La disputa por la tenencia de “Blacky”, una perra cuyo caso había despertado interés y debate por sus particularidades jurídicas y afectivas, quedó resuelta mediante un acuerdo alcanzado entre las partes antes de la audiencia que estaba prevista en sede judicial.
El expediente se había originado tras la disolución de un matrimonio de Villa Elisa que no tenía hijos y que, durante la convivencia, había incorporado a la mascota como parte central de su vida en común.
En el marco del divorcio, las partes alcanzaron inicialmente un acuerdo mediante el cual uno de ellos conservaría la tenencia cotidiana de la perra, mientras que el otro mantendría un régimen de visitas y comunicación. Sin embargo, con el correr de los meses habrían comenzado a darse incumplimientos y diferencias respecto de la modalidad acordada, situación que derivó en presentaciones en los tribunales de calle 12 de Abril y hasta ejecuciones.
Según pudo saber El Entre Ríos, que sacó el caso a la luz a mediados de mayo, un entendimiento permitió poner fin al conflicto sin necesidad de que el juez de Familia y Penal de Niños y Adolescentes de Colón, Dante Command, dictara una resolución sobre el fondo de la cuestión. En efecto, la mascota quedó bajo el cuidado exclusivo de quien era considerada su propietaria original.
El acuerdo dejó sin efecto el régimen que se había establecido con anterioridad y también eliminó cualquier modalidad de visitas o comunicación vinculada al animal. Asimismo, quien tenía a la perra en su poder cedió de manera definitiva la tenencia, dando por concluida la controversia.
La resolución consensuada llegó en la antesala de una audiencia que había sido fijada para el pasado 4 de junio en los tribunales de Colón con el objetivo de intentar acercar posiciones entre las partes. Finalmente, el entendimiento hizo innecesaria una nueva intervención judicial y permitió cerrar el expediente por la vía del acuerdo.
El caso había cobrado notoriedad semanas atrás por tratarse de una situación poco frecuente, que puso en discusión aspectos relacionados con los vínculos afectivos hacia los animales de compañía y los desafíos que este tipo de conflictos plantea para el ámbito jurídico.
Con el acuerdo alcanzado, “Blacky” permanecerá de manera definitiva en un único hogar, poniendo fin a una disputa que había generado atención tanto por su singularidad como por el interés que despertó en la sociedad elisense y el ambiente jurídico.
Fuente: El Entre Ríos