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Un comerciante concordiense decidió publicar sus reflexiones a propósito de la cuarentena en Entre Ríos. Invita a mirar como modelo a la vecina República Oriental del Uruguay antes que al Área Metropolitana Bonaerense.

“Entre Ríos, bastión del federalismo, tierra de rebeldes caudillos” (…) merece honrar su historia y no seguir hipotecando su futuro con soluciones conservadoras o tomadas lejos de su realidad: precisamos decisiones entrerrianas para los entrerrianos, acordes a nuestras necesidades e idiosincrasia”, postula. Aquí, el texto completo de su carta pública:
Tan cerca… y tan lejos
A 65 días de la instauración del llamado “aislamiento social, preventivo y obligatorio” en la República Argentina es necesario analizar, discutir, proyectar y, por qué no, reformular las acciones que se vienen tomando en nuestra ciudad y provincia.

Sabido es que las medidas que toma el gobierno central son mayormente generadas teniendo en cuenta la realidad del centro del poder nacional: la ciudad de Buenos Aires y el Conurbano Bonaerense, el famoso “AMBA” tan nombrado por estos días y principal foco de infectados por COVID 19 en Argentina.

Esto es acompañado por un bombardeo mediático generado precisamente en el mismo lugar geográfico y distribuido hacia todo el país como verdad revelada.

Quizás sea por ello que poco se habla no sólo a nivel nacional sino entre nuestros mismos conciudadanos de realidades tan disímiles a la que vivimos en Entre Ríos en general y Concordia en particular. Me refiero específicamente a la realidad que se vive apenas a unos metros de Concordia, en la vecina Salto, República Oriental del Uruguay.

El gobierno de Uruguay ha tomado medidas distintas al argentino, seguramente motivado en las diversas realidades de los países pero ¿es muy diferente la realidad de Entre Ríos, la “provincia Occidental del Río Uruguay” a la de la República hermana? ¿Es más parecida nuestra realidad a la del AMBA?

En el momento de escribir estas líneas, 25 de Mayo, hace 51 días de la recuperación del único concordiense afectado por COVID-19, 13 días de la detección del único caso asintomático y 12 días desde el último caso detectado en la provincia de Entre Ríos. Esto contrasta con la realidad del AMBA, donde día a día, lamentablemente, los casos van en aumento.

Si bien en primer momento surgió la comparación con la hermana República Oriental del Uruguay, tan cercana no sólo geográfica sino cultural, histórica y afectivamente a nuestra provincia y su “cuarentena administrada” que ha logrado no sólo los mejores resultados sanitarios de Sudamérica sino que se aprestan al retorno de las clases el próximo 1 de junio, también cabe la comparación con otras provincias hermanas. Para no ir tan lejos como a la provincia de Jujuy, donde han iniciado la recuperación de las actividades económicas, incluyendo el turismo interno sin por ello dejar de lado lo sanitario, podemos nombrar a otro territorio cercano como lo es la provincia de Corrientes, donde a partir de esta semana funcionarán con los debidos protocolos sanitarios, restaurantes, bares, gimnasios, la pesca deportiva y otras actividades.

Todo esto lleva a pensar y por qué no, repensar, en cuales son los parámetros que se toman desde nuestra provincia para tomar o no medidas al respecto: ¿cuestiones sanitarias? ¿de idiosincrasia local? ¿dudas a la hora de tomar decisiones arriesgadas? ¿alineamientos políticos con el gobierno central?

Mucho se habla de la falta de cumplimiento de la cuarentena en muchos barrios concordienses, de las reuniones de amigos y/o familiares que, a pesar de la prohibición, se suceden cada vez mas a menudo y son imposibles de controlar por las autoridades. ¿Es mejor éste sistema, de reuniones “clandestinas” que reglamentar y protocolizar las mismas? ¿es mejor que se hagan reuniones sin medidas sanitarias que habilitar establecimientos gastronómicos con las debidas medidas en pos de salvaguardar o minimizar los riesgos?

Los argentinos en general, y los entrerrianos en particular, necesitamos medidas acordes al país en el cual vivimos: uno de los territorios más grandes y diversos del planeta, muy poco poblado y con la mayor densidad de población en un puñado de km2. Esto va tanto para la coyuntura que nos toca vivir con el COVID como para una amplia variedad de temas que sufrimos a diario quienes no vivimos en el centro geográfico del poder: mayores costos y deficiencias en servicios públicos, pérdida de competitividad respecto a la gran urbe en temas tan en boga como el comercio electrónico, innumerables problemas y costos logísticos para el intercambio de bienes con el resto del país, etc, etc y miles de etc…

Entre Ríos necesita medidas (políticas, sanitarias, económicas) de y para los entrerrianos. Como los hermanos uruguayos tomaron las suyas, sin pensar que estaban rodeados por los dos “gigantes” sudamericanos quienes, a su vez, tomaron medidas diametralmente opuestas entre sí.

Los entrerrianos “de a pie” también debemos poner lo nuestro, informándonos no sólo de los sucesos que ocurren en algún barrio porteño y que son transmitidos a todo el país como verdad revelada sino también de lo que ocurre en nuestra ciudad, nuestra provincia y en el resto de nuestro vasto territorio nacional.

El sector productivo de la provincia necesita imperiosamente la actividad de todos sus sectores, con las medidas y protocolos necesarios, y no se puede dar el lujo de seguir perdiendo empresas y puestos de trabajo privado. Quizás la vuelta a la actividad de los sectores aún detenidos no vaya a proveer los fondos necesarios para su subsistencia, pero al menos algunos emprendimientos podrán sobrevivir: no condenemos a todos a una muerte segura.

Entre Ríos, bastión del federalismo, tierra de rebeldes caudillos que ofrendaron su vida por sus ideales, provincia que se independizó de España mucho antes que el resto de las provincias argentinas merece honrar su historia y no seguir hipotecando su futuro con soluciones conservadoras o tomadas lejos de su realidad: precisamos decisiones entrerrianas para los entrerrianos, acordes a nuestras necesidades e idiosincrasia.

Ing. Adrián Lampazzi
DNI 24006731
Fuente: El Entre Ríos

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