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El "triángulo" entre Colón, S. José y Liebig
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No se trata de recordar aquello de que “a falta de pan, buenas son tortas” ya que, en realidad en las actuales circunstancias, hasta cierto punto al menos, se carece de ambas cosas.

Aunque es dable reformular ese refrán, señalando que en este momento en que la escasez, por no decir la ausencia total de recursos monetarios, es una constante presente en todas las administraciones municipales de nuestra comarca y de la provincia toda, cabría poner a los equipos técnicos que se supone cuentan todas las municipalidades, en la elaboración de planes de desarrollo urbano, incluyendo los servicios públicos locales, en lo que entendemos guarda un parecido más o menos cercano a lo que se conoce como “planes directores”, de los que tantas veces hemos oído hablar, y que inclusive en algunas oportunidades hemos hecho referencia, sin que hayamos tenido la oportunidad -algo que admitimos con un poco de vergüenza- de no haber visto nunca uno.

Estamos en conocimiento de que nuestro actual presidente Fernández descree de ellos, al menos en el ámbito económico. Respetando su punto de vista, hagámosle caso entonces, al menos en apariencia. Porque de lo que se trata en realidad no es otra cosa que de elaborar un programa de una serie de políticas públicas municipales coordinadas, que definan los lineamientos generales que orientan el accionar de las administraciones municipales en el largo plazo, a fin de lograr el bienestar de los vecinos y el desarrollo sostenible de los respectivos municipios.

Es que estimamos que actuando de esa manera, es la única forma de dar continuidad al accionar municipal. Ya que resulta casi una constante en nuestros medios, que con el arribo de cada nueva administración municipal se proponen cambios de planes, cuando no lisa y llanamente se dejan de lado los proyectos en los que se había visto trabajar a la administración precedente. Con el agravante de que en más de una ocasión no hay que esperar tanto, ya que se da el caso de que en el transcurso de una misma administración, los cambios de humor del intendente o un “improntu” suyo haga que se produzcan cambios de rumbo en el accionar.

Consideramos al respecto, un argumento admisible contra una propuesta de este tipo, no puede ser nunca el de la falta de recursos, por cuanto en el caso de no disponer de especialistas en el tema entre su personal, se puede recurrir a la asistencia de los establecimientos universitarios de la región, inclusive obtener este tipo de apoyo por parte del gobierno provincial.

A mayor abundamiento, y teniendo en cuenta el caso de Colón, San José, Villa Elisa y Pueblo Liebig, nos encontramos aquí ante una manera de trabajar en común.
Fuente: El Entre Ríos

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