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¡Volvimos mejores! Reflexiones en torno a un acto inaugural

¿Volvieron iguales, mejores o peores?

 

No se trata de una pregunta cualquiera. Ya que tiene su origen en una afirmación previa de ribetes históricos. Y que en la actualidad es repetida de esa manera, pero como un interrogante, por los sociólogos dedicados a realizar sondeos de opinión en nuestra población.

 

Por Rocinante

 

La frase, o al menos una de sus variantes, dado que no fue la única vez que fuera escuchada, la pronunció con su verbo enfático, y ese ademán tan suyo de apuntar hacia adelante en dirección a un lugar incierto, con el dedo de una de sus manos como gesto profesoral, por Alberto Fernández. Fue el 28 de octubre de 2019, a poco de la victoria del Frente liderado por su actual vicepresidenta, en las elecciones generales celebradas en esa fecha, en la que resultara consagrado como nuevo presidente de todos los argentinos.

 

Es que en la ocasión se lo escuchó pronunciarla en medio de una emotiva parrafada, a la que le sobraban motivos para que se la estimara como jubilosa.

 

Fue cuando señaló “le agradezco al pueblo argentino, que hoy fue a votar y que dispuso un nuevo orden para la Argentina, y una nueva lógica", cuando, según los primeros resultados, se imponía sobre Macri con 48 puntos sobre 40.

 

A lo que agregó, la manifestación de “su gratitud hacia cada dirigente y militante que llevó nuestro mensaje para convencer argentinos. Mi gratitud al equipo que trabajó en la campaña y que puso todo su esfuerzo”.

 

Rematando sus dichos aludiendo a que, desde hace cuatro años venimos escuchando que dicen no vuelven más, pero una noche volvimos y vamos a ser mejores.

 

Palabras que no eran otra cosa, estas últimas, que la asunción de un compromiso: el que revalidó en diferentes presentaciones, como es el caso de una en la provincia de Buenos Aires en septiembre del año pasado, cuando manifestó volvimos para ser mejores, y volvimos para… ponernos en el lugar de las mujeres.

 

Y que ya con una ligera modificación de matiz, se le habría vuelto a escuchar el pasado diciembre, cuando habría considerado que la promesa se había consumado, ya que para él, volvimos mejores, digitales y soberanos.

 

Es este el momento para repetir la pregunta con la que acabo de titular este acápite: ¿Volvieron igual, mejores o peores?

 

Una pregunta que por mi parte dejaré sin contestar, ya que es oportuno que en su fuero íntimo se la haga cada uno de los lectores. Con una modificación que la torna más inclusiva, reemplazando el volvieron, por el volvimos, de manera que quede de esta forma formulada: ¿nos volvimos todos mejores desde el 10 de diciembre de 2019 en adelante?

 

Una digresión: ¿lo correcto es decir inauguración, inaugurar o inagurar? ¿E independientemente de ello, cual es el momento en que queda ese acto consumado?

 

Debo comenzar por confesar algo que no es un pecado sino una falla; una de las tantas en que nadie está libre de caer. Es que me ocurrió que, durante muchos años decía y escribía inagurar, en lugar de inaugurar (con au, y no con la sola a) que es lo correcto. Y no es disculpa el hecho que nunca hubiera estudiado latín. Así como no me explico cómo pude sortear la mirada a ese respecto de la infinidad de maestros y profesores, con los que sucesiva o simultáneamente fui cursando.

 

En tanto, la Real Academia Española advierte que inagurar no es una palabra correcta, por no decir que no es una palabra. Y a la vez he podido enterarme que el término inauguración proviene de la ceremonia que se verificaba entre los romanos cuando un ciudadano entraba a formar parte del colegio de los augures o cuando se trataba de buscar un emplazamiento para la construcción de un edificio público. En este caso, se llamaba inauguración porque consistía principalmente en consultar a los augures acerca de las buenas condiciones solares.

 

También que según la misma Real Academia la palabra inauguración (o inaugurar) cuenta con cinco acepciones: (i) dar principio a una cosa con cierta solemnidad; (ii) abrir solemnemente un establecimiento público; (iii) celebrar el estreno de una obra, de un edificio o de un monumento; (iv) iniciar algo nuevo; (v) adivinar supersticiosamente por el vuelo, canto o movimiento de las aves.

 

Aunque comúnmente entendemos por inauguración o acto de apertura por la que se solemniza la conclusión de un edificio importante como un templo, hospital, escuela, etc. cuando ya es posible destinarse al uso previsto. Se aplica también a monumentos, estatuas y eventos.

 

Y que esa ceremonia consiste normalmente en un acto simbólico como el corte de la cinta que franquea el paso a la misma o el descubrimiento de una placa conmemorativa. Durante el acto es común que las autoridades presentes pronuncien algunos discursos dando por inaugurada la instalación.

 

¿La del Centro Modular Sanitario en Colón fue una auténtica inauguración?

 

 

Pido perdón por ir saltando de una pregunta a otra, algunas de las cuales quedan sin contestar. Pero al menos la pregunta precedente tiene su explicación y viene a entroncar con la primera.

 

Lo que sucede es que tal como es sabido, y de lo que en este medio se ha dado amplia información, el presidente Alberto Fernández dejó inaugurados este jueves cinco Centros Modulares Sanitarios, ubicados en las ciudades turísticas de San Bernardo, Mar del Plata, Villa Gesell (provincia de Buenos Aires), Colón (Entre Ríos) y Mina Clavero (Córdoba).

 

La información referida cuenta que el acto, el que se realizó por videoconferencia, comenzó pasadas las 12.30 y se extendió por más de 40 minutos. Lo encabezó el primer mandatario desde la Residencia Presidencial de Olivos, y en el caso del hospital modular de Colón, desde esta ciudad participó en el mismo, mediante videoconferencia el Presidente Municipal José Luis Walser, acompañado del Ministro de Planeamiento, Infraestructura y Servicios de la Provincia de Entre Ríos; haciéndolo desde Paraná nuestro gobernador junto al administrador del Ente Nacional de Obras Hídricas de Saneamiento (Enohsa) e Intendente con licencia en la ciudad de Concordia Enrique Cresto. Como se sabe, Cresto viene tejiendo apoyos para su candidatura a ocupar aquel cargo que ocupa actualmente Gustavo Bordet.

 

Y la pregunta que acabo de hacer, no es para nada descabellada, si se tienen en cuenta las desprolijidades y fraudes que se hacían presentes cuando en todo el país al actual oficialismo se lo veía inaugurando en verdaderas ristras.

 

Es por eso que espero que de lo sucedido en Colón, lo mejor que pueda decirse es que es de esperar que sea una situación excepcional, en el marco de lo que se ha dado en llamar la nueva normalidad.

 

Es que como surge de la información que apareció en este mismo medio y a la que hemos hecho referencia, se dio en la oportunidad el caso de que se inauguró, lo que no estaba en el mejor de los casos, tan solo cerca, pero de cualquier manera todavía no en condiciones de ser inaugurado.

 

Es que se reconoce, que hasta este momento está faltando la instalación de los equipos; todo el equipamiento está comprado y provisto, pero el tema es la puesta a punto para iniciar la atención, ya que no se ha recibido parte del mobiliario como ser camas, sillas, colchones, sillas de ruedas, cestos de residuos, carros de curaciones. Tampoco ha llegado el equipamiento médico; y la instalación eléctrica está tratando de concretarse. A la vez, que tampoco se han incorporado recursos humanos (de esa manera se alude a médicos enfermeras, mucamas y personal de maestranza, entre otros).

 

Una enumeración que viene a mostrar que el nuevo centro asistencial no está en condiciones de funcionar, y por esto la inauguración del mismo es cuando menos apresurada. No me atrevo ni siquiera a imaginar cuál es el verdadero estado de cosas en esos tres centros modulares que fueron también inaugurados en la ocasión en forma simultánea.

 

Y se me ocurre que este tipo de actos tienen un efecto que es el contrario al de despertar confianza por parte del pueblo en sus gobernantes. Es que no puedo sino imaginarme a tantos que en dispersos lugares del país, no resultaría extraño se deba incluir a algunos colonenses, suponer complacidos que luego de un imaginario corte de cintas, las puertas del flamante hospital ya estaban abiertas para recibir a todos aquellos que hubieran en esa localidad sido tocados por la peste…

 

Es por eso que se dé la existencia de quienes lamentan la presencia en el acto del Intendente de Colón, ya que se interpreta a la misma como una convalidación de lo que a la sumo era una pre/inauguración, que inclusive brindaba la oportunidad para repetirla, otra vez de “en de veras”.

 

Se trata de personas que no sopesan el hecho de que en ocasiones como esa no es fácil actuar de otra manera. Ya que es de imaginar el escándalo que se hubiera armado, si el intendente colonense no hubiera estado presente en lo que cabría calificar sino como una inauguración, por lo menos de ensayo general.

 

Máxime si se tiene en cuenta la sorpresa en ocasión del acto que nos ocupa. Enterarnos de la vinculación estrecha que es de presumir que une al Intendente con el Presidente, ya que a aquel se lo escuchó tratar a este con su nombre de pila y tutearlo (“la mirada que tenés, Alberto, y que podemos ver materializada en estas obras”).

 

Por otra, parte existen quienes en Colón aparte de considerar comprensible ese apresuramiento, que es un modo de actuar que se ha naturalizado en el actual oficialismo, señalan que cualquier reparo queda salvado por la manera que Alberto Fernández calificara a Colón en esa oportunidad, destacando que es una ciudad maravillosa, que si es chiquita es también hermosa y que merece la misma atención que las ciudades más populosas”.

 

Pequeña ciudad maravillosa. Me gusta el calificativo. El que me lleva a pensar en Colón, como una Río de Janeiro en miniatura.

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