Publicado: 8 de Enero de 2022

Participación de fallecimiento - Felipe Rodríguez: Q.E.P.D.

“Feli”, fuiste una guía para nosotros. Todos. Un maestro de vida para cada uno de nosotros. Nadie nos enseñó más cosas que vos con tus preguntas.

Todos teníamos un imán hacia vos. Tratábamos de ayudarte, cuando vos nos estabas haciendo bien a nosotros.

Vos te fuiste “Feli”, porque ya no tenías nada que hacer acá. No tengo certezas pero tampoco dudas de que llegaste al Nirvana. Nos pasaste el trapo a todos, con solo 25 años. Superador. Este espacio y tiempo no te servían, resultaba aburrido y tan poca cosa para un ser tan especial como vos.

Ahora pienso… qué importan los números, el monotributo, la obra social, el título, los chusmeríos, el odio, el rencor, el vivir de un tiempo pasado, el obligarnos a hacer cosas que no queremos, el no disfrute de la vida, el miedo al fracaso: ¿De qué fracaso estamos hablando? Hermanos, mamá, “Feli” nos dejó un legado, ¿lo hacemos por él?

“Feli”, tu humor, tu bondad, tus dudas, tu compartir y el habernos brindado tu tiempo… qué boludos, si hubiéramos sabido te hubiéramos “judiado” más y te hubiéramos escuchado más. Estoy segura que si digo en voz alta que fuiste la mejor persona que conocí, muchos, sino todos, coincidirán 100%. Qué tipo genial, Felipe.

Pero hoy siento mucha tristeza porque, pucha, ya no voy a poder verte más, ya no voy a recibir más esa sonrisa, con ese humor “leslutheriego”, ese cálido recibimiento tan “feliponesco”. Porque ahora, ¿con quién voy a decir los diálogos de las “pelis” que mirábamos de chicos? Ya no habrá más ajedrez juntos. Ni vamos a cantar juntos. Ahora la guitarra, el uke y el piano, son tan porquería sin vos (sin ofender).

Pero cómo no nos dimos cuenta, vos tan vivo, siempre buscando la guitarra para que nosotros cantemos… sabías lo feliz que nos hace cantar. Lo que nos conectaba a vos, entre nosotros y a nuestros orígenes. Qué increíble. Qué persona increíble, “Feli”.

Ja ja. Otra cosa, “Feli”, qué manera de seguirnos las locuras. Como si las entendieras, como si no nos juzgaras. ¿Será el motivo por el que nos sentíamos tan cómodos con vos? Se iban todos los miedos y tomábamos valor para seguir.

Ay “Feli”, qué ganas de darte un abrazo.

Fuiste, “Feli”, una persona tan excepcional que con la pregunta nos hacías pensar y pensar. Vos lo sabías todo, venías a enseñarnos. ¿Un Jesús moderno? No te importaba la pilcha, ni el calzado, sino compartir. Generoso con todos. Nos apoyaste en nuestros proyectos hasta el último momento.

Si bien creía entender, no entiendo cómo funciona esto de que te fuiste. Si lo pensara desde mí, tu despedida es una injusticia, otros la sentirán como una falla y una culpa, con dolor y tristeza pero desde tu mirar, desde tus ojos alegres y sabios, tu ida es agua. Agua limpia que corre. Agua segura. Agua que no se va a evaporar y siempre va a estar en nosotros.

Por todo esto, te voy a extrañar y te estoy llorando, pero también estoy en paz. No sé por qué, pero te pienso y sos “el Feli”, ¿cómo no voy a estar en paz?

Hiciste tanto en nosotros, “Feli”, que es una tristeza muy fuerte el perderte pero una calma por haber tenido el privilegio de estar cerca tuyo.

“Feli”, te amo. Te amo desde lo más gentil y puro de mi corazón. Gracias por enseñarnos tanto, maestro. Gracias por haber sembrado y cosechado tu amor en nosotros, y gracias por haberte convertido en nuestra brújula. TE AMO Y TE AMAMOS, vos sabés cuanto.

PD: llevate el uke para hacerlos cantar a todos arriba, de seguro está el viejo esperándote para tocar.

Nos vemos “Pipe”, gracias por tanto.

Siempre juntos, tu mamá, hermanos, familiares y amigos.

Colón, enero de 2022