Las estaciones habían sido dispuestas a lo largo del recorrido que rodea la reserva natural Parque San Carlos, hasta culminar en el camino que se dirige al monumento al Éxodo, más específicamente en la elevación donde quedó enclavada la enorme cruz de madera que había sido llevada por decenas de voluntarios.
Al terminar el Viacrucis, el Presbítero Nicolás Frigo agradeció especialmente al personal del Parque San Carlos, a los Bomberos Voluntarios, al área de Tránsito, a la Cruz Roja Argentina y a la Municipalidad, entre otras instituciones, por haber contribuido a la organización.