Para empezar, debemos dejar en claro que lejos estamos de poner en duda la honestidad y el celo de la actual administración municipal –y en especial la del Intendente- tanto en su actuación en general como en relación a la epidemia. Es más, consideramos destacable la transparencia con la que se la ve actuando. Pero como se sabe, en estos momentos, y como consecuencia del brote viral que nos afecta, nuestra ciudad se ha convertido sino en una verdadera “caldera del diablo”, dado que se ha visto potencializar el hervidero de versiones sobre el tema.
Como es de esperar entre ellas, junto a la frecuente circulación de maledicencias, nos sentimos obligados a rescatar tres versiones, que no solo han despertado nuestra atención, sino que consideramos útil que en la medida de lo posible fueran materia de esclarecimiento. La primera de ellas, tiene que ver con el hecho que “el caso cero” del brote, habría concurrido a un ente de salud local denunciando un fuerte dolor de gargantas, y después del examen médico habría sido devuelto a su casa. Lo mismo habría sucedido al día siguiente que con fiebre alta habría sido diagnosticado atribuyéndole un estado gripal. La tercera, tiene que ver con el hecho que el martes anterior al día de la declaración local de la emergencia ya existían versiones cruzadas que daban cuenta de la existencia de personas atacadas por el virus.
Demás está señalar que hemos sido consecuentes en nuestra línea de no hacernos eco de “versiones antojadizas”. Pero en este caso concreto, y dada nuestra especialísima situación, nos ha parecido que silenciar lo señalado, no sería lo correcto. Es que más vale fallar por un exceso de celo, que terminar haciéndolo por otro de prudencia.