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Alfredo Bel muestra una variedad de producciones y oficios que hacen de Entre Ríos una provincia “única”

Bel, al medio, junto a los demás disertantes

¿Granos, aves, vacas o frutas: cuál es la actividad rural de mayor relevancia en Entre Ríos? ¿Por qué duplicamos la producción de maíz, y sin embargo no alcanza a abastecer el consumo dentro de la provincia?

 

Cuando la población rural envejece, ¿qué rubro retiene más a la juventud? ¿Es la ganadería la economía más concentrada, o la más “democrática”? ¿Cuál es el cultivo propio de nuestro territorio que no se practica en ninguna otra región del país?

 

El Ingeniero agrónomo Alfredo Bel, con cuna en Colonia Rincón del Gená, del departamento Uruguay, clásico dirigente de la Federación Agraria Argentina en Entre Ríos desde su juventud, brindó una clase magistral sobre una veintena de rubros de la economía regional, algunos exclusivos de este territorio. En pocos minutos, y provisto de mapas explicativos en una pantalla, el profesional inundó el centro de la capital entrerriana con una cadena de actividades camperas, poco abordadas en estos rincones urbanos. Y fue desgranando las bondades, rubro por rubro, en unos casos por la generación de mano de obra intensiva, en otros por la capacidad de abarcar toda la geografía, sin obviar curiosidades y diferencias entre las costas del Uruguay y del Paraná.

 

La diversidad: una marca

 

 

Invitado por el Foro de Políticas Públicas, Bel participó de un encuentro titulado “Qué significa ser entrerriano”, y se enfocó en la producción. La velada desarrollada en el Archivo Histórico, de la Alameda de la Federación, en Paraná, culminó con danzas del ballet El Lazo, de Gualeguaychú, que cumple 50 años de vigencia.

 

“La provincia de Entre Ríos es única por una cantidad de características, pero en el sector productivo esto se marca de manera significativa. No hay otra provincia con la diversidad de actividades que se desarrollan aquí. Podemos diferenciar más de veinte cadenas productivas con diferentes espacios territoriales, distintos actores”, explicó Bel de entrada.

 

“El productor entrerriano tiene características que lo hacen distinto al resto del país, ni mejor ni peor, pero distinto. Todo lo contrario a la uniformidad”, sostuvo y brindó ejemplos de noticias positivas en la diversificación de la producción.

 

También explicó una condición interesante de la provincia: “somos la octava provincia en cantidad de población, pero la cuarta en cantidad de localidades. Tenemos un entramado con los municipios, las juntas de gobierno, las comunas, los parajes, y eso no es común en el resto del país; salvo Córdoba, que pueda tener esa cantidad de pequeñas poblaciones… Mucha gente aún vive en el ámbito rural, y tiene que ver con las actividades. Eso nos identifica. Y las familias ponen los huevos en distintas canastas. Eso nos va marcando”, apuntó.

 

Recordó que en la década del 60 la mitad de la población entrerriana vivía en ámbitos rurales, pero en estas décadas se produjo un fuerte éxodo. Entonces explicó que, si bien el último censo realizado en 2018 registra unos 14.000 productores, en realidad “hay más actores dedicados a la actividad productiva”, y brindó como ejemplo la ganadería, donde se cuentan 27.000 titulares de hacienda, muchos viviendo en zonas urbanas.

 

“La mayoría de los productores son mixtos, es difícil que uno sea especializado en algo. En el sur de la provincia de Buenos Aires los productores eran trigueros. Su actividad, el trigo. Excelentes rendimientos, con mejoras. En Entre Ríos es distinto. Desde el arranque fuimos una provincia con la condición de granja. Ya Urquiza trajo la actividad avícola y apícola. Muy intensivas. Acá el productor tiene una actividad principal y un anexo”.

 

Reconoció que persisten problemas como los de infraestructura. Caminos, energía, etc. “Aunque fue una provincia visionaria; en la década del 60 empezamos con las cooperativas eléctricas, y la electrificación rural resultó significativa. Hoy hay 18 cooperativas eléctricas. De las cuales 14 son específicamente rurales, que mantienen el servicio en zonas tal vez con un cliente, un socio por kilómetro de línea. Es un sobreesfuerzo sostener eso, no hay forma de amortiguar ese costo fijo. También Entre Ríos se distingue por un movimiento cooperativo rural muy pujante -añadió-, casi el 30 % de la agricultura está en manos de cooperativas, pero si tomamos a los pequeños y medianos productores es el 80 %, para el sistema de comercialización, financiamiento, etc.”.

 

¿Aves o granos?

 

 

“Estamos mano a mano: si la actividad económica principal es la avicultura o es la agricultura. Hay tiempos en que la agricultura tiene mayor capacidad en cuanto al producto bruto, y a veces la avicultura”, dijo Alfredo Bel. Puso de relieve los departamentos Colón y Uruguay en la avicultura de carne, y el departamento Paraná, con centro en Crespo, en la avicultura de huevos. “Es la actividad más significativa en lo económico, en los últimos años”, indicó.

 

En granos, subrayó la presencia de oleaginosas en casi toda la provincia con excepción de Islas del Ibicuy, y con predominio en Gualeguaychú y Paraná.

 

Luego mostró mapas con los sembrados de arroz en Villaguay y San Salvador, además de otros departamentos (La Paz, Feliciano, Federación, Gualeguaychú). Y puso énfasis en el crecimiento del maíz. “Tenemos un proceso virtuoso en el tema agrícola porque estamos disminuyendo la cantidad de hectáreas de soja, casi todos los años venimos para atrás, y aumentando las hectáreas de maíz, lo cual es una buena noticia en términos de diversificación, de uso de gramíneas, que mejora mucho el tema del suelo, y a su vez tiene relación con el sector avícola. Nosotros no alcanzamos a producir todo el maíz que se consume en la provincia. Anexo a la avicultura, hoy tenemos cerdos, tambos y feed lot, engorde a corral, que también usan maíz. El aumento del maíz (llegamos a tener más de 500 mil hectáreas), nos ha representado una ventaja, y es que todo lo que sea monocultivo nunca está bien, no es bueno para la economía ni para el ambiente. Y también, por distintas características, hemos logrado más de 700 mil hectáreas de trigo. Eso es también una buena noticia porque ayuda en las exportaciones y en la búsqueda de un equilibrio”.

 

“Estamos en alrededor de 2 millones de hectáreas en agricultura. Entre las cuales tenemos más de 700.000 de doble cultivo, allí primero sembramos trigo y después soja”, precisó.

 

Citrus y juventud

 

La citricultura es la actividad que retiene la mayor población joven, dijo Bel
La citricultura es la actividad que retiene la mayor población joven, dijo Bel

 

Bel presentó un panorama de rubros, con algunos datos poco conocidos, y no ahondó en problemáticas diversas que presentan esas actividades en relación al trabajo, las inversiones, el clima, las políticas cambiantes, la salud, la biodiversidad, el transporte, los distintos debates, que hubieran exigido varias horas de exposición. La exposición fue técnica y a la vez sentida, a manera de reivindicación de trabajos que por lo común se miden en números, estadísticas, volúmenes.

 

Las frutas ocuparon un capítulo especial en su exposición. “La citricultura es la actividad que más mano de obra ocupa con una distinción: las familias han escalado en la cadena. El productor que hace 20 años tenía una quinta hoy puede abrir una planta de empaque, normalmente posee algunos camiones, y maneja sus propios puestos en los mercados centrales”, precisó.

 

El rubro, con especialización en cítricos dulces, se desarrolla bien en el departamento Federación, y en Concordia retrocede lentamente.

 

“Es la actividad que retiene la mayor población joven. Nosotros tenemos un problema de envejecimiento. Muchas actividades requieren mucho tiempo al productor, en algunos tambos se trabaja los 365 días del año. Eso ha hecho que en muchos sectores la gente joven se marche. Sin embargo, la citricultura tiene actores como los hijos de los productores que, con menos de 30 años, toman decisiones en sus empresas. En algún eslabón. O están al frente de la quinta en actividad productiva, o al frente de la planta de empaque. Para que se hagan una idea: Villa del Rosario tiene más de 300 empaques, en una población de 4 mil habitantes. Son productos perecederos, la fruta se tiene que ir rápido al mercado. Llega al empaque, y el domingo se manda al mercado, para que esté a disposición del consumidor el lunes a primera hora. Seguramente en el destino va a haber un hijo del productor, o un socio, haciendo la parte comercial. Es una actividad integrada”.

 

Puso de relieve la fábrica de jugos fundada hace unos quince años en Villa del Rosario, con 180 socios. “La fruta que no tiene condiciones para ir al mercado interno o externo, por razones de tamaño o aspecto, va ahí. Hacen un jugo que se congela y se manda a mercados de excelencia. Y otro negocio de Jucofer: exprimir la cascara y sacar los aceites esenciales, con destino a la perfumería y la cosmética, de exportación”.

 

Las naranjas y mandarinas, principalmente, ocupan a más de 1.800 productores “pero los actores económicos son muchos; si van a Chajarí, en cualquier lugar, verán una actividad siempre en movimiento. Como ocurre también en la zona avícola, en Concepción del Uruguay, Colón, Villa Elisa, San José, todo el día”.

 

De vacas y sauces

 

 

La ganadería bovina es, para Bel, la actividad “más democrática”, porque se desarrolla en toda la provincia, con 4 millones y medio de cabezas. “En cuanto a titulares, que tienen vacas, hay 27.000 en la provincia. En cada zona rural, ejido, paraje, ciudad pequeña, ciudades grandes, hay ganado. En Paraná veo gente que cría terneros a 15 cuadras de la Plaza de Mayo. Mucha gente que ahorra en vacas. Es una característica de la provincia”.

 

Apuntó que existen grandes extensiones con miles de cabezas de ganado, y también familias con unos pocos animales, y mostró el caso muy particular del departamento Islas del Ibicuy. “Tiene la mayor variabilidad en cuanto a la cantidad de cabezas. En condiciones normales llegamos a 350.000 vacunos. Viene una inundación y queda un tercio de la población bovina. En la última inundación hace una década el agua duró ocho meses. Se perdió mucha población humana. Conozco gente que durante esos 8 meses no pisó la tierra. Vivían en los pisos de alto y se manejaban con embarcaciones. A veces hacen pasarelas de manera, para ir de una casa a la otra. Por la inundación que viene, nosotros desde Fucofa hace un mes ya subimos la heladera, todo el mundo está preparado”.

 

El profesional acotó el número de rubros de la economía agropecuaria para no extenderse demasiado, y admitió que quedaba mucho para desarrollar. Pero no dejó afuera la producción forestal. Habló de pinos, eucaliptos y una exclusividad: “en Islas está la única concentración de salicáceas, sauces y álamos, en la Argentina. Con dificultades, pero tenemos esa característica”, apuntó y se refirió a la mano de obra que generan también los aserraderos en distintos departamentos.

 

En nuestra provincia “hay en mucha vocación, mucha pasión, los productore le ponen mucha garra”, cerró Bel.

 

Durante la velada, presentada por el presidente del Foro de Políticas Públicas, Sebastián Etchevehere, se escucharon exposiciones también de Mariano Wright y Lautaro Cuestas sobre otros temas culturales y artísticos de la región.

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