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Eduardo Lazzari dijo que Urquiza fue “uno de los padres de la educación argentina”

Eduardo Lazzari tras la charla en el Instituto de Profesorado "Concordia".

En Concordia, el historiador Eduardo Lazzari ofreció una charla que llevó por título “La Confederación Argentina: presidencia de Justo José de Urquiza”. Entonces, el docente abordó aspectos salientes de la historia nacional en el siglo XIX y marcó el rol del entrerriano al que pidió “darle dimensión nacional”.

 

El “eficaz” sistema de caudillos

 

En el primer tramo de su disertación, realizada este lunes en el salón de actos del Instituto de Profesorado “Concordia”, marcó lo que sucedía en las provincias con las figuraras preponderantes de los caudillos. Dijo que el “el sistema de caudillos fue eficaz”.

 

Consultado al respecto, dijo para El Entre Ríos: “hay que pensar que, desde el fusilamiento de Dorrego, que es el inicio de la guerra civil abierta que va a durar 25 años con distintos picos de violencia, curiosamente concentrados en los cambios de década, el sistema de caudillos se mostró eficaz para mantener la unión nacional”, afirmó y completó: “es decir, la Argentina podría haber terminado siendo 14 Estados o 7 Estados”.

 

“El fracaso de la República de Entre Ríos, el fracaso de la República del Tucumán, el fracaso de Cuyo tienen que ver con que había una fuertísima corriente identitaria provincial, pero que no llegaba a generar una Nación”, aclaró y dijo que entonces “funcionó el sistema de que Buenos Aires, que era la provincia económicamente más poderosa, tuviera su cargo las relaciones internacionales, las relaciones diplomáticas y, a su vez, tuviera el manejo de la defensa nacional”.

 

El quiebre que propició Urquiza

 

En ese período, dijo, se “mostró una unidad nacional imperfecta que no se consolidó jurídicamente y que la hacía por cierto inestable. Eso lo quiebra Justo José de Urquiza cuando Entre Ríos es el primer Estado provincial que inicia una negociación diplomática a espaldas de Buenos Aires con el Brasil, con el Uruguay, con Corrientes que la sigue y eso es lo que desata el proceso que termina en Caseros”.

 

Para finalizar la respuesta, dijo el reconocido columnista de Radio Mitre y de la señal de cable Todo Noticias: “creo que una correcta lectura de la historia tiene que mostrar la época del sistema de caudillos, que la define muy bien Domingo Faustino Sarmiento, como un sistema que hizo pervivir la nacionalidad Argentina y que terminó siendo un solo país porque el sistema de caudillos es posterior a la separación del Uruguay, a la separación de Bolivia y por supuesto la autonomía inicial del Paraguay”.

En complemento con esa explicación, remarcó que esas figuras de caudillos no impidieron que hubiese Legislaturas provinciales, a excepción de algunas como Ibarra, “el famoso ‘campeón de las provincias de la Federación’, que gobernó casi 30 años en Santiago del Estero hasta su muerte y donde hubo un momento en que se cansó y eliminó la legislatura”.

 

“Esto es muy interesante verlo en los periodos de sesiones. Porque, por ejemplo, cuando se abren las sesiones en la provincia de Buenos Aires, estamos en el 190 y pico periodo ordinario, mientras que en el Estado nacional estamos 20 años atrás”, recordó y dijo que, “en ese sentido, es bastante simpático este hecho de que las legislaturas provinciales tienen más periodos ordinarios que el Congreso Federal. Eso marca que había una institucionalidad muy a la británica, que es lo que intentó Rosas, una suerte de Constitución consuetudinaria en modos y costumbres sin que fuera una Constitución escrita”.

 

Lo que “cambia la historia argentina”

 

-Dijiste que Urquiza fue una bisagra para la Argentina. ¿Podés explicarlo brevemente?

-Hay una definición que dio una gran historiadora entrerriana, Beatriz Bosch, que escribió un libro llamado ‘El Organizador’. Urquiza viniendo se da cuenta que el régimen antiguo, es decir, el sistema de caudillos, no es suficiente para promover la libertad de los pueblos y el progreso material de los pueblos.

Entonces, hace un cambio dramático de su posición política, adopta una posición de ideas, que es el constitucionalismo liberal estadounidense, y lo lleva a cabo aún con el peso de que Buenos Aires se resista. Eso cambia la historia argentina.

Entonces, es el hombre que actúa de bisagra y que, además, tiene la grandeza patriótica de reunirse con el enemigo. En ese tiempo, se tuvieron que reunir los que llevaban 25 años matándose los unos a los otros en un aspecto que pocas veces la historia argentina concreta, que es hablar del costo material, social y en vidas que tuvieron las guerras civiles argentina que fue brutal.

 

-A Urquiza también, llevándolo a un terreno futbolero, lo mencionaste como si fuese un tiempista. Es decir, de entender muy bien en qué momento y en qué contexto era conveniente adular o cuestionar a Rosas. Después, en qué momento era oportuno ir a la guerra o en qué momento era conveniente hablar con el enemigo.

-Claramente Urquiza, insisto con esto porque no se hace mucho hincapié, era un hombre acostumbrado a los negocios y a los negocios de magnitud cuando la Argentina no tenía grandes empresarios, ni siquiera pecuarios. Es decir, había grandes hacendados. Urquiza primero se hace propietario, después garantiza su materia prima que es el ganado y hasta te diría que el proyecto de colonización de Urquiza que terminan con la Colonia Esperanza, con la Colonia San José tiene que ver con asegurarse la mano de obra para un país próspero.

Es esa mentalidad empresaria, que yo envidio porque soy incapaz de entender cómo se puede manejar un negocio de magnitudes tan diferentes, Urquiza lo maneja y la aplica a la política. Además, Urquiza era un gran militar, las estrategias en sus batallas, cómo dejaba que las leyendas que se suponía que eran contra de él corrieran, por ejemplo, hay batallas en las que mató más gente que la que peleó y él dejaba correr el rumor.

Todo ese manejo, que yo creo que tiene que ver con este espíritu, así como Roca o Justo o Perón hicieron toda la política desde su oficio principal que era ser militar, en Urquiza para mí prevalece el empresario. Sí, que suena despectivo porque en la Argentina el hombre de empresa no se convierte en un prócer.

-Marcaste cómo un empresario argentino trascendió épocas.

-Ahí tenemos un trauma los argentinos que hay que superar porque todo empresario en la Argentina es un nombre que ha enfrentado, por lo menos en los últimos 50 años desde el Rodrigazo en adelante, el desafío de sobrevivir en un contexto espantoso.

Un empresario se levanta pensando en sus trabajadores, en sus maquinarias en y todo eso no se comprende en la Argentina y tiene que ver, para mí, con un discurso anticapitalista que ha impregnado la política argentina, sobre todo en el siglo XXI, que ha permitido que la Argentina transitara por un camino que, por ejemplo, hace que no se enseña economía en las escuelas.

En la Argentina, que fue un país que supo acumular muy positivamente capital y se convirtió en una sociedad próspera que pudo recibir 8 millones de inmigrantes sin ningún trauma. Hoy la dificultad es que pocos, incluso políticos, entienden que sin acumulación de capital no hay riqueza. Pero no hay riqueza en cada uno de nosotros. Estas discusiones son las que la Argentina lucha desde de la perspectiva ideológica, que es la coartada para justificar cualquier barbaridad. Creo que está bien la ideología, pero en la Argentina se usa como coartada. Eso evita que entendamos que quienes le dan de trabajo a 10.000 personas son héroes nacionales. Por ejemplo, uno pregunta: quién es Ernesto Torkins. Bueno, Ernesto Torkins fue un señor que al morir tenía 646 siete empresas cotizando en la Bolsa de Buenos Aires y, en ese momento, le daba trabajo aproximadamente a 15.000 personas en el país. Sin embargo, no es el patriarca de los empresarios argentinos.

 

“Una pequeña crítica a la historiografía entrerriana”

 

En otro tramo de su charla, que posteriormente fue ponderado por una de las docentes del auditorio, marcó, el rol clave que tuvo Uruquiza para la apertura de escuelas y para la promoción de la educación pública y laica en Entre Ríos. “Si se me permite hacer una pequeña crítica a la historiografía entrerriana, hay que defenderlo a Urquiza no como entrerriano, sino como argentino”, pidió y reclamó “darle una dimensión nacional a Urquiza y, muchas veces, la historiografía entrerriana cae en el pecado de entrerrianizarlo”.

 

“Se lo reduce. Es decir, Urquiza está a la altura de Sarmiento y está a la altura de Roca y a la altura de Avellaneda y de Mitre. Es decir, sin Urquiza el resto no existiría. Es más, Roca es heredero, es alumno de Urquiza en el colegio donde lo conoció y eh siempre lo tuvo en una altísima estima, cosa que se olvida”, afirmó.

 

“Creo que, en ese sentido, revalorizar lo que fue Urquiza como un verdadero promotor de la educación pública es rellenar lo que es la grandiosa tradición de la educación pública argentina, casi única diría yo en Latinoamérica, poniéndolo también a la altura de otro prócer del cual se comete ese mismo error porque no se hace demasiado hincapié que es en Belgrano”, planteó.

 

Belgrano, Urquiza y Sarmiento, “padres de la educación”

 

Lazzari explicó que en “la línea histórica de la educación está Sarmiento, que es un personaje potentísimo, pero cuando se habla de la educación pública, se habla de Sarmiento y no de Roca, que fue el que sancionó la Ley N°1420. Yo diría que los padres de la educación argentina, tomando en cuenta a los políticos que hicieron de la educación una política de Estado, son Belgrano, Urquiza y Sarmiento. También, San Martín hizo algo”.

 

Destacó que la creación del Colegio Nacional del Uruguay, en Concepción del Uruguay, “es una genialidad increíble que yo me doy cuenta que, a veces, ni los propios alumnos tienen conciencia”.

 

“Siempre hablo de la Santísima Trinidad de la Educación Secundaria Preuniversitaria Argentina, porque nacieron como colegios preuniversitarios, el Colegio Nacional del Uruguay y el Colegio Nacional de Montserrat son nacionalizados por Urquiza y, a ejemplo de Urquiza, Mitre nacionaliza el Colegio Nacional de Buenos Aires que son los tres grandes colegios de la tradición educativa argentina preuniversitaria”, finalizó.

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