Mucho se habla en la actualidad de la libertad financiera, pero ¿sabemos en realidad qué significa ser libre financieramente? Una respuesta que nos resulta interesante es “cuando yo domino mis finanzas y tomo decisiones sobre ellas y no al revés”
Por María Fernanda Stivanello (*) y Cristhian Leonardo Blanc
La pregunta siguiente sería ¿cómo empiezo?
En la última EXPO EFI, el evento de economía, finanzas e inversiones más importante del país, se han expuesto temas como la brecha que existe en la EF en distintos países y cómo impacta en las inversiones. Tanto la tasa de inversión personal, que mide la proporción de personas que invierten en el mercado de valores u otros instrumentos financieros y el índice de bienestar económico, que mide éste, considerando ingresos, empleo y seguridad económica, muestran que una mejor EF lleva a una mayor participación en inversiones personales y mejora el bienestar económico, al proporcionar herramientas para una mejor gestión de las finanzas. Por ejemplo, una mejor EF puede reducir el endeudamiento excesivo.
El caso de Japón donde la EF está integrada desde la primaria, el 90% de la población tienen conocimientos financieros básicos, el 19% más probabilidad de invertir activamente y el 70% de los inversores activos diversifican el riesgo de su portafolio efectivamente (fuente ATFX cadena de servicios financieros), esto impacta directamente en el crecimiento de riqueza per cápita y en un aumento de inversiones por persona.
Respondiendo entonces a la pregunta inicial, ¿cómo empezar? Con educación financiera y sin ánimo de dar consejos, simplemente sugerencias: consultar fuentes confiables de cursos en línea, libros específicos, seminarios, realizar presupuestos, evitar deudas innecesarias, invertir e informarse como hacerlo.
Siguiendo esta línea de análisis, el hecho de que se haya puesto sobre la mesa la discusión acerca de la importancia de la Educación Financiera, resulta destacable y plausible, y de particular interés en nuestro país, el cual adolece, a nuestro criterio, de una cultura financiera poco satisfactoria o insuficiente. Esto último ha contribuido, por ejemplo, a considerar generalmente a las colocaciones financieras (excluyendo al plazo fijo) como más bien aptas para grandes y sofisticados inversionistas y no para un público amplio.
Cabe mencionar que, para el caso de las inversiones en el mercado de capitales, temática de gran relevancia en el ámbito de la EF, es vital el asesoramiento especializado dado que, adentrarse en el vasto mundo de los instrumentos bursátiles sin conocimientos e información suficiente, puede conducir a decisiones poco satisfactorias. Pero la mentada necesidad de asesoramiento no contradice el hecho de que se trata de un universo que ofrece una amplia gama de oportunidades para agentes económicos en general que adopten la cultura del ahorro, abarcando tanto a comerciantes, asalariados, estudiantes y jubilados, entre otros.
Por supuesto, tal disciplina, comprende mucho más que el entendimiento de las alternativas de inversión que ofrecen los mercados de capitales y la gestión adecuada de un portafolio de activos. Más bien, abarca un abanico de conocimientos que se relacionan entre sí, contribuyendo a la adquisición de una visión de conjunto.
Al respecto, la Encuesta Internacional de Educación Financiera en Adultos OCDE/INFE 2023 (1), revela varios datos, de los cuales mencionaremos solo algunos que consideramos particularmente interesantes. Estos refieren al porcentaje de adultos pertenecientes a 20 países de la OCDE que han respondido correctamente a preguntas acerca de conocimientos sobre finanzas, veamos:
-Definición de inflación: 87%
-Interés de un préstamo: 87%
-Relación riesgo/retorno en una inversión: 79%
-Valor temporal del dinero: 69%
-Diversificación de riesgo: 60%
-Cálculo de interés simple: 56%
-Cálculo de interés compuesto: 45%.
Entre otros ítems.
La publicación no arroja datos acerca de nuestro país. Pero podríamos preguntarnos en qué medida estos y otros conocimientos están adecuadamente incorporados en nuestra cultura general, para la toma de decisiones informadas y mejor planificadas que contribuyan a mejorar nuestras economías personales y en consecuencia conduzcan a la mejora en indicadores socioeconómicos de relevancia. Ya que, si bien el ordenamiento macroeconómico y las políticas económicas responsables y racionales son vitales para la prosperidad de una nación, la gestión de las respectivas finanzas personales, en base a nuestra propia formación personal, constituye un factor de relevancia que no debe subestimarse.
(1) OCDE (2023), "OECD/INFE 2023 International Survey of Adult Financial Literacy", OECD Business and Finance Policy Papers, n.º 39, OECD Publishing, París, https://doi.org/10.1787/56003a32-en
(*) María Fernanda Stivanello. Contadora Pública Nacional, Mat. 4179, Facultad de Ciencias De la Administración. (UNER) Con posgrado en capacitación pedagógica. Emprendedora , asociada a empresas de network marketing, nacional e Internacional. Profesión desempeñada de forma privada e independiente, ejerciendo también la docencia de nivel medio, y dictando cursos de formación laboral en varios institutos de enseñanza, cómo de educación financiera de forma particular. Entrerriana. Amante de los hábitos saludables.