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Decididos a exhibirse como un polo de poder neutral en la pelea entre Sergio Massa y Javier Milei –los dos candidatos que confrontarán en el balotaje el mes próximo- los diez gobernadores actuales y electos de Juntos por el Cambio se mostraron equidistantes de la pelea que se desató, en paralelo, entre el ala dura de Pro que anticipó su apoyo por el libertario, y el ala de la UCR que se inclina por el rival oficialista.

Pragmáticos y conscientes de que a partir del 10 de diciembre deberán convivir con un gobierno nacional que no será de su palo político, estos diez mandatarios evitarán expresar sus preferencias por uno u otro candidato presidencial. Por el contrario, abogaron por la preservación de Juntos por el Cambio como coalición opositora y miran con extrema inquietud las actitudes de ciertos dirigentes –Mauricio Macri, Patricia Bullrich y el radical Gerardo Morales- que, a su juicio, buscan dinamitar el espacio.

Se entiende la precaución de los gobernadores opositores y su decisión de no meterse en el fango. No solo son los responsables de llevar las riendas de sus respectivos territorios en un contexto económico por demás frágil –por lo que necesitarán de transferencias frescas del Tesoro mantenerse a flote-. Además, y esto es lo que más les preocupa, la gobernabilidad en sus provincias depende de la unidad de la coalición; si se rompiesen los bloques de JxC en las respectivas Legislaturas se convertirán en presas fáciles del peronismo local.

De todo esto conversaron el gobernador de Corrientes Gustavo Valdés, y los electos Alfredo Cornejo (Mendoza) y Rogelio Frigerio (Entre Ríos), los tres convocantes a la reunión a la que asistieron, al caer la tarde, Marcelo Orrego (San Juan); Ignacio Torres (Chubut)y Carlos Sadir (Jujuy), todos ellos electos en las últimas elecciones provinciales. Faltaron a la cita Maximiliano Pullaro (Santa Fe) y Claudio Poggi (San Luis), que enviaron representantes al convite.

Durante el encuentro, que amagaba con terminar a la medianoche –asado mediante-, los gobernadores elaboraron un documento en el que, en líneas generales, confirmaron su neutralidad frente al balotaje y se reivindicaron como polo opositor.

“Nuestro deber en este momento no es determinar quién será el próximo presidente, sino reafirmar los valores fundacionales de Juntos por el Cambio, constituyéndonos como la principal oposición en el Congreso con la mayor presencia territorial en el país, dedicada a proteger las instituciones y supervisar al gobierno que resulte electo el próximo 19 de noviembre, acompañando lo que contribuya a potenciar la agenda del trabajo, la producción y la República y limitando todo intento de populismo que siga profundizando la grave crisis socio económica en la que nos encontramos”, enfatizaron los mandatarios en uno de los párrafos del documento.

Previo a la reunión, el correntino Valdés -que aspira a tomar las riendas de la UCR a partir de diciembre- anticipó la postura de los gobernadores de JxC. “Venimos a ratificar la unidad de Juntos por el Cambio y el inquebrantable compromiso de seguir trabajando como espacio opositor preservando los valores y el compromiso hacia el futuro”, sostuvo.

Jorge Macri ausente, pero en sintonía
No estuvo presente en la reunión Jorge Macri, flamante jefe de gobierno porteño electo. Hombre de su primo Mauricio en la ciudad, no quiso exponerse a eventuales situaciones incómodas en la reunión. Allí estaba presente Gerardo Morales, gobernador de Jujuy y jefe de la UCR, el más feroz detractor del expresidente. Más temprano, a la salida de la reunión del comité nacional de la UCR, el jujeño había embestido con dureza a Macri y a Patricia Bullrich, frustrada candidata a presidenta de JxC, a quienes acusó de fracturar la coalición opositora tras anticipar su apoyo a Milei en el balotaje.

No obstante, el ahora jefe de gobierno electo se mostró contrario a la estrategia de Bullrich y de su primo Mauricio de apostar por Milei. En declaraciones radiales, Jorge Macri evitó pronunciarse por el libertario –aunque admitió sentirse cercano a sus ideas- y bregó por la unidad de Juntos por el Cambio. Se entiende: sin el apoyo de la tropa de Martín Lousteau en la Legislatura porteña, la gobernabilidad se le presentaría difícil.

“Hay que cuidar mucho la unidad de Juntos por el Cambio”, enfatizó Macri, en línea con la postura de los gobernadores de JxC. “Uno puede acordar en disenso y permanecer unido”, insistió.

En similar sintonía se expresó Frigerio. “Tenemos la responsabilidad como gobernadores electos de preservar los valores que en el interior del país estarán custodiados con 10 gobernadores. Nos tenemos que abocar a eso. Nosotros somos oposición, así lo determinó la gente en las urnas”, sostuvo. “Es un momento en el que más calma hay que tener”, sostuvo.

Por su parte, el mendocino Cornejo marcó distancia de Morales, su rival interno dentro de la UCR. Cornejo -que jugó con Bullrich en las primarias frente a Horacio Rodríguez Larreta- cruzó al mandatario norteño por separar a ambos referentes del Pro del espacio opositor.

“¿Por qué hablamos de JxC sin Macri y Bullrich, eh? Morales no define quién está dentro. Ni Morales ni nadie. Patricia Bullrich y Mauricio Macri son valiosos y necesarios en esta coalición”, se diferenció. Consideró asimismo que el pronunciamiento de Bullrich en favor de Milei es una “expresión individual y legítima”. “Me parece bien que cada cual se exprese. Ahora, la coalición, hasta aquí, ninguno de los tres partidos constitutivos se ha expresado por apoyar a uno ni a otro”, sumó.
Fuente: La Nación - Laura Serra

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