No siempre es cierto, como lo hemos escuchado, que los políticos se han puesto a hablar de temas académicos o políticos que no entienden. Como tampoco lo es que una condena en sede penal por la comisión de uno o varios delitos comunes, les impida el estudio y análisis de cuestiones propias de las academias y universidades. Ambas afirmaciones las hemos escuchado respecto a Amado Boudou. Y las consideramos completamente equivocadas. Ello así, por cuanto lo que le está vedado es disertar “ex cathedra”, independientemente de su sapiencia, por ser un mal ejemplo como persona, algo que es lo mismo que señalar que carece de las cualidades morales para ocupar ese tipo de sitial.
Demás está decir, que se trata de una generalización absurda, sostener que se ve a los políticos ocuparse de cuestiones de alto vuelo, sin estar preparados. Sí es cierto que asistimos a un grave deterioro en la idoneidad de los convocados a ocupar cargos públicos; quienes en su gran mayoría son políticos o tienen una vinculación íntima con ellos, ya que no basta esa circunstancia para denostar a toda la clase política, muchos de cuyos integrantes ostentan esa idoneidad, sea o no sea este el caso de Boudou.
Mientras tanto, es en principio comprensible y hasta aceptable, ver a quienes se indignan al anoticiarse que Amado Boudou fuera invitado a dar una conferencia –la información, al menos, no habla de una clase magistral- por parte de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, sobre el tema “Noticias falsas y Guerra jurídica”. En lo que es tan solo una de las ocasiones que se conoce de sus entrevistas periodísticas, de sus conferencias televisadas en YouTube, o sus charlas en el Instituto Patria -en las que ha intervenido, sobre todo tocando, la mayoría de las veces, temas económicos. A la vez que creemos haber escuchado mencionar una conferencia suya sobre la personalidad de Manuel Belgrano, el cual, como es sabido, ha venido a sufrir una suerte de entronización poco comedida en un altar laico, por parte de la viuda de Néstor Carlos Kirchner.
En cuanto a las motivaciones del exvicepresidente convicto para hacerse presente en el escenario público, las explicaciones son muchas, pero posiblemente lo que en realidad se dé, sea una mezcla de todas ellas. Es así como, entre esas motivaciones se menciona la necesidad de mantener viva su figura pública, e inclusive recuperar el reconocimiento social del que alguna vez pudo haber gozado. A lo que se agrega quienes hablan de un esfuerzo, en apariencia imposible de lograr, encaminado a “lavar su imagen percudida”, pero sin que ello implique en forma previa el reconocimiento y el público pedido de perdón por todos los delitos por él cometidos, que han sido materia de juzgamiento, seguidos de sentencia firme de condena.
En el caso de las conjeturales motivaciones indicadas, existe unanimidad –con tan solo diferencias de matices- en considerarla valederas. La discrepancia se da en lo que respecta a si esa presencia suya puede considerarse como un gesto para “tantear el ambiente”, con el objeto de tomar una decisión respecto a su retorno a la arena política. Algo que ignoramos, pero que, de ser así, lo vemos como una creencia en su posibilidad, fundamentada en fraseos de Discépolo. Y más precisamente aquéllos que nos hablan, aquí y ahora, que entre nosotros, “todo es igual/nada es mejor/ lo mismo un burro/ que un gran profesor”…
Ha llegado el momento de decir que las coincidencias existen. Ya que al comenzar a escribir estas líneas, tuvimos noticia no solo del arribo al país del exgobernador Sergio Urribarri, tras ser desafectado de su rol como embajador argentino en Israel y Chipre, luego de que fuese condenado en primera instancia por delitos vinculados a la corrupción, cometidos en nuestra provincia; sino que, ya en Concordia , participó como orador, en un acto del Instituto Ideario Artiguista, dando una charla titulada “Rescate de Artigas como política de Estado y vigencia del ideario y las luchas artiguistas”.