Las mujeres constituimos hoy más de la mitad del electorado
entrerriano. Sin embargo, ese peso electoral no siempre encuentra su correlato
en los espacios de decisión, la conformación de las listas y la conducción
partidaria.
La reciente reunión de mujeres peronistas en Concordia
volvió a poner esa discusión sobre la mesa: la necesidad de avanzar hacia una
paridad real, promover la renovación generacional y reconstruir una alternativa
política frente al actual contexto socioeconómico. La convocatoria reunió a
mujeres de distintas corrientes internas del peronismo y de organizaciones
gremiales que, más allá de sus diferencias, demostraron la madurez necesaria
para construir un posicionamiento común.
En Entre Ríos, el protagonismo femenino excede ampliamente
lo numérico: somos una pieza fundamental del entramado social y comunitario.
Muchas veces somos las mujeres quienes sostenemos el hogar, los comedores
comunitarios y las tareas cotidianas de salud, educación y cuidado. Frente a
las dificultades, respondemos con sacrificio, organización y creatividad. Que
las mujeres movemos el mundo es una realidad que todavía encuentra resistencia
en las miradas patriarcales que persisten en nuestra sociedad.
Por eso la paridad no puede agotarse en el cumplimiento
formal de un porcentaje: debe traducirse en una participación efectiva en la
conducción y en la definición de los procesos electorales.
Desde Concordia buscamos recuperar y fortalecer la
organización de la rama femenina del Movimiento Nacional Justicialista, cuya
participación algunos han pretendido descalificar estigmatizando al feminismo.
No aceptamos quedar relegadas a un papel testimonial: queremos intervenir en
las decisiones, aportar nuestra experiencia y asumir responsabilidades en la
construcción política.
En la sede del Partido Justicialista de Concordia se planteó
la necesidad de unificar criterios y se advirtió sobre el impacto de la quita
de políticas sociales en los sectores más vulnerables. A través de un documento
conjunto, las dirigentes llamaron a construir una "gran mesa de
unidad", con la mirada puesta en la reconstrucción de una alternativa
electoral para 2027.
"No vamos a resignarnos, no vamos a naturalizar el
abandono y no vamos a aceptar que los derechos conquistados sean presentados
como privilegios", sintetizó la declaración emitida tras la reunión.
De allí surge también un llamado a la unidad:
<![if !supportLists]>·
<![endif]>Unidad para afrontar un proceso de
reorganización partidaria y los desafíos electorales que vienen.
<![if !supportLists]>·
<![endif]>Unidad para recordar que quienes aspiren a ocupar
lugares de responsabilidad deberán poner entre sus prioridades la recuperación
de los derechos perdidos y la situación de las mujeres, otra vez relegadas por
las políticas públicas.
<![if !supportLists]>·
<![endif]>Unidad aun cuando existan diferencias internas
sobre las respuestas que debemos dar a los problemas generados por la derecha
extrema liberal que gobierna.
El llamado surgido en Concordia trasciende las paredes del
partido. La reconstrucción del peronismo entrerriano no será posible a espaldas
de las mujeres que sostienen el territorio en los momentos más difíciles.
La unidad demostrada no puede quedar reducida a una foto de
ocasión: es también una exigencia dirigida a las estructuras partidarias
tradicionales. Nuestra participación debe expresarse en la conducción del proceso
político hacia 2027.
La paridad no se negocia: se ejerce. Y debe ser parte
fundamental de un proyecto que aspire a recuperar la esperanza, la justicia
social y el gobierno de Entre Ríos.