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Tratando de arrinconar a la República

Comisariado + think tank + formación de cuadros = Instituto Patria

 

Habrá quien diga, remedando al Apóstol San Juan, que en el principio fue la lucha de los opuestos, dado lo cual el origen de todo es de naturaleza bélica o militar.

 

Por Rocinante

 

Es lo que pensé, al momento de sentarme a escribir esta nota, cuyo primer acápite está referido a aclarar qué se entiende por think tank y por comisariato político.

 

Se trata de dos expresiones de las que, como le sucede a tantos, tenía una imprecisa idea (ese entre saber y no saber) y que de cualquier manera me resultaban indispensables para seguir avanzado en el desarrollo del presente texto.

 

De allí la consulta de diversos textos que llevé a cabo, y de lo que sigue es su resumen.

 

Primero, el think tank

 

 

Así me quedó en claro que el término think tank significa, según su traducción lineal del inglés, tanque de pensamientos. Como también, quienes tratan, tal como es mi caso, de adaptar a nuestra lengua términos de su idioma de origen, costumbre que empobrece, como es sabido nuestro rico idioma, para reemplazarlas por una serie de designaciones, que precisamente por su diversidad, vienen a mostrar que es una labor difícil de consumar de una manera del todo satisfactoria.

 

Ya que esas expresiones sustitutas vienen a ser comité de expertos, comité de sabios, instituto de investigación, gabinete estratégico, centro de pensamiento, laboratorio de ideas, usina de ideas, reservorio de ideas, tanque de ideas, materialización de ideas, almacén de ideas, todo así mencionado, quedándome corto.

 

Esa es la razón de lo que señalaba al principio, dado que también pude enterarme que ese concepto tiene un origen militar. Más precisamente durante la Segunda Guerra Mundial, cuando de ese modo se hacía referencia a un recinto cerrado en el cual científicos y militares se reunían para debatir asuntos estratégicos. A lo que se agrega, para redondear, la historia del concepto por la que se tiene a la Corporación RAND (Research and Development), una sociedad creada por el general Henry H. Arnold en 1948, como el primer think tank en la acepción actual del término.

 

Y como no podía ser de otro modo, nuestro país ocupa un lugar importante en cuanto al número de esos centros con los que cuenta, aunque cabe suponer que su trabajo es, en algún punto, deficiente, porque, de no ser así, con seguridad no estaríamos como estamos. Aunque un contra argumento diría en cambio, que de no ser así estaríamos peor.

 

Qué se entiende como Comisariado y Comisario

 

 

En tanto la palabra Comisario, yendo más allá de su uso habitual entre nosotros, hace referencia a quien tiene poder y facultad de otro para ejecutar alguna orden o entender en algún negocio.

 

En su sentido moderno, esa expresión se la encuentra en la Unión Soviética después de la consolidación del comunismo en Rusia, posterior a su Revolución. Es así como se explica que los comunistas quisieron crear un gobierno de trabajadores y campesinos, que tradicionalmente, el gobierno es un consejo de ministros nombrado por un líder o presidente, y que ellos, que lo veían al gobierno como una institución burguesa, quisieron organizar de manera diferente un Estado obrero.

 

Es en consecuencia que cuando el poder político, quedó en manos de los soviets —consejos o asambleas— de los trabajadores, campesinos y soldados, eligieron el primer Consejo de Comisarios del Pueblo (Comisariado) para administrar Rusia en nombre del pueblo. El Presidente del Consejo de Comisarios del Pueblo, también elegido por el Congreso de los Sóviets, tuvo una función similar a la de un primer ministro. El primer Presidente del mismo fue Vladímir Lenin. Un esquema que terminó con la llegada de Stalin al poder, cuando volvieron los ministros y el Primer ministro como funcionario con esa denominación.

 

En tanto, a los propósitos de esta nota, resulta más adecuada la referencia a la figura del comisario político. Este, según aclaran mis referencias, en general es un oficial militar designado por un gobierno para supervisar la fidelidad de una unidad militar al respectivo régimen. Es por eso que se señala que la figura del controlador político-ideológico insertado en las unidades militares ha sido utilizada en los más diversos ejércitos, y el término ha sido reservado históricamente para aquellos comisarios políticos que desempeñan su función en ejércitos populares.

 

¿A qué viene todo esto?

 

 

No faltará quien, antes de comenzar a leer esta nota o llegar a este punto en su lectura, se preguntará que hasta ahora no he hecho otra cosa que hablar de comisariatos y de tanques de ideas. Un interrogante no solo sensato sino totalmente justificado.

 

Es que sucedió que no hace mucho leí un artículo periodístico, en el cuál se daba cuenta que bajo el ala de Cristina Kirchner: el Instituto Patria se expandió en pandemia. Y que de esa manera, ha instalado un rosario de filiales, con la denominación de Casa Patria en diversas ciudades capitales (ocho en total y de ellas, siete con una mujer al frente) de provincia, entre las que se encuentra Paraná, sede en la cual, a estar a la información, Blanca Osuna es al menos la principal vocera.

 

Y en forma simultánea, por una serie de circunstancias que, a pesar de ser fortuitas no dejan de ponernos en alerta, cayó en mis manos un ejemplar de este mes del Boletín Oficial del gobierno nacional, en el que aparece publicado el decreto 226/21, que firmó Alberto Fernández y que garantizó la estructura necesaria a la Casa Patria Grande Néstor Carlos Kirchner para volver a funcionar, bajo la órbita de Presidencia de la Nación.

 

Es por eso que, luego de una ligera, por lo superficial, investigación, concluí que Instituto y Casa no eran una misma cosa, a pesar de dar la impresión que uno de ellos es el clon del otro.

 

Es así como me vine a enterar que la Casa Patria Grande se trata de una entidad oficial creada en el año 2011, que tiene su sede en una paqueta mansión del Barrio de Retiro, y que según diversas fuentes funcionó como base de operaciones de La Cámpora, que instaló allí una escuela de militantes K. Tras ser rebautizada en el gobierno de Mauricio Macri como Casa Creativa del Sur, recuperó su nombre original en la presidencia de Alberto Fernández, que acaba de conformar su estructura organizativa.

 

Entre sus objetivos se encuentran las acciones destinadas a la Promoción de la Integración Regional; la planificación y gestión de "ciclos de formación intensiva para jóvenes líderes provenientes de diversos ámbitos, en las materias de competencia de organismo" y la "gestión de planes y programas" destinados "a la formación y capacitación, en especial de los sectores juveniles", aunque según se escucha decir entre los que malquieren al actual oficialismo, que hasta el presente, aparte de la creación y ocupación de cargos, su única utilidad es haber servido para que en plena pandemia, su sede permitiera a una hija de su director ejecutivo celebrar allí su cumpleaños.

 

En tanto, según la documentación a mi alcance, el Instituto Patria (Pensamiento, Acción y Trabajo para la Inclusión Americana) es otro, fundado por Cristina Fernández de Kirchner en el año 2016.

 

Al respecto, se indica que luego de las elecciones de diciembre de 2015, en las que resultó elegido Mauricio Macri, la ex Presidenta de la Nación Argentina concibió una fundación que sirviera para canalizar la actividad de la oposición al gobierno nacional. Es así como en el 2016 se crea el Instituto Patria. Una semana después realizó una reunión con 71 diputados en el Instituto, donde Cristina Fernández manifestó la necesidad de conformar un "frente ciudadano" que sirviera para "contener a la gente" y "garantizar la gobernabilidad".

 

Sus objetivos fueron y son los de contribuir al desarrollo del socialismo en Latinoamérica; controlar el pensamiento latinoamericano y los procesos políticos, económicos y sociales que tienen lugar en la región; y enriquecer el desarrollo de un marco conceptual y analítico centrado en la misma.

 

Mientras que sus autoridades son: Presidenta Honoraria, Cristina Fernández de Kirchner; Presidente, Oscar Parrilli; Vicepresidente, Jorge Ferraresi; Secretaria, Teresa Sellarés; Tesorera, Adriana Fontana.

 

Si cupiera encontrar una diferencia entre el Instituto y la Casa, creo hacerlo en que en la segunda (dando por supuesto que en la práctica funciona) existe una apertura a los que no son del propio palo, que justificadamente en el caso de la primera, los miembros son de clara filiación cristinista.

 

Qué se puede entrever detrás de la fachada de una institución y de su clon

 

 

Convengo en destacar que lo que sigue a continuación a este respecto, tiene mucho de un intento conjetural de carácter tentativo. Explicable el mismo, en la circunstancia que, a menudo, y este puede ser el caso, está presente la posibilidad de incurrir en error, al momento de buscar, sin que intencionalmente signifique forzarlos, encasillar los hechos dentro de determinado marco.

 

Asimismo considero, antes de proseguir, que se hace necesario efectuar una distinción entre dos estrategias diferentes utilizadas por quienes, sin ser realmente en el fondo peronistas, intentan adueñarse del movimiento.

 

A ese respecto debe tenerse en cuenta que en los setenta se asistió a un fenómeno conocido con el nombre de entrismo, en el que en un primer momento Perón y los montoneros (dicho esto de manera abarcadora) comenzaron por utilizarse mutuamente el uno y los otros, como manera de alcanzar objetivos diferentes. Allí es donde surgió el término entrismo para hacer referencia a una estrategia montonera para hacerse parte y luego adueñarse del peronismo como movimiento.

 

En cambio, en la actualidad estamos asistiendo al despliegue de una estrategia de otra naturaleza que se efectúa a dos niveles. Uno, en el ámbito de las ideas; y otro, en el de las estructuras y de la dirigencia y en el encuadramiento del mayor número posible de adherentes al movimiento.

 

Un fenómeno que consideramos adecuado encasillarlo, no en el concepto de entrismo, al que acabo de hacer referencia, sino en aplicarle la denominación de trasvasamiento. Ya que se parte, para utilizarlo, del hecho que quienes son sus protagonistas no tienen que entrar, en cuanto ya están dentro del movimiento, dado lo cual, de lograrlo, sería utilizar los principio rectores del peronismo de Perón, para llenar ese vacío con la ideología del cristinismo, en la que debe verse una etapa superior del originario kirchnerismo, en lo que cabría ver como una versión más ortodoxa del más pragmático kirchnerismo, el que desde el punto de vista doctrinario se constituiría en la variante argentina del socialismo del siglo XXI. Se asistiría de esa manera a un proceso de trasvasamiento, tanto en materia ideológica como dirigencial, en el que los apotegmas de Perón resultarían arrumbados, al mismo tiempo que su simbología tradicional y la desaparición de los muchachos (y muchachas) peronistas, independientemente del hecho que se continuaría combatiendo al capital, salvo que sea el de los amigos.

 

En tanto, y, dado que ese trasvasamiento no es otra cosa que un proceso en desarrollo, y dentro de la coalición gobernante existen importantes bolsones del peronismo tradicional, con los que se debe contar para conservar las posiciones de poder y se hace necesario avanzar hasta completar la tarea, de manera de convertir en realidad esa apenas susurrada consigna de que vamos por todo…

 

Se trata de un proceso en el cual el Instituto Patria cumple una función principalísima. Ya que constituye a la vez una usina de ideas, un centro de adoctrinamiento y un último de formación de cuadros. Y lo que no tiene una importancia menor, cual es la participación en la designación, bajo otro nombre, a los que deben cumplir el rol de comisario político, es decir de aquellos que, sobre todo en la cúspide de la pirámide estatal, deben controlar, desde un segundo lugar, a quienes ocupan el primero, por una cuestión de reparto de cargos entre los distintos grupos de la coalición gobernante.

 

Un ejemplo de lo cual se lo encuentra en el caso de la Ministra de Justicia Losardo, respecto a la cual quien le seguía en orden de jerarquía y que se mantiene en funciones después de su renuncia, se lo ve actuar como una suerte de comisario.

 

De donde cabría preguntarse si el título de esta nota, tratando de arrinconar a la República, es una conjetura disparatada, una amenaza o una pregunta sin sentido.

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