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La atención a los afiliados a la obra social de los trabajadores estatales provinciales ha sido puesta en el foco de la atención por un descargo que, vía red social Facebook, hizo la doctora María de los Ángeles Petit.

La mujer que le facturaba al municipio de Concordia como contratada, sin aportes, al servicio de la “Presidencia Municipal” (y que fue asesora del Ejecutivo e integró el gabinete mientras Enrique Cresto fue intendente) contó lo que le pasó cuando fue a la Delegación Concordia del Instituto de Obra Social de la Provincia de Entre Ríos (IOSPER). Y en su relato comparó esa situación con las experiencias vividas en otros espacios de salud.

“Quienes vamos por necesidad, (ninguna persona va porque le gusta a una obra social), tenemos que esperar en la calle, con frio, con lluvia, que nos atiendan”, relató sobre la espera de los afiliados y sugirió: “Si tuvieran sentido común y empatía con los afiliados, la mayoría con alguna enfermedad, podrían implementar el mismo protocolo que en otras partes y que la gente pudiera entrar y sentarse tranquilos a que los atiendan”.

A continuación, El Entre Ríos comparte la carta completa de la que en su momento fue delegada en Concordia de la Caja de Jubilaciones de Entre Ríos:

Estas últimas semanas, por mi maldita fibromialgia y otras cosas que vamos descubriendo por ahí, he tenido que concurrir varias veces al Sanatorio Garat, a un centro de radiología, a un centro bioquímico.
En todos ellos, en lugares donde concurrimos personas con diferentes patologías, las medidas de seguridad sanitaria son ejemplares.
Además de los profesionales que atienden, las salas de espera están preparadas para mantener el 1,50 metros de distanciamiento social.
Pero, lastimosamente, también he tenido que concurrir, 4,5 veces al IOSPER.
Ahí, quienes vamos por necesidad, (ninguna persona va porque le gusta a una obra social), tenemos que esperar en la calle, con frio, con lluvia, que nos atiendan.
Adentro, la sala de espera es igual o más grande que la de los centros médicos que nombré.
Si tuvieran sentido común y empatía con los afiliados, la mayoría con alguna enfermedad, podrían implementar el mismo protocolo que en otras partes y que la gente pudiera entrar y sentarse tranquilos a que los atiendan.
Es totalmente incoherente lo que están haciendo con las personas . Hoy fue un día tremendamente frio.
Y todos somos seres humanos, los de adentro y los que esperan afuera.
Es necesario recordarlo?
Fuente: El Entre Ríos.

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