Comenzaré esta nueva columna compartiendo otra definición de las diferencias que destacan a un líder de un gestor o dirigente, en este caso hecha por Warren Bennis en su libro “On Becoming a Leader” (Cómo convertirse en líder) quien asegura que los líderes dominan el contexto en lugar de someterse a él.   Entre otras, marca las siguientes diferencias entre gerentes y líderes:   - El gerente administra; el líder innova.   - El gerente se concentra en los sistemas y las estructuras; el líder en la gente   - El gerente es una copia; el líder es original.   - El gerente se centra en el control; el líder inspira confianza   - El gerente tiene la pregunta cómo; el líder qué y porqué   - El gerente imita; el líder crea   - El gerente acepta el statu quo; el líder lo desafía   - El gerente hace las cosas bien, el líder hace lo correcto.   A estas definiciones podría agregar las habilidades que dominan las personas con alta inteligencia emocional, del psicólogo Daniel Goleman de Harvard, quien estableció que el concepto de inteligencia emocional incluye 12 características esenciales para que las personas alcancen sus objetivos y se desarrollen con éxito en lo profesional.   Preguntado sobre cuáles de esas 12 serían a su criterio las 3 de mayor peso escogió las siguientes:   - Orientarse al logro   - La empatía   - La influencia o capacidad de transmitir argumentos de un modo convincente.   Claro que se puede ser un buen gestor o dirigente y también un buen líder si reunimos todas esas condiciones, pero la realidad es que en nuestro medio cotidiano nos encontramos con personas normales que pueden reunir algunas de las características antes expuestas, sin embargo difícilmente nos encontremos con alguien que reúna tantas cualidades. Como ya hemos dicho estaríamos en presencia de un GENIO UNIVERSAL.   Desde este enfoque y si asumimos que la gestión debe ser considerada una profesión y en consecuencia se puede aprender, probablemente comencemos a resolver varias de las dificultades o problemas que padecemos por depender de una inadecuada conducción en las organizaciones e instituciones que nos afectan.   Toda profesión se compone de cuatro elementos básicos:   Tareas: en cualquier profesión hay una serie de tareas que deben realizarse, que se pueden enseñar y aprender y esto depende de adquirir conocimientos y ponerlos en práctica. Válido para la profesión que se nos ocurra.   Herramientas: también aquí sostengo que se puede aprender el uso de los recursos o herramientas de trabajo, se requiere de entrenamiento intensivo y continuo, igual que en el caso de las tareas, y como vemos con frecuencia a los más talentosos les suele ir mejor, son los que más se entrenan, vale solo de observar en el deporte.   Alguna vez le preguntaron al maestro Roberto de Vicenzo cómo influía la suerte en sus éxitos y con la serenidad que lo caracterizaba respondió “vea, cuanto más practico más suerte tengo”, para reflexionar cuando solemos responder “Por suerte…”   Principios: Cualquiera sea la profesión se rige por determinados principios, tiene que ver con el cumplimiento de las tareas y el uso de las herramientas, es el marco de referencia de nuestra conducta, es ante todo entender el significado de una profesión y sobremanera los impactos de los errores que se pueden cometer. Se requiere comprensión y disciplina permanente. Se pueden aprender y enseñar.   Responsabilidad: es el cuarto elemento de toda profesión en el ejercicio de la misma: A diferencia de los otros tres elementos no se puede enseñar, se puede exigir, rogar o forzar, pero sigue siendo una decisión íntima del individuo, de responder o no por lo que hace.   Este cuarto elemento es tal vez el de mayor impacto en nuestra sociedad, el de no responder por lo que a priori se asume como responsabilidad. Por el contrario, hay una fuerte tendencia a encontrar o justificar los no cumplimientos en terceros o en otras vías de especulación y dilación. Personalmente relaciono esta situación con una cultura permisiva sin sanciones y lamentablemente ayudada con los malos ejemplos en la dirigencia. El tango Cambalache duele en las entrañas por estos tiempos…   Desde el liderazgo o gestión, quien no asume sus responsabilidades no es ni líder, ni gestor, ni conductor; en el mejor de los casos, es un exitoso trepador…   Finalizo esta columna con una definición que siempre me pareció la más clara respecto de la responsabilidad:   “La responsabilidad es esencial en el ser humano, ya que no es por cuestiones divinas lo que nos sucede, lo es por nuestras decisiones”.