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Delcy Rodríguez, la vice de Maduro
Delcy Rodríguez, la vice de Maduro
Delcy Rodríguez, la vice de Maduro
El régimen boli/chavista/madurista venezolano como corruptor dentro y fuera de sus fronteras

La vida no es un culebrón pero a veces se le parece

La verdad es que no soy un experto en esa materia, como en tantas otras, de las que soy afecto por una deformación profesional a parlotear.

Ello no impide el saber que por culebrón se entiende una telenovela que consta de gran cantidad de episodios a lo largo de los cuales en la trama pueden presentarse, aparte de intrigas propias del mundillo de la política, invariablemente la presencia de intensas relaciones sentimentales de carácter melodramático entre diferentes personajes.

Por Rocinante

De allí mi afirmación inicial, que me lleva a concluir que cuando la vida real no es la imagen que vemos convertida en tragedia o drama, se vuelve con menos ínfulas expresada en un culebrón o telenovela que en el caso de sus máximos exponentes, no es otra cosa vida presentada en una forma exagerada y las más de las veces edulcorada. Ya que como he escucharlo decir la vida es demasiado dura, para que la veamos cómo es reflejada en la pantalla.
Cuando Delcy Rodríguez entra en escena
Debo hacer la advertencia que a Delcy Eloína Rodríguez Gómez, no es que le faltan ni condiciones e inclusive mérito para ser más que una actriz de reparto en una zaga, sino por ser ella de una manera casi casual la que trae al presente acontecimientos del pasado reciente, a los que cabía considerar sepultados por nuevos escándalos que ahora se reviven, cuando no es el caso que ahora se conocen, y que nos guste o disguste ya son parte de la historia.

Es por ello, que partiendo de Delcy Rodríguez, en el itinerario a seguir, comencemos por esbozar su perfil. Señalando que se trata de una abogada cincuentona, la que es a la vez diplomática y política en Venezuela, su patria.

La que luego de graduarse de abogada en la Universidad Central de Venezuela, cursó estudios de derecho social en la Universidad de París X Nanterre. Y que también posee una maestría en política y social de la Universidad Birkbeck en Londres, Reino Unido.

Hija de un conocido dirigente político socialista, que sufrió en su momento antes de su ya lejana muerte encarcelamientos y torturas en regímenes anteriores al bolimadurismo ahora tiranizante; en la actualidad y desde poco menos de dos años ocupa el cargo de vicepresidente de la República Bolivariana de Venezuela. Antes de ello había sido en una larga carrera de honores junto a Hugo Chávez y a su hijo dilecto, ocupó el Ministerio del Poder Popular para la Comunicación e Información, fue también canciller y presidenta de la una Asamblea Nacional Constituyente muy peculiar que ese país desde hace más de dos años se la emplea tanto para un barrido como para un fregado, con olvido de su función específica que debió ya hace tiempo concluido.

Ya conocemos el personaje. Ahora corresponde indicar lo que la vuelve parte de la trama.
Una reunión secreta en el aeropuerto madrileño de Barajas
Sucede que hace de esto ya unos días se tomó conocimiento público de lo que debía permanecer en secreto: una reunión que mantuvo Delcy Rodríguez con el ministro español José Luis Ábalos, en el aeropuerto indicado, hace de esto poco más de un mes.

Encuentro al que se pretendió hacerlo pasar como casual, después que se develó el misterio de lo que se pretendía fuera secreto. Es que no se contó con el hecho que significa la curiosidad periodística, y de allí que por culpa de algunos de ellos ocurrió, lo que no debía haber sucedido. La revelación que el sábado 18 de enero, las autoridades de Barajas recibieron el aviso del Ministerio del Interior de que la vicepresidenta chavista Delcy Rodríguez viajaría al día siguiente a Madrid.

A lo que se agrega la circunstancia que interrogado el primer ministro español Pedro Sánchez sobre esa reunión, su contenido y su realización iba a provocar la renuncia del ministro indicado, la sorpresiva respuesta fue un ambiguo y a la vez terminante; no me meto en eso.

Respuesta muy extraña, dado que si algo tiene que hacer un primer ministro es meterse, si así corresponde, en las acciones de sus ministros, sobre todo si se tiene en cuenta que integrando como integra España la Unión Europea, está obligado a ajustarse, o sea no transgredir, el paquete de sanciones aplicados por esta última a la dictadura de Maduro, entre las que se encuentra la prohibición de ingreso tanto de este como sus funcionarios, sumada a una larga lista de sus acólitos a lugar alguno del territorio de esa Unión.
Viejos acontecimientos que vuelven a la luz: el caso Morodo
Independientemente de las especulaciones que se hacen respecto al contenido de esa reunión, la misma ha servido para revivir acontecimientos del pasado, que habían quedado sepultado por esa seguidilla de acontecimientos que se dan en todas partes del mundo y que no parecen darnos descanso.

Tal es caso de una noticia aparecida en las páginas del diario madrileño El Mundo, en su edición del 20 de mayo del año pasado y que paso a reproducir en forma extractada.

El ex embajador español en Venezuela con el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero, Raúl Morodo, cobró al menos 3,8 millones de euros en comisiones de la petrolera estatal venezolana a través de Suiza y Panamá mediante asesorías ficticias. PDVSA (Petróleos de Venezuela) articuló la mayor parte de las operaciones a través de una sociedad pantalla panameña con cuenta en el país helvético y controlada por su hijo, Alejo Morodo, a través de testaferros.

Según documentación a la que ha tenido acceso EL MUNDO, los abonos realizados por el Gobierno de Hugo Chávez al hijo del diplomático del socialista Raúl Morodo, que fue embajador de España en Venezuela bajo la presidencia de José Luis Rodríguez Zapatero, tuvieron lugar de manera prácticamente inmediata a que su padre abandonara el cargo, en agosto de 2008. Desde ese momento y hasta 2013 se sucedieron decenas de transferencias realizadas por supuestas labores de "asesoría jurídica".

Concretamente los Morodo simularon trabajos para implantar la empresa venezolana en Europa, concretamente en España y Portugal, pero no prestaron servicio alguno.

Los pagos más importantes librados por el Gobierno venezolano fueron articulados a través de Alejo Morodo mediante la sociedad instrumental panameña denominada Furnival Barristers Corporation, con domicilio en Plaza 2000 Building, 50 TH ST. Esta empresa disponía de cuenta en el Credit Suisse de Ginebra con la siguiente numeración: CH 67048351435769620100. También libró facturas a la petrolera venezolana mediante su bufete madrileño, Aequitas Abogados y Consultores Asociados, S.L.

El organismo oficial competente ha examinado las operaciones y ha concluido que se trata de una burda operación de blanqueo de capitales que ha desembocado en la orden de registro de las oficinas de los Morodo por parte de la Audiencia Nacional.


De esa manera se tiene por probado que Morodo, ha actuado a través del ex presidente de la entidad, Rafael Ramírez, investigado por corrupción durante los últimos años por las autoridades de Estados Unidos. La Fiscalía americana le atribuye el cobro de sobornos y la utilización de sociedades corporativas de la empresa para blanquear dinero procedente del narcotráfico. La familia Morodo sostiene que realizó trabajos de asesoría empresarial que, sin embargo, no ha podido concretar. Se limita a asegurar que ayudaron a que PDVSA aterrizara en el continente europeo, pero no pueden justificar haber realizado servicios por un importe tan elevado.
Especulaciones acerca de la reunión de Delcy Rodríguez con el ministro español y su vinculación con el caso Morondo
Se hace necesario recordar que España en la actualidad es una monarquía parlamentaria, la que desde poco después de que ocupara el trono el ex rey Juan Carlos, ha tenido un gobierno conformado por un primer ministro y sus ministros, que permanecen en funciones mientras cuenten con la confianza del parlamento.

A la vez, de esa forma a lo largo de los años se han sucedido gobiernos cuyos integrantes eran resultados de una mayoría socialista (PESOE), del Partido Popular (PP) o en forma excepcional por la coalición de ambos. En los actuales tiempos revueltos y con el surgimiento de una formación centrista (Ciudadanos), otra de izquierda populista (Unidas podemos) y una {última de derecha de la misma inclinación (VOX) se ha vuelto complicada la tarea de reunir una mayoría parlamentaria que permita formar gobierno.

Una circunstancia que se pone de manifiesto con el hecho que el actual gobierno de ese país es encabezado por Pedro Sánchez, un socialista, al frente de una coalición compuesta por su partido y Unidos podemos. El presidente de esta agrupación Pablo Iglesias, que ocupa en el gobierno el cargo de vice primer ministro, es conocido por su larga vinculación con el régimen venezolano, del que inclusive ha sido asesor y que a su vez ha contribuido financieramente de una manera generosa a la consolidación de Unidad Podemos.

Este cuadro no sería completo si no aludiéramos al papel de mediador oficioso que sigue procurando asumir Rodríguez Zapatero (del que fuera embajador de España en Venezuela, según se ha visto, Raúl Morodo) en las negociaciones hasta ahora imposible designarla honradamente con ese nombre, entre Maduro y la oposición mayoritaria.

Dicho lo cual habría que hacer referencia a la circunstancia de que el actual primer ministro español se encuentra en el brete de, por una parte, continuar siendo España un cabal miembro de la Unión Europea, al mismo tiempo de evitar disgustar a su vice primer ministro y su agrupación que siguen encandilados con el régimen venezolano.

Circunstancias que sirven para explicar la reunión secreta y transgresora a las normas de la Unión europea entre Delcy Rodríguez y por lo menos un ministro del gobierno español, más allá del hecho que sea una incógnita lo en ella tratado, a la vez que a la insólita respuesta del primer ministro a una pregunta vinculada a la reunión a la que se ha hecho más arriba referencia.

Queda pendiente de respuesta, otro interrogante, esta vez acerca de los posibles vínculos entre Rodríguez Zapatero y Morodo, embajador español en Venezuela en los tiempos en que aquél encabezaba el gobierno español, y en su caso cuál es en la actualidad su relación, de manera de poder llegar a establecer si el nombrado Rodríguez Zapatero es o no más que un mediador oficioso un gestor de negocios encubierto de Maduro.

Si tuviera que efectuar una comparación entre Maduro y algún personaje de nuestra historia, tendría que llegar a pensar en un híbrido entre Atila, del cual según se cuenta, donde pisaban las patas de su caballo no volvía a crecer el pasto, y de Midas, que convertía en oro todo lo que tocaba.

Híbrido que me parece una figura adecuada si se tiene en cuenta por una parte la desgarradora situación que se vive en Venezuela, prueba de lo cual es la enorme cantidad de venezolanos que al marcharse no han hecho otra cosa que votar con los pies, a la vez que la compra de voluntades de funcionarios de otros países (de los que no se puede decir que hayan resistido a los embates) que en su caso es casi una constante.

Dicho en esos términos, porque el caso Morodo viene a ser un calco de una situación que se ha repetido una y otra vez. Inclusive se da la particularidad curiosa de que también en el caso venezolano el que dio la alerta fue un organismo estadounidense de inteligencia, como ocurrió en el escándalo de Oderbrecht.

Con la aclaración, que ese no sería el caso de nuestro país, donde con investigaciones del mismo tipo, no se habría asistido a otra cosa que a la aplicación sistemática de la doctrina del lawfare.

¿Verdad o mentira?
Fuente: El Entre Ríos Edición Impresa

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