La campaña electoral para 2027 está apenas postergada por el Mundial. Ni bien quede atrás el acontecimiento futbolístico que copa la agenda, asomarán con fuerza las movidas de los diferentes sectores, algunas de las cuales ya se insinúan.
En el peronismo concordiense todavía reina la confusión. Aunque han pasado casi tres años desde la histórica derrota, las heridas siguen abiertas y por el momento no hay quién una y encolumne. Tímidamente, algunos dirigentes se muestran. Por ejemplo, Ángel Giano con sus críticas a la gestión de Azcué. O algún que otro comunicado que llegó a algunas redacciones resaltando la figura de Alfredo Francolini. Son nombres conocidos, que ya han competido en otras ocasiones por la intendencia.
¿Habrá algún dirigente que intente por primera vez acceder al sillón de Zorraquín? Martín Santana, contador, actual vicepresidente de la Cooperativa Eléctrica, exfuncionario de la Municipalidad de Concordia en tiempos en que gobernaba el peronismo, hijo de un histórico del PJ, fue consultado por El Entre Ríos. Si bien no descartó ser uno de los que se animen, puso condiciones y, especialmente, consideró que la prioridad es reconciliar la política con las necesidades reales de los vecinos.
“La realidad nos golpea la puerta todos los días y no se la puede esquivar. La gente en la calle no está preocupada por las internas partidarias ni por qué nombre va a estar en una boleta. Al vecino común lo desvela que la plata no alcanza, que la economía familiar está asfixiada. Le preocupa la educación de sus hijos, la falta de infraestructura básica en los barrios y la calidad de los servicios que recibe. Esas son las verdaderas urgencias y es ahí donde hay que poner la mirada”, definió Santana.
-Sin embargo, la rosca política es difícil o casi imposible que desaparezca…
-La política histórica, esa vieja política de la disputa constante y el ombliguismo, cambió. La sociedad ya no tolera más los discursos vacíos ni las peleas de poder mientras los problemas de fondo siguen intactos. No hay más margen para eso.
Debemos empezar por los valores fundamentales. A mí me gusta mucho recordar y citar a Raúl Alfonsín cuando hablaba de la transparencia, del control de gestión y del verdadero rol que deben tener los partidos políticos. Los partidos no pueden ser meras maquinarias electorales para conseguir cargos; tienen que ser escuelas de ciudadanía, espacios de debate y garantes de la ética pública. Necesitamos volver a esa mirada donde el control de gestión y la transparencia, no se vean como una traba, sino como una garantía para el ciudadano de que cada peso vuelve en obras y servicios transparentes.
-¿El PJ debe incorporar la lucha contra la corrupción como una prioridad?, ¿sería esa la clave para recuperar la credibilidad perdida?
-Hay que tener madurez para reconocer los errores del pasado en ese sentido, la sociedad está harta de la corrupción, cansada de ver que los recursos públicos muchas veces terminan desviados, mal administrados o administrados capciosamente. Por eso hablar de transparencia no puede ser un slogan de campaña, tiene que ser un compromiso. De cualquier otra manera es imposible que la comunidad vuelva a creer en un proyecto político.
-¿Cuál es la clave para la renovación del peronismo? ¿Tiene que ver con la infraestructura institucional, con un cambio de nombres, con un recambio generacional?
-Ese es un desafío central. Dentro del peronismo hay muchísimos dirigentes valiosos que tienen una enorme experiencia y vocación de servicio. Y al mismo tiempo, estamos viendo una camada de jóvenes con muchas ganas que se están involucrando y comprometiendo con la realidad de la ciudad. El secreto está en cómo hacemos convivir esas dos fuerzas. Los más jóvenes tienen que aportar su energía e innovación, pero haciéndolo desde la prudencia y el respeto por el camino recorrido de quienes estuvieron antes. Y por el otro lado, los dirigentes con más trayectoria tienen que tener la generosidad y la apertura mental para abrir el juego y potenciar un verdadero trabajo en equipo con la juventud. No es desplazar a nadie; es integrar la fuerza de los nuevos con la sabiduría de la experiencia.
-A nivel nacional, el gobierno de Javier Milei insiste fuertemente en que el único camino es el superávit fiscal, pareciera que a cualquier costo. ¿También el PJ debe incorporar esa premisa? Y si no, ¿cuál es la alternativa?
-De la situación en la que estamos no se sale simplemente exhibiendo un superávit en una planilla Excel si eso implica dejar a la gente a la intemperie. No es con superávit la salida estando en la situación crítica que estamos viviendo hoy. Hablemos de equilibrio. El verdadero objetivo debe ser el equilibrio fiscal, por supuesto, porque no se puede gastar eternamente lo que no se tiene, pero con desarrollo, con inversión en infraestructura y con la gente adentro. El equilibrio tiene que ser económico, pero también social; de lo contrario, los números cierran, pero las familias no.
-¿Qué responde Martín Santana a quienes lo incluyen en la lista de los candidateables para 2027?
-Voy a ser muy claro y categórico en esto: yo solo aceptaría el desafío de ser candidato si logramos una verdadera unidad. Pero una unidad real, transversal, despojada de prejuicios ideológicos y sin importar los límites de los partidos políticos tradicionales. De hecho, el diálogo y la gestión tienen que superar cualquier frontera partidaria; nosotros mismos hemos estado, hasta hace no muy poco tiempo, colaborando de manera estrecha e institucional incluso con sectores de la oposición porque entendemos que la solución de los problemas locales exige madurez y un trabajo conjunto. El único partido que hoy nos tiene que convocar a todos es el bienestar de nuestra gente.
-Hablar de unidad en política suena bien, pero en la práctica es muy difícil de concretar…
-Se necesitan renunciamientos, así de simple y así de difícil. La política tradicional va a tener que aprender a ceder. Muchos van a tener que renunciar a las viejas prácticas, a las viejas estructuras, a los privilegios del pasado y a la soberbia de creer que un solo sector tiene la verdad absoluta. Acá no hay margen para los personalismos. Si no somos capaces de deponer los egos por el bien común, significa que no estamos entendiendo nada de lo que la sociedad nos está exigiendo en la cara.
-¿Lanzar o debatir una postulación en este momento de crisis puede ser tomada con escepticismo por el electorado?
-Con todo lo que está pasando, por todo esto que te vengo diciendo, no es fácil ni cómodo salir a hablar de candidaturas. Suena casi desconectado de la realidad de los vecinos. Por eso insisto tanto en que no cuenten conmigo para la rosca de siempre. Únicamente a través de esa unidad que planteo, plasmada en una propuesta seria de trabajo que sea colectiva y donde realmente existan renunciamientos de las viejas estructuras, podría sí llegar a pensar en ser candidato. Solo bajo esas condiciones concretas tiene sentido dar un paso al frente.
Esto no se trata de una elección más, es una elección y son candidaturas de las más complejas que hemos tenido y se debe tratar de una construcción colectiva. Si somos capaces de deponer las armas de la división y nos unimos en un proyecto serio, con los mejores hombres y mujeres, enfocados exclusivamente en resolver las deficiencias de infraestructura, de servicios y de desarrollo, ahí me van a encontrar. Si el camino es la unidad real, el trabajo codo a codo y el compromiso honesto, asumiría la responsabilidad. Si no, seguiré aportando desde donde siempre, como un vecino de Concordia que ama su ciudad. La urgencia nos convoca a todos; es momento de poner los problemas de la gente por encima de cualquier otra cosa, no hay margen para seguir esperando.
Fuente: El Entre Ríos