencia al otro (por la confrontación de dos sistemas) y va a impactar en toda la economía del país, en todos los rubros”, alertó.
Fuente: El País