Juan Nuñez firma una nueva columna de opinión que cuestiona, con un detallado derrotero, la figura de Gustavo Bordet como el líder de la oposición entrerriana desde diciembre próximo cuando pase sus atributos de gobernador a su sucesor, Rogelio Frigerio.
Los cuestionamientos vienen por el lado de las derrotas electorales que cosechó el PJ entrerriano en los últimos tiempos. “Si hablamos de recuento electoral y de perdedores, Bordet aparece a la cabeza, y gana por varios cuerpos a quien lo desafíe. Es el primero lejos pero lejos de cualquier otro que quiera competir por tal título”, afirmó.
A continuación, el columnista repasó lo que pasó en este 2023 a nivel provincial y en el Departamento Concordia, de donde es oriundo el aún gobernador. También recordó derrotas electorales pasadas y marcó que “es difícil de explicar tanta torpeza junta de su parte, como tanta penosa pasividad del peronismo entrerriano para con su figura”.
A continuación, El Entre Ríos reproduce el texto completo:
La victoria tiene un centenar de padres, pero la derrota es huérfana, decía el famoso John Fitzgerald Kennedy. Algunos personajes abusan de tal premisa, se hacen los disimulados y parece que tienen éxito en tal empresa Y eso es tan cierto como aquella otra conocida frase de Winston Churchill que sostenía con inocultable realismo que, tras un recuento electoral, sólo importa quién es el ganador. Todos los demás son perdedores.
Si hablamos de recuento electoral y de perdedores, Bordet aparece a la cabeza, y gana por varios cuerpos a quien lo desafíe. Es el primero lejos pero lejos de cualquier otro que quiera competir por tal título
Repasemos: Eligió a dedo la fórmula pejotista de Gobernador (Bhal) y Vice (Monjo) obturando cualquier interna y también el mismo método usó para diseñar la lista de legisladores nacionales y provinciales, donde privó su exclusivo antojo. Tanto fue así que él mismo, como tiene muy alta autoestima, y es conocedor de su paladar, se puso a la cabeza de la de legisladores nacionales y se dio el lujo de colocar a su propia cónyuge en la provincial, sin ninguna militancia ni cargo partidario, como una muestra cabal de nepotismo elevado a una obscena enésima potencia.
Trazó también en la libertad más absoluta y sin admitir discusión, la estrategia electoral de cara a las últimas elecciones, que sonaba muy contradictoria, lo que nadie se le animó a discutir: un candidato único a Gobernador, para evitar caníbales internismos, desgastes y filtraciones, habilitando sin ninguna razón al mismo tiempo una interna sangrienta en Concordia para intendente, donde le hizo cambio de luces a dos de su propio riñón, como Angel Giano y Armando Gay, y a otros ajenos: cual sirena le susurró al oído que lo veía ganador, alentando el fiasco que ocurrió después al ex crestista Alfredo Francolini, que compró el buzón sin beneficio de inventarios.
Además, no paró nunca de horadar en público y en privado la imagen de Enrique Cresto, su sucesor en la intendencia, llegando a repetir hasta el hartazgo que Concordia necesitaba un “cambio”. Todo valía para bajarlo de la candidatura a Gobernador.
Y hablando de Gobernador, en otra condecoración que le cabe, fue junto a otros primeros mandatarios, mentor y uno de los principales impulsores de la candidatura de Sergio Massa el a la postre campeón de la inflación y perdedor con todas las letras en las recientes últimas elecciones: llegaría en cualquier geografía, la hora de rendir cuentas, porque los resultados son por demás ilustrativos. ¡Bingo!: Perdió municipalidad, provincia y Nación de un saque. Bordet lo hizo. Triple derrota. Es difícil de explicar tanta torpeza junta de su parte, como tanta penosa pasividad del peronismo entrerriano para con su figura.
Profundizando el análisis, su partido acumula bajo su comando luego que el pueblo lo ungiera reelecto en el 2019 puras malas performances electorales, a las que hay que sumar otro paso en falso en el 2017: perdió todo lo que jugó: para Senador en ese mismo año 2019, luego en cadena todas y cada una de las elecciones que jugó en forma ininterrumpida, generales o PASO. Si fuese técnico de fútbol ya hace rato que le habrían pedido la renuncia.
Como en la canción infantil “La Farolera” todas las cuentas le salieron mal”. Pero pese a ello, un peronismo decadente, sin reacción, aparentemente le está permitiendo cumplir con otro sueño que viene gestando desde hace varios años, según revela en sus últimas declaraciones: quiere ser y así se autopercibe Jefe de la Oposición. ¿Se lo permitirán sus perezosos y temerosos compañeros? Les preguntamos a ellos y al propio Bordet: ¿Será tan eficaz como opositor como fue como armador electoral y todas las cuentas para la oposición le volverán a salir tan mal? Frigerio que, sí o sí lo quiere en ese puesto, se refriega las manos de emoción.