El papa León XIV ha pronunciado este sábado por la mañana una histórica homilía desde el Parque París Londres en Paysandú, apelando a símbolos propios de la región, como el puente General Artigas, los palmares y el mate. “Sean comunidad fraterna que se reúne y comparte la vida y los proyectos, los sueños y las esperanzas, especialmente con los más necesitados. Sean comunidad orante que mantiene el diálogo con el Señor, como un amigo habla con otro amigo. Cristo cuenta con ustedes. Cristo cuenta contigo. Que nuestra Madre Celestial, la virgen de los 33, los proteja en el camino de la vida y los guíe siempre al encuentro con su Hijo Jesús”, expresó al cerrar un cálido mensaje, contrastando con la fría y ventosa mañana sanducera. El puente León XIV resaltó al “puente Artigas” que une Colón y Paysandú como un símbolo claro. “En esta ciudad de Paysandú se encuentra el Puente Internacional General Artigas que atraviesa el río Uruguay uniendo dos países limítrofes. No es difícil imaginar los beneficios que genera, apertura, comunicación, intercambio. Por eso, qué importante es ser constructor de puentes. Esa es la vocación a la que todos estamos llamados, construir puentes, estrechar lazos, unir, comunicar, transmitir la alegría de la fe, como lo hizo el beato Jacinto Vera, a tiempo y a destiempo”, comenzó diciendo. Enseguida, reforzó el simbolismo resaltando la importancia de los cimientos del puente: “Además, es necesario que el puente tenga buenos cimientos para que no sucumba a las corrientes más enfurecidas. Ciertamente, así como la casa edificada sobre roca permanece firme en medio de la tormenta y la casa construida sobre arena corre el peligro de derrumbarse, también un puente necesita los soportes adecuados para no desplomarse con la fuerza del viento y de las aguas. Cada vez que vayan a la costa y divisan el puente, recuerden que este símbolo nos representa y nos indica la importancia de una sólida formación cristiana. Necesitamos estar bien preparados para dar razones de nuestra fe a todo el que nos lo pida y no dejarnos arrastrar por cualquier clase de doctrinas extrañas. Sólo así seremos instrumentos de unidad y vínculos de caridad”. Los palmares El Sumo Pontífice continuó su homilía apelando a “otro símbolo que caracteriza y embellece esta tierra, como son los palmares. Nos dice el Libro de los Salmos que el justo florecerá como una palmera. Este árbol es resistente a la fuerza de los vientos, posee raíces profundas, se eleva rectamente hacia el cielo en busca de luz y produce el dulce fruto del Yatay. Esta es una hermosa imagen del origen y el destino al que estamos llamados. Arraigarnos en Cristo, Alfa y Omega, principio y fin de nuestra vida, para que permaneciendo unidos a Él, demos buenos frutos”. Varios sacerdotes de Concordia, en Paysandú Pero enseguida se ocupó de resaltar que las palmeras no crecen solas: “Al mismo tiempo vemos que en esta región las palmeras no crecen aisladas, sino que forman palmares, es decir, son muchas, no están solas ni distanciadas. Así también la Iglesia es una comunidad de hermanos que hunden sus raíces y bebe de un manantial común, la Palabra de Dios, los sacramentos, la oración y la acción caritativa. Y sus fieles elevan su mirada para alabar juntos a Cristo, Sol que nace de lo alto, cuya luz guía los pasos de la humanidad por el camino de la paz”. El mate Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida por EL ENTRE RÍOS (@elentreriosok) Por último, centró su mensaje en la fuerza simbólica del mate: “un símbolo que está presente en cada hogar de este país, en cada lugar de estudio, de trabajo, en cada reunión de amigos. Me refiero al mate, esa bebida tan típica de Sudamérica, cuyo significado profundo ustedes pueden explicar mejor que yo. Seguramente el mate los ha acompañado también hoy en el viaje de camino a esta celebración y los acompañará al regresar. También hasta Roma ha llegado el mate”, dijo, entre aplausos. “El mate –explicó- es signo de familiaridad, de amistad, de encuentro. Nos enseña a compartir, a estar juntos, a estrechar los lazos que nos unen y hermanan, es signo de acogida, de integración y de valores comunes. Tomar mate es un ritual lleno de simbolismos, donde se dialoga sin palabras y cada detalle posee un significado propio. Pienso también en los mates que uno toma cuando está solo y acompañan un momento de silencio, de oración, en estos espacios de soledad. ¿Cuántas veces tantos de ustedes le habrán confiado a Dios sus preocupaciones, sus necesidades, sus deseos y anhelos más profundos?” Al cerrar su mensaje, propuso “reflexionar sobre estos símbolos que nos son comunes, que nos dan identidad y sentido de pertenencia, que nos hablan de nuestros orígenes y nos proyectan hacia el futuro. También la fe forma parte del pueblo uruguayo desde sus orígenes y es necesario transmitirla a las futuras generaciones con valentía creativa. Jesús, en el Evangelio de hoy nos recuerda la importancia de la fidelidad a los dones recibidos. El que es fiel en lo poco, también es fiel en lo mucho. Estas palabras las hicieron vida muchos hombres y mujeres, como el Obispo Jacinto Vera, que fueron fieles a la vocación recibida y esparcieron las semillas del Evangelio en el alma del pueblo uruguayo. Esas semillas continúan vivas en la comunidad, pero es necesario seguir aportando las condiciones necesarias para que puedan crecer y expresar todo su potencial. Es necesario seguir formando en la fe a los niños y jóvenes, acompañando a las familias, sosteniendo a los ancianos y practicando las obras de caridad”. A modo de conclusión, llamó “a continuar la misión evangelizadora con entusiasmo. Sean puentes para que muchos se encuentren con Jesús. Sean comunidad fraterna que se reúne y comparte la vida y los proyectos, los sueños y las esperanzas, especialmente con los más necesitados. Sean comunidad orante que mantiene el diálogo con el Señor como un amigo habla con otro amigo. Cristo cuenta con ustedes. Cristo cuenta contigo. Que nuestra Madre Celestial, la virgen de los 33, los proteja en el camino de la vida y los guíe siempre al encuentro con su Hijo Jesús”.