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Pocas certezas y muchas dudas. Los enigmas aún no resueltos tras la desaparición de Luisina

“Hay un sospechoso detenido por presunto femicidio, pero no hay cuerpo, no hay lugar del hecho, no hay aún pruebas sólidas que acrediten la participación del detenido. Sus antecedentes, ligados al narcomenudeo, no son buenos, pero no alcanzan para probar su vinculación con la desaparición de Luisina”, admitió uno de los investigadores en diálogo con El Entre Ríos.

 

Hay un remisero que la lleva a la chica y la deja cerca de la casa allanada, que no es donde vive “Ñoño” Benítez, sino que sería algo así como un aguantadero. En la policía especulan que el lugar habría sido usado para la movida de drogas.

 

En una cámara se divisa a lo lejos y de noche, en imágenes que no son claras, que una joven -supuestamente Luisina- entra, luego sale en una moto con alguien que tampoco alcanza a percibirse con nitidez si es Ñoño, y que más tarde regresan. Después de eso no se la ve salir más. Más tarde se observa a Benítez abandonar el domicilio con unas bolsas de consorcio. “La hipótesis de que en esos envoltorios estuvieran los restos de Luisina conlleva que antes debió ser descuartizada y, de ser así, habría indicios en la casa, que hasta ahora no pudieron ser hallados. Seccionar un cuerpo implica derramar mucha sangre por lo debería haber pistas concretas de que allí lo hizo, pero no aparecen. Tampoco se encuentra la moto”, dijo uno de los uniformados con acceso a la investigación.

 

Ante cámaras con tan poca nitidez, harían falta testigos que hasta el momento no se consiguieron, que pudieran ayudar a comprender lo ocurrido.

 

Las preguntas básicas, quién la mató -si es que está muerta-, dónde, por qué, cuándo, aún no han podido ser respondidas. "Objetivamente hablando", admitió uno de los investigadores, en esta etapa de la pesquisa ni siquiera hay datos certeros que respalden la hipótesis de que “Ñoño” es el autor.

 

La imputación por femicidio está formulada en base a un supuesto: que Luisina esté muerta. “Es una posibilidad, sin dudas, pero aún no está ratificada por pruebas concretas. Si fue asesinada, no se ha podido determinar dónde, cuándo, quién, ni por qué”.

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