Un mensaje de la Junta de Laicos de la Diócesis de Concordia llegó este viernes a la redacción de El Entre Ríos, que lleva la firma de Fabricio Enrique Brikman, presidente de tal entidad; y del presbítero Pablo Andrés Méndez, asesor diocesano.   En la misiva, integrantes de movimientos laicales, asociaciones e instituciones religiosas de la Diócesis de Concordia y, constituidos en Junta de laicos, desde su compromiso ciudadano de trabajar por el bien común, se dirigen a toda la comunidad.   Hablan del “continuo avance la pobreza” y de que la “misericordia y caridad cristiana va más allá de la solidaridad y el asistencialismo”. Incluso dirán que “vemos una tendencia desde las políticas actuales a pensar que el pobre se maneja más fácil por medio del asistencialismo creándose así una cultura asistencial y poco dignificante”.   También hacen mención que, en Concordia, “las familias sufren la ausencia de perspectivas o proyectos de vidas dignas, que desemboca en falta de incentivos para el trabajo y el estudio”.   Por esa razón, solicitaron “la intervención de aquellos organismos idóneos, para que lleven a cabo las gestiones necesarias destinadas a frenar el avance de la inseguridad, del narcotráfico, y de la pobreza”.   La carta completa, a continuación:   Que venimos siendo testigos en nuestra diócesis de Concordia del continuo avance de la pobreza, y con ella todo lo que implica. Es necesario interpelarnos y preguntarnos ¿dónde está mi hermano? (Conf.Gn.4,9)   Son muchas las personas que sufren y para ponerse de pie necesitan del amor y el ánimo mutuo. La misericordia y caridad cristiana va más allá de la solidaridad y el asistencialismo, en la que muchas veces caemos.   La misericordia es mirar la dignidad del otro, dignidad humana. Atributo del cristiano que nos lleva a la compasión por la miseria y sufrimientos del prójimo, a la amabilidad para asistirlo, y es la virtud que nos empuja a ser benévolos al juzgar a nuestro hermano.   La Iglesia, como madre y maestra la lleva en sus entrañas, pero a muchos cristianos se nos ha olvidado de practicarla, y es allí donde hacemos agua en la sociedad. Entonces, los pocos que se ocupan salen a pedir auxilio, como, por ejemplo, nuestros curas que están en los barrios más castigados por el flagelo de la droga y la pobreza.(Conf. Carta del Clero Zona Centro)   Proponemos alentar la práctica de las obras de misericordia corporales, cómo: “dar de comer al hambriento y vestir al desnudo”; y de las espirituales, cómo: “enseñar al que no sabe y consolar al triste”, en respuesta inmediata para quienes lo necesitan. Esta situación no es irremediable, con buenas decisiones, paso a paso, esto puede cambiar. No debemos permanecer indiferentes ante tanto sufrimiento sino ser puentes de escucha y contención.   Como laicos y como “Iglesia Misionera”, miramos la belleza de la familia, haciéndonos eco de sus realidades.   Queremos destacar que “Construir la paz es tarea de todos”. Es un llamado a la reflexión personal, “ya que la violencia siempre se gesta primero en el corazón”.   Vemos una tendencia desde las políticas actuales a pensar que el pobre se maneja más fácil por medio del asistencialismo creándose así una cultura asistencial y poco dignificante. Pero la pobreza duele y cada vez más profundamente. Las familias sufren la ausencia de perspectivas o proyectos de vidas dignas, que desemboca en falta de incentivos para el trabajo y el estudio.   No queremos acostumbrarnos, ni mirar para otro lado como que nada pasa; simplemente queremos involucrarnos con nuestro compromiso ciudadano para el bien común. Por ello pedimos la intervención de aquellos organismos idóneos, para que lleven a cabo las gestiones necesarias destinadas a frenar el avance de la inseguridad, del narcotráfico, y de la pobreza.   Solicitamos a los gobernantes que reaccionen ante esta situación, que tengan empatía frente al dolor de una madre que tiene un hijo preso o adicto, que se inquieten junto a cada padre, cuando no puede dar a su familia lo indispensable para vivir.   Los laicos comprometidos hacemos nuestra parte, conteniendo, brindando espacios de igualdad y solidarizándonos de diferentes maneras con nuestros hermanos, pero hay soluciones que no están en nuestras manos, ¡¡exigimos a quienes tienen el poder de decisión para acabar con estos flagelos, que lo hagan!!   Junta de laicos Diócesis de Concordia   Fabricio Enrique Brikman Pbro. Pablo Andrés Méndez