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Mujeres, territorio y poder: el desafío del peronismo hacia 2027

María de los Ángeles Petit

Las mujeres constituimos hoy más de la mitad del electorado

entrerriano. Sin embargo, ese peso electoral no siempre encuentra su correlato

en los espacios de decisión, la conformación de las listas y la conducción

partidaria.

 

La reciente reunión de mujeres peronistas en Concordia

volvió a poner esa discusión sobre la mesa: la necesidad de avanzar hacia una

paridad real, promover la renovación generacional y reconstruir una alternativa

política frente al actual contexto socioeconómico. La convocatoria reunió a

mujeres de distintas corrientes internas del peronismo y de organizaciones

gremiales que, más allá de sus diferencias, demostraron la madurez necesaria

para construir un posicionamiento común.

 

En Entre Ríos, el protagonismo femenino excede ampliamente

lo numérico: somos una pieza fundamental del entramado social y comunitario.

Muchas veces somos las mujeres quienes sostenemos el hogar, los comedores

comunitarios y las tareas cotidianas de salud, educación y cuidado. Frente a

las dificultades, respondemos con sacrificio, organización y creatividad. Que

las mujeres movemos el mundo es una realidad que todavía encuentra resistencia

en las miradas patriarcales que persisten en nuestra sociedad.

 

Por eso la paridad no puede agotarse en el cumplimiento

formal de un porcentaje: debe traducirse en una participación efectiva en la

conducción y en la definición de los procesos electorales.

 

Desde Concordia buscamos recuperar y fortalecer la

organización de la rama femenina del Movimiento Nacional Justicialista, cuya

participación algunos han pretendido descalificar estigmatizando al feminismo.

No aceptamos quedar relegadas a un papel testimonial: queremos intervenir en

las decisiones, aportar nuestra experiencia y asumir responsabilidades en la

construcción política.

 

En la sede del Partido Justicialista de Concordia se planteó

la necesidad de unificar criterios y se advirtió sobre el impacto de la quita

de políticas sociales en los sectores más vulnerables. A través de un documento

conjunto, las dirigentes llamaron a construir una "gran mesa de

unidad", con la mirada puesta en la reconstrucción de una alternativa

electoral para 2027.

 

"No vamos a resignarnos, no vamos a naturalizar el

abandono y no vamos a aceptar que los derechos conquistados sean presentados

como privilegios", sintetizó la declaración emitida tras la reunión.

 

De allí surge también un llamado a la unidad:

 

<![if !supportLists]>·

<![endif]>Unidad para afrontar un proceso de

reorganización partidaria y los desafíos electorales que vienen.

 

<![if !supportLists]>·

<![endif]>Unidad para recordar que quienes aspiren a ocupar

lugares de responsabilidad deberán poner entre sus prioridades la recuperación

de los derechos perdidos y la situación de las mujeres, otra vez relegadas por

las políticas públicas.

 

<![if !supportLists]>·

<![endif]>Unidad aun cuando existan diferencias internas

sobre las respuestas que debemos dar a los problemas generados por la derecha

extrema liberal que gobierna.

 

El llamado surgido en Concordia trasciende las paredes del

partido. La reconstrucción del peronismo entrerriano no será posible a espaldas

de las mujeres que sostienen el territorio en los momentos más difíciles.

 

La unidad demostrada no puede quedar reducida a una foto de

ocasión: es también una exigencia dirigida a las estructuras partidarias

tradicionales. Nuestra participación debe expresarse en la conducción del proceso

político hacia 2027.

 

La paridad no se negocia: se ejerce. Y debe ser parte

fundamental de un proyecto que aspire a recuperar la esperanza, la justicia

social y el gobierno de Entre Ríos.

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