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En el barrio nadie se explica cómo "Maxi" Barios sigue "gozando" de la "prisión domiciliaria", si de un tiempo a esta parte no ha hecho otra cosa que aprovecharse de ella para seguir cometiendo delitos. El colmo fue el martes último, cuando habría salido a la calle y baleado a un menor de sólo 16 años. Aún así, 48 horas después, todavía zafa de ir a la cárcel.
¿La tercera será la vencida para Maxi?
En tribunales consideran altamente probable que las andanzas del hombre, que a esta altura de su vida (40 años) se ha vuelto un experto en violar el régimen de detención en su propia vivienda, terminen en las próximas horas, en el supuesto de que esta vez sí, a diferencia de dos ocasiones anteriores, la Justicia de Garantías se decida a revocarle el "beneficio" y mandarlo a una prisión de verdad.

Recuerdan que en una primera vez consiguió salir airoso y que el juez de garantías le conserve la "domiciliaria", a pesar de que se lo había visto muy campante fuera de su casa y en razón de ello el Ministerio Público Fiscal había solicitado que la prisión preventiva que pesa sobre él por tentativa de homicidio desde el mes de julio de 2017 continuara no ya en su domicilio sino en la UP3.

En una segunda oportunidad, el asunto fue más delicado. Lo acusaron de haber abandonado su domicilio/prisión para ir hasta la casa de su pareja, a quien habría golpeado. Pero, por extraño que parezca, y sin perjuicio de que se le abrió una nueva causa por ese hecho, una vez más se salvó de ir a una celda y continuó viviendo en el barrio. Fue su segunda "victoria" en tribunales.

Las andanzas de Maxi continuaron el martes último, cuando volvió a ser noticia. Esta vez porque habría salido a la calle, arma en mano, para balear en la pierna izquierda a un menor de 16 años, que terminó en el quirófano del Hospital Masvernat, con su vena femoral comprometida. Horas después, el propio Maxi soportó una balacera en el frente de su vivienda, al parecer protagonizada por allegados al herido, dispuestos a hacer justicia por mano propia. Al día siguiente, es decir, ayer miércoles, el Ministerio Público Fiscal le pidió una vez más a la Justicia de Garantías que le revocara la prisión domiciliaria, basándose en las primeras pruebas que la policía había aportado. Pero Maxi volvió a triunfar, porque el Juez Darío Perroud entendió que los elementos probatorios no alcanzaban para acusarlo de este nuevo delito y le dio permiso para seguir en su casa.

Este viernes -dicen en tribunales- su buena suerte se cortaría. Trascendió que el Fiscal Germán Dri cuenta con el resultado positivo de la prueba de dermotest, prueba suficiente para insistir ante Perroud para que Maxi sea llevado a la Unidad Penal 3 o a la Alcaidía, antes que termine matando a alguien en sus recurrentes violaciones de la prisión domiciliaria.
Cárceles saturadas
Como sea, tampoco resulta sencillo "conseguir alojamiento" en las unidades penitenciarias. "Siguen saturadas, más aún desde la vigencia de la Ley de Narcomenudeo" confirmaron a El Entre Ríos desde el Poder Judicial.

En Concordia, como salida de emergencia, han pedido que se pongan en condiciones celdas ubicadas "atrás de la Segunda", en la Comisaría del Menor, donde habría lugar para unas 40 personas. "Eso está sin uso. Supuestamente se iba a reacomodar sin que haga falta una gran inversión. Serviría para descomprimir un poco, al menos para alojar a los que tengan preventiva por narcomenudeo" dijeron.

Aunque en las últimas causas por narcomenudeo, los jueces se han mostrado reacios a dictar la preventiva y optan por dejar libres a los acusados o mandarlos a su casa, con la excusa de que muchas son mujeres con hijos.

Es por ello que algunos abogados consideran que las organizaciones narcos se van a ver alentadas a valerse de mujeres madres para armar sus redes minoristas, a sabiendas de que para ellas hay más contemplaciones.
Fuente: El Entre Ríos

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