El cura Leandro Bonnin, párroco en “Cristo Peregrino”, de Paraná, contó una situación que cada vez se vuelve más frecuente en las compras on line: nunca le llegó lo que pagó. Lo reclamó, y nada.
“No me ha llegado lo que compré”
Así lo contó: “El 22 de septiembre hice una compra en la página Pasión Futbolera”, precisó y lamentó que, “hasta el día de hoy, no me ha llegado lo que compré (camisetas de Argentina). Ante mi reclamo me respondieron con evasivas”.
“Les pedí que me devolvieran el dinero y no lo hicieron. Les dije que si no me lo devolvían iba a publicar en mis redes lo sucedido, pero tampoco funcionó”, aseguró y agregó que “lo comparto para que otros no sean estafados como lo fui yo. Si llegan a responderme luego de este último intento, me retractaré”.
Estafas virtuales
Los informes registran que el crecimiento de las estafas virtuales es un dato del mercado.
El 24,9% de los argentinos, es decir 1 de cada 4, ya fue víctima de un ciberdelito y el 56,7% conoce a una persona cercana que atravesó esa situación, en un escenario donde las redes sociales y las comunicaciones cotidianas se convirtieron en la principal vía de contacto para las estafas.
Según un estudio de la Universidad Siglo 21, realizado entre 1.050 personas de 18 a 65 años, el fraude digital reúne el 41% de los episodios relevados, seguido por la suplantación de identidad, con el 29%. El robo de información representa el 14,5% y el acoso o la extorsión virtual, el 4,8%.
Los ciberataques consumados equivalen al 55% del total, frente al 45% de las tentativas. La investigación abarcó Ciudad de Buenos Aires, Comodoro Rivadavia, Córdoba, Corrientes, Mendoza, Rosario y San Miguel de Tucumán, con foco en la victimización, la percepción del riesgo y las prácticas de prevención.
El canal de contacto por excelencia
Las redes sociales son el primer canal de contacto en el 52,3% de los casos, mientras que las llamadas telefónicas ocupan el segundo lugar, con el 28,4%. Estas plataformas concentran el 56,2% de las estafas, el 54,8% de los robos de información financiera y el 50,7% de las suplantaciones de identidad.
Los atacantes solicitan principalmente contraseñas bancarias, presentes en el 32,2% de los intentos, y el Documento Nacional de Identidad, requerido en el 30%. Del 49% de los encuestados a quienes les pidieron información personal por canales digitales, el 24,6% entregó todos los datos solicitados y el 19,2% proporcionó una parte.