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Entendiendo la necesidad de aquellos deportistas que necesitan volver a competir en el corto plazo para obtener su plaza olímpica a Tokio 2021, el Ministerio de Deportes y Salud de la Nación les permitió hace unas semanas volver a los entrenamientos.

Desde ese momento, cientos de atletas se dispersaron por diferentes puntos de Argentina, fundamentalmente donde no hay transmisión comunitaria de Coronavirus, para retomar sus entrenamientos y no perder terreno frente a sus rivales de continentes donde ya se habilitaron las competencias deportivas.

El garrochista Germán Chiaraviglio es uno de ellos y desde hace una semana se entrena en el Centro de Desarrollo Deportivo del NEA en Concordia, junto a su entrenador Javier Benítez, oriundo de esa localidad, y a su colega Pablo Zaffaroni, de Concepción del Uruguay.

En medio de su preparación, el atleta de 33 años atendió el requerimiento de Radio 12 y El Entre Ríos y se refirió al regreso a los entrenamientos: “Me instalé en Concordia desde que se nos habilitó a los deportistas olímpicos a retomar las actividades y estoy acostumbrándome a esta nueva etapa tras la cuarentena”, contó el santafesino, y agregó: “La idea surgió el año pasado y tuvo que ver con que estoy cansado de viajar tanto y vivir en el exterior. Quería estar más cerca de casa y con mis allegados. Y en lo deportivo me genera más motivación estar acompañado por dos personas que conozco mucho como Pablo Zaffaroni y Javier Benítez”.

No obstante, más allá de las comodidades que le entrega el Centro de Entrenamiento de la “capital del citrus” y la cercanía con su Santa Fe natal, Chiaraviglio indicó: “Esto no quita que cuando empecemos a competir tengamos que estar en los torneos más importantes y estos se disputan en Europa”.

Más de 100 días ya pasaron desde que el Gobierno Nacional dispuso el Aislamiento y se detuvieron todas las actividades deportivas. Hasta allí, en apenas un trimestre de 2020, el dos veces medalla dorada en el Mundial Juvenil había cumplido con creces los objetivos trazados: “Comencé muy bien el año, ganando el Sudamericano en Cochabamba y dentro de la zona de clasificación a Tokio. Salté dos veces arriba de los 5,50 metros, que es una buena marca apara arrancar el año. Y además me recuperé de una lesión en la espalda”.

En esta disciplina, Salto con garrocha, serán 32 los clasificados a la cita olímpica que fue reprogramada para 2021, y las formas de clasificar son dos: alcanzar la marca de 5,80 o ubicarse dentro de los 32 mejores del ranking mundial. Sobre sus expectativas, el finalista en Río 2016 admitió: “Saltar 5,80 es muy exigente a nivel mundial, en la actualidad hay menos de 20 personas que lo hacen. Mi mejor marca es de 5,75, pero no es mi promedio. Por ende es muy exigente repetirla. Son marcas que están cerca, pero para lograrlas hay que estar preparado física y técnicamente. Se tiene que dar todo junto y en un determinado momento”, y subrayó: “Con 5 torneos en los que supere los 5,60 tendría un puntaje como para meterme entre los 32 que irán de Tokio”.

El parate afectó a todos los deportistas y sobre cuánto le jugó en contra a un garrochista, Chiaravilgio contó: “Lo físico no me preocupa tanto como lo emocional. Cuesta mantener la motivación y pienso en los deportes en conjunto, sobre todo en los clubes de provincias con mayores restricciones. Va a llevar unos meses recuperar la forma física para volver a estar a un nivel como el de marzo. Pero no hay apuro, no hay competencias en el corto plazo. Trato de focalizarme en recomponer la condición y encauzar lo planificado pensando ya en 2021”.

A los 33 años y con dos olimpiadas en su carrera (Beijing 2008 y Río 2016), el santafesino es consciente que la de Tokio quizás sea la última: “Muy factiblemente sea así porque estoy en la parte final de mi carrera. Si bien hay atletas que saltan hasta los 35 o 36 años, cada vez son menos”. No obstante indicó: “Me encantaría estar en Tokio, serían mis terceros y es un orgullo grande representar al país. Es difícil pero es posible. Trabajaré en lo que esté a mi alcance”.

Respecto a sus dos intervenciones en JJOO, Chiaraviglio recordó: “Fueron momentos muy diferentes de mi carrera. En Beijing tenía 20 años y si bien venía de grandes actuaciones, llegué con algunas lesiones y falta de experiencia. En Río tenía 28, mucha más experiencia y desde lo mental mucho mejor preparado y en condiciones de ser protagonista. De todos modos los resultados no modificaron la experiencia y la vida con los otros deportistas en la villa olímpica”. Y tituló: “Llegar a la final en Río fue algo que soñaba desde que empecé a competir”.

Por último, destacó el reconocimiento que en los últimos años han ganado en la sociedad argentina los atletas de deportes individuales: “Tuvieron mucho que ver las redes sociales, porque aumentaron la posibilidad de llegar a la gente. La generación de contenidos cambió. Antes eran los medios y ahora los mismos deportistas que toman el contenido y lo replican. A los menos conocidos nos ayuda a estar más presentes”.
Fuente: Radio 12

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