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Está visto que el agua que en este 2016 inundó tantos parajes de Entre Ríos y del litoral argentino, faltó en otras zonas del país. Un ejemplo de este contraste es la Estancia Menelik, enclavada en un paradisíaco paisaje pre cordillerano, en la Provincia de Santa Cruz, con una vista fascinante al Parque Nacional Perito Moreno y al majestuoso cerro San Lorenzo, el más alto de la Patagonia, con sus 3.706 metros.

Los dueños de la estancia llegaron allí en 1998 con una idea fija: el cuidado de la naturaleza y el ecoturismo, explica Rafael Smart, en diálogo con El Entre Ríos.

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Rafael Smart contó a El Entre Ríos la realidad de la Estancia Menelik Agrandar imagen
Rafael Smart contó a El Entre Ríos la realidad de la Estancia Menelik
"Allá por el '98, un grupo de 300 personas, el 95% de ellas argentinas, fundó la sociedad Cielos Patagónicos y compró las tierras de Menelik y de otras estancias vecinas, abandonadas tras la erupción del volcán Hudson y la crisis de la lana. Pusimos en marcha un proyecto ambiental, de cuidado de la naturaleza. En muchos campos de bosques hemos sacado la hacienda para que vuelva el bosque, para que vuelva la fauna autóctona. Hacemos ecoturismo y al tema ambiental lo seguimos muy de cerca", resume Rafael, antes de relatar el extraño fenómeno climático que acapara su atención: la cuasi desaparición del invierno.

En efecto, Smart cuenta que "los gauchos vecinos nunca habían visto una cosa igual. No precipitó en mayo ni en junio, que es clave porque es la lluvia nieve que va a permanecer, se va a congelar, y a lo largo de toda la primavera va a ir goteando de a poquito hacia el suelo. Estos son campos de pre cordillera, no tienen bosque; por lo tanto, la cobertura vegetal es de pasturas. Y sin esa primera lluvia, esa nieve de mayo, de junio, la que pueda caer más tarde, en agosto, en septiembre, se va a evaporar muy rápido y va a generar una erosión en el suelo".

No sólo Menelik padeció la falta de lluvias. "En Bariloche, en junio de este año cayeron 6 milímetros, cuando la media es 140 o 160".

"Dicen que es por El Niño, que puede haber generado un centro de alta presión. Por lo tanto, toda esa humedad, esa precipitación, se fue a la provincia de Buenos Aires, al centro y al litoral del país", cuenta Rafael. Pero la explicación no lo convence. "Puede ser, pero hay una realidad, y a eso lo he visto en los últimos 20 años: cada día precipita menos en esta zona y todo se va atrasando. El invierno es como que tiende a desaparecer y casi no aparece la primavera, porque no hay deshielo y se ve afectada".

Rafael supone que Menelik no escapa a las consecuencias del "cambio climático", que "no es un tema menor": "Por más que uno pueda ser más escéptico o no, de si el clima va a cambiar, el hecho de que los dirigentes del mundo lo estén considerando, es porque va a afectar la vida de cada uno; va a haber acciones, por parte de la política, de los empresarios, en una línea que es la de prever que el clima va a cambiar y va a afectar la vida de la gente".

Un vecino llamado Tompkins


Lindante con la Estancia Menelik se ubica el Campo El Rincón, donado al Parque Nacional Perito Moreno por su anterior dueño, el empresario, filántropo y ecologista Douglas Tompkins, fallecido en diciembre de 2015.

"Tuvimos mucho trato con Tompkins", cuenta Rafael. "Hace 20 años, no éramos muchos los que comprábamos campos para retirar la hacienda y cuidar el ambiente. Tompkins ha sido sin dudas un pionero en el tema, no solamente en la Argentina sino en el mundo. Es un referente".

El capital natural como prioridad


Pero el proyecto de Rafael Smart y sus socios, aunque persigue los mismos objetivos que Tompkins, no tiene por soporte a una ONG sino a un modelo de negocios: "Nosotros buscamos la revalorización de la tierra a partir del cuidado de la naturaleza, que es algo que hoy te aseguro que se va a buscar, sobre todo a partir de la Cumbre de París, donde van a poner más énfasis en el capital natural".

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Una de las vistas de la Estancia Menelik Agrandar imagen
Una de las vistas de la Estancia Menelik
"No es fácil -admite- porque todavía el mercado prioriza otros aspectos, pero el día de mañana se va a priorizar quién cuida el agua, quién cuida el suelo, quién cuida la flora y la fauna autóctona, porque van a ser necesarias para la vida del hombre en el planeta".

Rafael Smart entiende que "hoy se está en un estado muy primario. El mercado sigue produciendo con un modelo que es muy extractivo. Estamos haciendo una extracción de los recursos a un ritmo que el planeta no lo va a resistir, por un crecimiento poblacional y por un modelo de producción y descarte que va a tener que cambiar".

Argentina, una "joya mundial"


Rafael no disimula su admiración por los paisajes argentinos y, en especial, por el entorno de las dos estancias que Cielos Patagónicos destina al ecoturismo: Menelik y El Cóndor.

"Son lugares increíbles, que no existen en el mundo. Yo tuve la suerte de vivir en Estados Unidos, recorrí USA y Canadá en camioneta, me vine en moto desde Estados Unidos en el año 91, así que recorrí bastante América. Argentina, en su paisaje, en su gente y en su cultura, es una joya mundial. Es uno de los 10 mejores países del mundo. Por supuesto que es un país que tiene temas institucionales, políticos, económicos complejos, pero no así la naturaleza, su gente".

Párrafo aparte merecen los "gauchos" patagónicos, a quienes Rafael admira, por su laboriosidad y por su "hospitalidad". "Son gauchos que a veces pasan dos o tres meses, cuatro meses, solos, donde uno los va a visitar y son encuentros impresionantes. Y sus rostros están curtidos por el frío, por el viento. Son los personajes de la zona. Uno tiende a fotografiarlos, porque son muy pintorescos y son todos descendientes de chilenos que han poblado la Argentina o de europeos. Nosotros, en la Estancia El Cóndor, tenemos al gringo Volke, de ojos verdes. Lo ves y podría ser un alemán de Düsseldorf pero es de acá. Se ha quedado sin dientes pero tiene la altanería y la capacidad para hablar con cualquiera y con gran autoridad".

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Uno de los lugareños de Menelik Agrandar imagen
Uno de los lugareños de Menelik
Para conectarse cara a cara


En la Estancia Menelik no hay a internet ni celulares. Todo un desafío en la era de la híper conexión.

"Nosotros siempre le decimos a las familias que viajan por la zona que lo bueno es que no van a tener ni internet, ni wifi, y van a poder conectarse con sus hijos durante 5, 10, 15 días. Si vos querés tener internet por satélite, podés, pero es caro, es restringido. Por lo general estas estancias prenden el motor a las 8 de la noche. Entonces, si alguien quiere hacer una experiencia de desconexión, tiene que venir a estos lugares", destaca Rafael.

"Generalmente nos visitan extranjeros, que ven lo que es el mundo, súper poblado, y quieren vivir esta experiencia de la naturaleza, que nosotros los argentinos la vivimos en varias partes del país, pero la Patagonia es especial, porque es más despoblada todavía, más amplia. Al Lago San Martín lo pueblan 20 personas. Tiene el tamaño del Nahuel Huapi. 20 personas del lado argentino. Es un lago color turquesa, que te diría que es uno de los más lindos del mundo, y hasta hace poco quedaba una huellita, y que seguramente es la misma huellita que vieron los primeros pobladores cuando llegaron hace 80, 90 años. Es decir, son zonas muy especiales porque no ha habido desarrollo alguno. Es como que todo ha quedado en el tiempo, que es lo pintoresco del lugar".

"Creo que el desafío es bien cuidarlo. Nosotros hablamos de un pequeño desarrollo que genere poblamiento de gente, que lo cuide, que se nutra de todo lo que tiene esta zona, pero un poblamiento acotado, un desarrollo acotado que priorice el cuidado de la naturaleza. Es el modelo que tenemos en Cielos Patagónicos", concluye Rafael Smart.

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El carpintero gigante, una belleza de la zona Agrandar imagen
El carpintero gigante, una belleza de la zona
Fuente: El Entre Ríos

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