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La cuarentena aprieta fuerte. Limita las actividades que nos parecían naturales, obliga a evitar besos y abrazos y pega duro en el bolsillo a un sinnúmero de personas. Las ciudades ya no tienen el brillo que tenían. Los carteles más repetidos de los locales comerciales ya no son descuentos o pagos en cuotas sino la leyenda que dice “Se alquila”, el doloroso mensaje que confirma que donde había empleo y actividad económica, ya no los hay.
El impacto para los intendentes
En ese marco, gran parte de los intendentes atraviesan escenarios de emergencia: pago de sueldos escalonados, cuotas para pagar el aguinaldo y permanentes pedidos de auxilio financiero para sostener el gasto público que se requiere para mantener el Estado en pie en medio de la pandemia. La foto se repite en Colón, San José, Victoria, y en decenas de pequeñas localidades entrerrianas. Atrás le sigue el agotamiento parcial de reservas de algunas administraciones más poderosas como Gualeguacyhú o Concordia, que también sienten el cimbronazo de la caída de la recaudación. Todos tienen claro que no pueden esperar nada del gobierno provincial de Gustavo Bordet. El hombre ha decidido mirar para otro lado ante cada pedido de los intendentes.

La pérdida de ingresos en los municipios va del 50 y hasta el 70% en los peores casos. Los intendentes que esperaban gobernar con 100 pesos por habitante (el valor es figurativo y sólo a modo de ejemplo) deben hacerlo con entre 30 y 50 pesos como máximo. La parálisis de las obras públicas, el recorte de inversión pública y la demora en los pagos de sueldos, son parte de los síntomas de este nuevo estado de las cuentas municipales.
Un intendente a contramano
Pero mientras esto ocurre en casi toda la geografía entrerriana, hay un intendente que va a contramano. Se trata de Martín Oliva, el actual presidente municipal de Concepción del Uruguay, que en las últimas dos semanas anunció un ambicioso plan de obra pública y lanzó un fondo de emergencia con créditos que va a financiar la propia administración municipal.

En silencio y con una administración ordenada, el intendente Oliva apuesta a ocupar un rol central en la reactivación de la actividad económica local. En esa línea, lanzó un plan de obra pública que financiará en gran parte con fondos propios para invertir $55 millones en pavimentación de calles y mejoras de espacios públicos. Esto incluye la pavimentación de 20 cuadras en los barrios 30 de Octubre, Villa Sol y Villa Las Lomas Norte; la puesta en valor de la plaza ubicada en ese barrio y la colocación de carteles y señalética vial.

A su vez mantuvo, a pesar de la pandemia, una obra en marcha de remodelación de uno de los bulevares de la ciudad que se licitó antes de la cuarentena y no se interrumpió a pesar de la nueva realidad. Allí se invierten poco menos de $3 millones de pesos que han permitido mantener activas las fuentes de empleo asociadas a la obra.
Inyectar recursos al comercio local
Además de estos $55 millones que se invertirán en obras públicas para impulsar la actividad económica local, el gobierno municipal ha dispuesto la creación de un fondo de emergencia que otorgará créditos a tasa 0% a comercios y emprendedores afectados por la pandemia.

De este modo, la iniciativa impulsada por la directora de Producción, Victoria Giarizzo, finalmente se concreta en estos tiempos con una asistencia financiera directa que se sostendrá con aportes municipales. Oliva confirmó que la medida busca una asistencia directa a los sectores locales afectados, con aportes que irán de $10.000 a $60.000 a devolver en 10 meses con 0% de interés y cuatro meses de gracia.

Adicionalmente, también se anunció la creación de una “incubadora municipal” que pretende asistir a las actividades comerciales que deban resurgir de las cenizas después de la pandemia o bien que deban reconvertir su modelo de negocio cuando se sepa cómo será la “nueva normalidad”.
La pesada herencia
A diferencia de muchos otros gobiernos que repiten insistentemente haber recibido una “pesada herencia”, en Concepción del Uruguay el panorama es totalmente diferente. Esta relativa calma financiera del gobierno Municipal es parte de la herencia que dejó la administración del antecesor y mentor de Oliva, José Eduardo Lauritto. El actual presidente de CARU terminó su mandato en el municipio con un fondo anticíclico de más de $300 millones y una Agencia Tributaria Municipal a estrenar para que el nuevo intendente utilizara la herramienta.

Hay que recordar que Martín Oliva acompañó a Lauritto en la fórmula a la intendencia en 2015. El apoyo de Lauritto a su candidatura en el escenario electoral 2019 fue crucial para que Oliva se impusiera, primero en la fuerte interna del PJ uruguayense, y luego en las elecciones generales. La experiencia muestra que cuando las transiciones se hacen de forma ordenada y los dineros públicos se administran de forma responsable es posible afrontar las peores crisis con un escenario de mayores certidumbres.
Fuente: El Entre Ríos

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