Mientras el fundador de Generación Zoe, Leonardo Cositorto, continúa prófugo de la Justicia argentina, el gerente de la sede en Paraná anunció el cierre del local de la empresa en Paraná, tal como ocurrió con otras dependencias del país.   El abogado y exgerente de Generación Zoe, Andrés Amarilla, confirmó que son 255 los inversores afectados en la capital entrerriana y señaló que la suma adeudada asciende a “más de 1.500.00 dólares”.   Días atrás, Cositorto anunció a través de conferencias virtuales que Generación Zoe llegó a su final. Las denuncias penales por estafa y asociación ilícita que lo hicieron fugarse del país y vivir en la clandestinidad, y que incluyen la detención de una decena de gerentes, lo forzaron a una decisión drástica. Reemplazará la firma financiera con una nueva: Sunrise Coach.   Cabe recordar que está acusado de estafar a la gente con un supuesto fraude financiero denominado “esquema ponzi” o esquema piramidal. Captaba a las personas a través de distintos métodos y les pedía una inversión en dólares, con la promesa de que iban a recuperar el 7,5% mensual.   Deuda multimillonaria     Cositorto “nos dijo que el capital nos lo va a pagar en 12 meses y, por ahora, lo que podemos ir percibiendo es 150 dólares por mes”, confirmó Amarilla y agregó que “es una suma mínima, porque hay capitales invertidos de 100 mil dólares, 150 mil dólares, 20 mil dólares o 5 mil dólares. Estamos esperando y hablando de muchísimo dinero”, remarcó el letrado y gerenciador local de Generación Zoe (ahora, Sunrise Coach).   “El CEO de Generación Zoe nos manifestó que ya no existe esa empresa y ahora existe Sunrise Coach y a partir de ahí él ya no necesita ninguna oficina representativa en ninguna provincia y entonces, tuvimos que sacar todos los carteles y publicidad”, relató Amarilla y agregó que “a partir de ahora, los 255 individuos que están bajo mi estructura, pertenecemos a Sunrise”, afirmó.   “En el marco de un supuesto y de confiar en lo que dice Cositorto, a partir de abril, vamos a percibir lo que se nos debe en cuotas de 150 dólares”, dijo y aclaró que “estamos en una situación de amargura porque confiamos en que iba a cumplir con lo que nos dijo, que iba a pagar en marzo el 7,5% del capital total del que cada uno de nosotros teníamos invertidos, pero varias veces fueron cambiando las cuestiones”, sostuvo el abogado y gerenciador local de Generación Zoe (ahora, Sunrise Coach). Andrés Amarilla junto a Leonardo Cositorto   La denuncia contra Cositorto     El expediente se abrió el 12 de noviembre del año pasado a raíz de la denuncia de un particular que solicitó que se investigue una presunta estafa y defraudación económica al fisco por parte de la organización “Generación Zoe”. Bajo una fachada de un supuesto culto y una falsa universidad ofrecerían titulados en criptomonedas y coaching.   La denuncia detalló que como contrapartida de la inversión inicial se prometían “ganancias superiores a los $100.000 mensuales sin hacer nada” y que quienes no podían invertir debían “captar a cinco o diez víctimas que pusieran el dinero solicitado para poder ingresar”.   Dudas y credibilidad     “La credibilidad cada vez es menor, sobre todo para los que tenemos altos capitales ahí, y que somos la mayoría; no nos queda esperar que esta nueva empresa que desconocemos, pero en la que figura él y que, según dice, otras personas hicieron grandes inversiones, la firma se va a levantar y en cinco o seis meses, se va a llamar a cada uno de los inversores para que pueda recuperar el capital. Eso es lo que todos los días nos manifiesta Cositorto en la plataforma Zoom”, prometió el abogado Andrés Amarilla.   En referencia a los asociados en la sede de la capital entrerriana, Amarilla contó que los inversores “tienen un descontento total y cada uno con su tipo de emociones. Algunos me culpan a mí porque era el máximo motivador, porque estaba más entusiasmado que todos. Y obviamente, como gerente, viajé por diferentes lugares del mundo y veía toda la panacea que era muy creíble. Encuentros de 3.500 personas en el mejor hotel y pagadas por Leo (Cositorto) y entonces uno creía que era verdad y que nunca iba a suceder lo que pasó”, explicó el abogado.   Saldar las deudas     “Muchos de los que entraron son mis amigos y siempre estuve a lado de ellos, pero en este momento ya es mucho más difícil devolver el dinero a ellos, porque estamos hablando de sumas muy grandes”, dijo Amarilla y confirmó que no descarta hacerse cargo de las deudas y afrontarlas “con el tiempo, siete u ocho años”, según dijo.   “No lo descarto porque estoy trabajando con trading profesional y a lo largo del tiempo se va a poder salir de todo esto, pero se necesita paciencia. Pero en lo inmediato no se puede. Voy a continuar trabajando, pero no dependiendo de redes ni de piramidal ni nada de eso, sino dependiendo de nuestro conocimiento de binarias, el estudio de trading e índice sintético. Eso si nos va a sacar adelante, pero con el tiempo”, relató el abogado.   “El que más perdió”     “Como abogado pienso que los 255 somos damnificados porque todos perdimos. Yo soy el que más perdí, porque soy el que más invertí: una casa, un auto y las comisiones. Pero perdí en todos los aspectos: económico y afectivo, porque perdí amigos y conocidos”, relató Amarilla y agregó que “no temo a la parte penal, porque no he hecho ninguna transacción fuera de la empresa y yo no tengo acciones de la empresa, soy un socio más. Distinto de como sucedió en Córdoba que a nombre de la empresa compraban bienes o hacían usufructo de las inversiones”, afirmó.   Anticipa denuncia     “Dialogando con los 255 asociados, les conté que me voy a presentar a hacer la denuncia. Ahora, no lo he hecho porque estoy esperando si se efectúa el pago como último plazo el 15 de abril. Si a esa fecha, no paga, entraré en la denuncia de daños y perjuicios en lo Civil y en lo Penal como una estafa”, anticipó el abogado.   Consultado sobre el cambio de nombre en la empresa como Sunrise y la posibilidad de reclamar el pago de Generación Zoe, Amarilla sostuvo que “podría ser una estrategia para no pagar, porque no puedo denunciar a Zoe porque no existe más. Y ahora, recién ingresé a Sunrise para percibir los u$s150 dólares prometidos y que las demás personas puedan percibirlo”, explicó el abogado y agregó que “va a costar probar que a mí, me estafó Zoe si ya no existe como empresa”, concluyó.