Desde los tiempos en que era “cuasi parroquia” y el padre Daniel Zavala, ya anciano, celebraba la misa desde una silla de ruedas, perseverando en su vocación hasta sus últimos días, hasta este año 2026, han pasado algunos años, durante los cuales la comunidad no ha parado de crecer. La Casa de Encuentros Belén es un gran paso, aunque no el último. Ya está listo el proyecto arquitectónico para renovar y ampliar el templo.
“Allá por el 2010, cuando vinieron el Padre Quique y un grupo de misioneros españoles, entre ellos había algunos arquitectos y ahí se comenzó a soñar la casa, a planificarla, a pensarla en el corazón de la comunidad, sobre todo del Padre Marcelo Charles Mengeon”, recordó Frigo.
El actual párroco enfatizó que para la construcción de la casa de encuentros “nadie dio de lo que le sobraba. En esta casa, ladrillo a ladrillo, pozo a pozo, cañito a cañito y todo lo que tiene es fruto de la venta de empanadas, de pollos, beneficios, gente que donó, que entregó su dinero, su tiempo. Creo que la casa es un testimonio de la belleza de la comunidad, de lo que en el tiempo, en los procesos y en comunidad se puede ir haciendo”, remarcó.
A su turno, el Presbítero Marcelo Charles Mengeon explicó que “si bien el primer diseño se hizo en el 2010, nos parecía que en el proceso del crecimiento comunitario había otras cosas prioritarias; por ahí llegó la cocina, el salón y después unir con la galería y después los centros pastorales y, cuando estuvo más o menos eso, dijimos ‘bueno es tiempo con ocasión de los diez años de la comunidad parroquial’.
Tras rociar con agua el edificio, la comunidad pudo ingresar y recorrer las flamantes instalaciones, en un clima de visible alegría.