Se trata de un dicho tan popular entre nosotros, que hasta se ha afirmado que forma parte de nuestra idiosincrasia el tipo de comportamiento que con el mismo se hace referencia. Una frase que puede tener, a su vez, aditamentos diversos, los cuales le dan significado distinto con esos diferentes añadidos, como es el caso de “¡no te metás, que eso no te importa!”.
Pero por otra parte estimamos que ese dicho, considerado en forma aislada, es una recomendación de abstenerse de actuar -interviniendo o informando- dado que el hacerlo, que se considera es lo que corresponde, puede llegar a tener consecuencia dañinas para el que lo hace.
Algo que inclusive podría llegar a constituirse en una incitación ya a “hacerse el desentendido”, ya a “callarse la boca”, algo que, sobre todo en este último caso, puede llevar a dar nacimiento a una suerte de “conspiración del silencio“, de la que no siempre son conscientes quienes quedan involucrados en ella, y que por eso mismo llegan – independientemente de la conciencia de los alcances del actuar de esa manera- a la condición de cómplices.
Dicho de otro modo, frente al conocimiento de la comisión de un delito existe la obligación de denunciarlo, y no cabe hacerse el desentendido. Inclusive cabría destacar el carácter lesivo –por lo dañino- de un comportamiento así para la comunidad toda. Dado lo cual, en lo acendrado de esa mal interpretada prudencia, puede verse una de las causas del estado actual de nuestra sociedad, y a la corrupción filtrándose como una plaga en la administración pública a todos sus niveles.
Mientras tanto, las consideraciones precedentes están motivadas por la noticia acerca de una denuncia en sede penal de supuestas “anomalías” –cabría hablarse alternativamente de “irregularidades”- con una entidad y características como para ser considerados actores delictivos, en las Rediciones de Cuenta -o sea de ingresos y de gastos- de AMITUR, un ente mixto conformado por la Municipalidad de Colón y representantes del empresariado local de ese Municipio vinculado con el turismo. Todo ello, en los ejercicios que van desde 2015 al 2018 inclusive.
Como detalle importante a computar se señala que la información oficial al respecto, da cuenta que “de acuerdo a las constancias -Acta Nº7-, un miembro del sector privado expresó que ‘no se pueden aprobar estos decretos ya que se desconocen los gastos’. Además, consultó sobre qué se iba a hacer con el presupuesto 2019 y exigió que se ejecute la ordenanza vigente. En esa sesión, allí se aclaró que nunca participaron en la toma de decisiones de las erogaciones realizadas y que se desconocen las rendiciones presentadas”. Algo que lleva a preguntarse no solo por si resulta razonable el tiempo que se tomó la actual administración municipal de Colón para completar la investigación respectiva, sino también, sobre si cabía al Tribunal de Cuentas de la Provincia auditar los manejos de fondos de ese ente, y en su caso si lo llevó a cabo o no, y eventualmente su resultado.
Sin perjuicio de extender ese interrogante al Concejo Deliberante, a la vez que si la postura asumida por los miembros privados del mencionado ente, no debería haber ido más lejos que abstenerse de votar o abstenerse de hacerlo, respecto a la consideración de esos decretos. Todo ello, quedando, por otra parte, a la espera de las explicaciones públicas de quienes votaron, como miembros del ente referido vinculadas esas rendiciones, ya que esa es indudable una deuda que tienen con los vecinos colonenses, los que resulta evidente de que son merecedores de ella. Y a la vez, especular acerca de en cuántas municipalidades de nuestra provincia puede darse el caso de situaciones similares.