La disolución de la radio pública municipal de Concordia, dispuesta por el Ejecutivo y aprobada por mayoría este jueves en el Concejo Deliberante, ha originado innumerables reacciones, no sólo en los actores de la vida política -dos exintendentes entre ellos- y comunicacional sino también, como en este caso, en quienes se han formado para pensar la organización de la ciudad desde el ensamble entre personas, comunidades y territorios. Azcué resolvió disolver la Radio Pública Municipal y el Concejo Deliberante lo avaló Cierre de Radio Ciudadana: “La austeridad no puede significar retroceso”, dijo Bordet y pidió “revisar la medida” "Se está callando una voz fundamental de nuestra ciudad", consideró Cresto sobre el cierre de la radio pública de Concordia   El Arquitecto Martín Cummaudo, a título personal y profesional, posteó consideraciones desde ese enfoque:   ”El cierre de una radio pública no es solo la clausura de un medio, sino la pérdida de un nodo territorial de producción simbólica, de construcción de comunidad y de memoria oral. La relación entre voz y territorio es estructural: la voz es una forma de habitar el territorio, de contarlo, nombrarlo, disputarlo y sostenerlo vivo.   En contextos como el de Concordia —ciudades intermedias, con fuerte identidad local pero tensión constante entre centralización y marginalidad— una radio municipal no es solo comunicación institucional: es infraestructura del relato común. Quitarla es, de algún modo, desdibujar el mapa cultural del lugar.   Desde el pensamiento arquitectónico y territorial, se puede leer este cierre como un acto de des-territorialización simbólica. Al silenciar voces locales, se interrumpe el flujo de significados que hacen al territorio no solo geográfico, sino también político y afectivo”.