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El diputado nacional del Frente de Todos, Marcelo Casaretto, estuvo en entrevista, publicada por el medio El Día de Gualeguaychú, donde habló de su presente político, las relaciones que tiene con Alberto Fernández y Cristina Fernández y sus aspiraciones en Entre Ríos para el 2023.

A los 54 años, el diputado nacional sostiene que la actualidad lo llevó a ocupar un lugar que jamás buscó pero que no por eso alguna vez despreció. Desde su banca en la Cámara Baja tomó su rol a la hora de articular y negociar proyectos de Ley para el presidente Alberto Fernández, con quien formó un vínculo muy cercano.

A continuación, compartimos la entrevista del diputado en Radio Cero:

-¿Querés ser Gobernador de Entre Ríos?
Una vez me hicieron una caricatura con la banda de Gobernador. Fui candidato en las internas del PJ en 2003, cuando gobernaba Montiel, y finalmente el candidato del peronismo fue Jorge Busti. Saqué 23% en la interna del PJ, ganamos en algunos departamentos. Fue la única vez que participé como candidato a Gobernador. Después, no se ha dado o he tenido otras expectativas. Como ahora, que nunca me planteé estar donde estoy pero que lo hice porque me lo pidió Bordet. Luis Scola – emblema de la Selección Argentina de básquet– una vez dijo: el mejor soy yo, por eso pido la pelota, por eso juego, por eso tiro al aro y nadie me puede parar. Dicho esto, como decía Perón, un dirigente político siempre tiene el bastón de mariscal. ¿Para qué estoy preparado? Si me necesita para Presidente de la Nación, mañana mismo me postulo. Para eso estoy preparado. Y para Gobernador también, y para Intendente de Paraná también.

-¿Pero serías candidato en 2023?
Yo tengo toda la ambición de ser candidato a Gobernador y toda la condición, y al mismo tiempo tengo toda la humildad. Si me dicen que en las próximas elecciones no puedo hacerlo porque hay compañeros que están mejores preparados, tampoco tengo problemas de acompañar desde mi lugar. Siempre he sido producto de la acción del conjunto colectivo. Para ser Diputado nacional, tuve que sacar casi 400 mil votos. Entonces, no es que a mí se me ocurre que puedo ser Gobernador, se nos ocurre a todos. Hoy tenés como candidatos a la vicegobernadora Laura Stratta, al intendente de Paraná Adán Bahl, al titular de Enohsa Enrique Cresto, al intendente de Gualeguaychú Martín Piaggio, al ex intendente de Concepción del Uruguay José Lauritto, al ministro Juanjo Bahillo. Son todos compañeros con grandes antecedentes. Y yo también puedo ser candidato a Gobernador. Lo cierto es que esto se va a ir dirimiendo con el correr de los meses, cada uno va a trabajar desde su lugar y cuando lleguemos a fin de año vamos a empezar a zarandear un poco. Si la mayoría dice que sea Stratta, que sea ella, y si dicen que tiene que ser cualquiera de los demás, que sea el que quiere la mayoría. Creo que todos son buenos compañeros. Yo nunca hago política para mí, sino que lo hago por el conjunto. Pero lo cierto es que pasan los períodos y yo sigo trabajando.

- Como diputado, con el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional tuviste un rol importante
En todo tengo un rol importante. Yo soy un diputado que trabaja con el Presidente de la Nación, que trabaja con el Gobernador de la provincia y los intendentes. Esa es la tarea distintiva mía por sobre la de otros diputados, que muchas veces presentan un proyecto para declarar de interés general a la fiesta del grano de algún lado. Esto último no hago yo, lo hacen otros y está bien que lo hagan, pero yo me ocupo de los temas trascendentales. Mi agenda es la misma que la del Presidente y el Gabinete nacional. Por lo tanto, no me pregunten ‘¿qué proyecto tiene usted, Casaretto?’, porque lo mío es llevar adelante toda la gestión de gobierno, tratar las leyes, hacer las gestiones para que esto se concrete.

- Sos muy cercano al Presidente: ¿Cómo es tu vínculo con Alberto Fernández?
Es una relación muy cercana la que tengo. Nunca estuve en el plano nacional en la función política. Ahora, como Diputado nacional, si tengo ese rol. He estado muchas veces en la residencia de Olivos o la Casa Rosada con diferentes gobernadores. He trabajado con los gobernadores Moine, Busti, Urribarri y ahora con Bordet. He recorrido un largo camino. Y con Montiel fui Diputado provincial, así que en los últimos 32 años de la política entrerriana he estado. Y aunque he hablado muchas veces con los presidentes, nunca había tenido una audiencia con uno, siempre fue acompañando a los gobernadores. Y ahora, el Presidente me llama, o lo llamo yo a él. Chateamos, intercambiamos criterios y una vez al mes nos juntamos a hablar. La semana pasada estuve una hora en la quinta de Olivos y otra hora más en la Casa Rosada. Hemos hablado de política internacional, de economía, de problemas sociales, del Congreso y un montón de cosas más. Por lo tanto, tengo la confianza como para plantearle varios asuntos. Él me da su criterio y yo aporto mis ideas. Lo cierto es que cuando se valore mi gestión, no van a ser los proyectos que yo haya presentado los que me avalen sino los resultados de la gestión que ha hecho el Presidente. Si resulta buena es porque he trabajado bien, y si no es buena también es mi responsabilidad.

- ¿Y cuáles son los objetivos de esta gestión presidencial?
Cuando en 2019 nos presentamos para gobernar el país, el objetivo planteado fue el siguiente: que Argentina pueda crecer y que crezca con inclusión social. Veníamos del gobierno de Macri donde fueron cuatro años de caída económica que nos afectó a todos. Todo había empeorado. Pero el primer año fue malo porque nos agarró la pandemia, por lo tanto, que lo que venía mal siguió empeorando. Segundo año: mejoramos, pero las mejoras empiezan a verse de a poco. Algunos te reconocen y otros no, pero otros ven la realidad, que es que luego de cinco años de caída económica, la Argentina creció 10,3%, la industria 15%, la construcción 30% y las exportaciones crecieron 42%. Este año siguen creciendo los indicadores económicos. En este primer bimestre del año son las exportaciones récord de la historia argentina. Nunca exportó tanto como en este momento. Por el otro lado, la inflación está alta (el año pasado fue del 50%, y el ex presidente Mauricio Macri la había dejado en el 54%, por lo que pudimos bajarla un poquito) y la recuperación salarial y de los jubilados es baja. Los datos de pobreza también mejoraron, pero sigue muy alta todavía. Ahora está en 37,3% pero estuvo como al 44%. Aun así, la pobreza es alta y nos duele, pero algunos objetivos los estamos consiguiendo y otros los tenemos pendientes.

- Es obvio que la inflación es de los problemas más graves de la actualidad: ¿cómo se baja?
Todo lo que Macri decía que lo arreglaba en cinco minutos, terminó por no ser cierto porque estuvo cuatro años y no arregló nada. Por lo tanto, es un problema complicado. Desde que tengo uso de razón, siempre he convivido con la inflación, con excepción del período de convertibilidad, que paró la inflación, pero tuvo otras consecuencias negativas. La situación está mal, pero es mentira que nunca estuvo tan mal como ahora. Quiero informarles que hubo épocas mucho peores que ahora. En el ’89, se fueron un montón de argentinos, y después en 2001, donde hubo una crisis muy profunda. Hay que bajar el déficit fiscal: en 2020 fue de más del 6%, el año pasado del 3% y este año se planea que sea del 2%. Y si bajás el déficit fiscal, bajás la inflación. Pero, además, tenemos que bajar la emisión monetaria. La de 2020 fue del 7,5%, la de 2021 del 3,7% y ahora está previsto que sea del 1%. Es una baja fuerte la de este año. Esto es lo que dicen que hagamos los liberales o los de Juntos por el Cambio. De hecho, fue lo que hizo Macri en 2018 y 2019 y batió los récords de inflación. Si hacés sólo eso, no alcanza. Por lo tanto, lo que hay que hacer también es ir a la estructura de los mercados. Cuando vos mirás, no hay libre competencia sino mercados bien concentrados. Leche, harina, aceite, entre otros, están concentrados. De acuerdo al rubro, tenés pocas empresas que comercializan estos productos y que regula los precios. Por eso ahora el Presidente plantea un acuerdo de precios y salarios. Después hay temas que son inmanejables, como por ejemplo los precios internacionales por la salida de la pandemia y la guerra entre Rusia y Ucrania. Los cereales, sus derivados, el petróleo y el gas están teniendo picos históricos. Hay récord de inflación en Estados Unidos y Europa. En este contexto, pretendemos bajarla mientras que en todo el mundo sube. Hay cosas que son problemas de la Argentina, pero hay otros que son del mundo. Hay que saber separar, y no se puede putear al Presidente por todo. Los de Juntos por el Cambio no pueden reclamar nada porque tuvieron más inflación que Alberto Fernández, ahora bien, el resto de la sociedad está en todo su derecho de reclamar. La inflación no se baja de un plumazo, y este Gobierno planea bajarla un 5% por año.

- La Vicepresidenta Cristina Fernández propuso un proyecto para que la deuda con el FMI la paguen los que fugaron los capitales: ¿es posible recuperar esa plata?
En parte si y en parte vamos a ver. Tenemos una deuda de 45 mil millones de dólares, y cuando se firmó el acuerdo se desembolsó una partida y nos quedaron unos 6 mil millones de dólares en las reservas. Hoy tenemos reservas para pagar vencimientos y sostener el tipo de cambio. Como verán, el dólar se ha estabilizado y los bonos y las bolsas se tranquilizaron. Ahora bien, en el futuro vamos a tener pagos de 2024 a 2036. Doce años de pagos. Pero: ¿quién va a pagar eso? ¿Los de arriba o los de abajo? En este período de Gobierno sancionamos el aporte solidario de las grandes fortunas, al impuesto a las ganancias lo subimos para los grandes capitales y lo bajamos para el trabajador, algo que era una promesa de Macri y que lo terminamos haciendo nosotros. Los que en 2015 se quejaban por el pago de ganancias y lo fueron a votar a Macri porque lo prometió, espero que dejen de votar a Juntos por el Cambio y nos voten a nosotros porque cumplimos con ese reclamo. Eso si es que ese era el motivo para no votarnos a nosotros. Lo que plantearon los senadores es que no se aumente la carga impositiva sobre los que hoy están dentro del sistema y pagando, sino que se vaya contra esos que evadieron y fugaron la plata y la tienen en paraísos fiscales o el exterior. Pero el problema es que primero hay que encontrarlos, y después cobrarles. Entonces por eso se están realizando gestiones con gobiernos de otros países para que aporten esta información. Además, el hecho de que se pone acá la idea que el que denuncia con certeza se le pagaría un monto que rondaría alrededor del 30% por esa información. Esto estimula que el que tenga información la aporte. Este es un proyecto de Ley que se presentó en el Senado, y por supuesto que Juntos por el Cambio ya dijo que se opone y no lo va a votar, y como no tenemos mayoría propia en el Congreso vamos a ver cómo evoluciona este tema.
Fuente: El Día de Gualeguaychú

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