El poder y el tiempo
No se trata este de un intento de llevar a cabo un ejercicio filosófico, sino, a pesar del título atemorizante de este acápite, de hacer un ínfimo aporte a una cuestión de permanente actualidad, y que lo es más en estos días, cual es el manejo de los tiempos que se hace desde el poder.
Por Rocinante
Ya que los tiempos del poder no tienen la regularidad del tiempo cronológico, sino que acusa movimientos de distinto grado, que significan tanto avances como retrocesos y también, por qué no, de una parálisis que viene a dar la impresión que el mismo se hubiera detenido.
Nada extraño, porque el tiempo del poder es como el humano (mejor dicho, es humano) y por ende, de naturaleza existencial. Todo ello al tono de expresiones que nos resultan familiares por la frecuencia de su utilización, cual es el caso de dos que se contraponen, al señalar una lo rápido que ha pasado el tiempo, y otra que alude al hecho que el tiempo parece no pasar.
De allí que corroborando esa circunstancia, atendemos a la reflexión de un periodista político, quien refiriéndose al funcionamiento del poder en la actualidad y entre nosotros, con la que se atreve a afirmar que para este gobierno, el gobernar es posponer.
Una manera de describir lo que en el lenguaje llano se conoce como patear la pelota hacia adelante; algo que tiene explicación remedando esa afirmación del rey francés Luis XIV, quien, según se dice, se desentendía del futuro, indicando que después de mí, el diluvio…
Un posponer que de por sí no es ni bueno ni malo, en la medida que todo depende de la razón subyacente a ese posponer, más allá de la recomendación esa de no dejar para mañana, lo que puedas hacer hoy, sino que a diferencia del dejarse estar, su evaluación depende de cada situación.
Inclusive hasta puede cuestionarse mi afirmación por la que valoro negativamente el dejarse estar, ya que no hay que echar en saco roto el consejo de que no hay que precipitarse para actuar, ya que en ocasiones es lo prudente el esperar hasta que los melones se acomoden solos en el carro, en el que son transportados.
De cualquier manera, estimo que no resulta necesario ilustrar con ejemplos ese manejo de los tiempos por parte del poder, ya que en un país en que el escenario cambia a cada instante, sobran los ejemplos de todas las variaciones que he apuntado más arriba.
El tiempo y la justicia
Como en la atribución de decir lo que es justo, se hace presente una de las caras del poder es válido centrarse, como lo hago de aquí en más, en los tiempos de la justicia, entendido lo que se acaba de señalar, como el manejo que hacen del tiempo, quienes tienen en sus manos el impartirla.
Viene así, en un primer lugar al caso, una suerte de máxima que con el transcurrir, se ha hecho carne entre nosotros, y ello por sobradas razones, las que precisamente por ello, parecería volver innecesaria la referencia a casos concretos que la ilustren, referidos a la circunstancia que la justicia tardía no es justicia.
Frase, la precedente, que puede ser interpretada de maneras diferentes según la perspectiva en que se la mire.
Ello comenzando por el hecho que la manera apropiada de hacerlo, es la de interpretar ese apotegma de la manera correcta, cual es la de atender de la manera más rápida posible al reclamo de quien ha sufrido daños, cuya reparación reclama.
Algo en lo que es lo común, es que no coincida el autor del agravio, ya que a este puede resultar una ventaja de cuantía variable, pero inclusive mayúscula, la demora en la definición del entuerto, demora que desde su punto de vista puede considerarse como tiempo ganado.
Consideración obviamente que aquel que ha sufrido el daño no comparte, ya que para él esa demora en atender a su demanda la ve como tiempo perdido; que en casos extremos, aunque entre nosotros no demasiado extraños, puede llegar a constituirse en un tiempo perdido, inclusive de una manera irreparable.
Un estado de cosas que es frecuente, y que lo sufren tantas veces los jubilados o pensionados que reclaman un reajuste en el monto de su haber jubilatorio o de su pensión, y a los que la muerte se les hace presente, antes de que sea admitido su reclamo.
De allí que no viene a resultar ambiguo, en materia de decisiones judiciales, hablar de tiempo oportuno, dado que en el caso de las partes involucradas en el conflicto, viene a plasmarse en posturas opuestas, y por lo mismo se los ve empeñados en la utilización de estrategias completamente diferentes, en pos de volver realidad sus objetivos.
De cualquier manera, como ha quedado dicho de una manera implícita, la que ahora explicito, desde un punto de vista objetivo, el que la justicia no sea tardía y que sea oportuna tiene que ver con la presencia o su erradicación de los atajos y recovecos cuyo uso facilitan las normas de procedimiento ante los tribunales, por una parte; y por la manera en que el juzgador maneja sus tiempos.
No considero que sea esta la ocasión adecuada, para entrar en el análisis de normas que facilitan las demoras de las partes chicaneras, y que le facilitan la posibilidad de que los juicios se vuelvan eternos. Aunque debe destacarse que las normas de procedimiento ante la justicia deberían buscar la manera de obturar todos los atajos y recovecos, y acotar los tiempos que insume un juicio, con la única limitación de resguardar el derecho de defensa de aquel que resulta imputado o demandado.
En cambio, e ilustrado con ejemplos concretos, me ocuparé de la gravedad que, por sus consecuencias y sus efectos, tiene el mal manejo de los tiempos por parte de los jueces. Mal manejo que puede ser consecuencia de un dejarse estar por ellos, lo que significa incurrir en una práctica dañina tan solo culposa. O los casos en que ese manejo se vendría a dar de una manera deliberada, y por ende dolosa, en favor de una de las partes, o imputados.
Y en ese sentido, cabe advertir la situación paradojal, que se da cuando, con ese mal manejo deliberado, se busca acelerar los trámites judiciales; convirtiéndolos en lo que se conoce como un juicio exprés, que viene a dejar al dañado desguarnecido, las derechos sepultados y a la justicia ausente…
Ejemplos actuales de ese mal manejo de los tiempos de la justicia
Dejo de lado los casos en que un juez se encarga rápidamente de dejar cerrado un caso, de manera de lograr que quede blindado, tal como ahora es frecuente escuchar, a quien cabría condenar y de esa manera zafa.
En cambio, voy en primer lugar a ocuparme de dos hechos en apariencia insignificantes (siempre lo son en definitiva al menos un poco, para quienes no lo sufren en carne propia) y otro de mayor entidad, al que la notoriedad del sindicado, lo hace no solo escandaloso como son los dos primeros, sino que vienen a hablar los tres de un mal manejo de los tiempos de la justicia, en una manera que hace a su deterioro.
Todo ello, sin dejar de señalar, antes de seguir, que la descripción que efectúo de los mismos es de trazos gruesos, algo que la vuelve simplificadora hasta el punto de llegar a ser incompleta, y hasta cierto punto errónea en algún detalle.
El primero de ellos se trata de una intrusión o despojo, de tanta actualidad. Ya que se trata sino de una cuestión de familia, como hemos vistos disfrazar esas situaciones, para que tomen una apariencia entre ricos, como la describiría nuestro Presidente.
Algo que sucedió en Cariló, el más cotizado y exclusivo de los balnearios de nuestra costa atlántica, cuando al llegar a su casa de veraneo una turista, en momentos en que están aflojando las restricciones en la circulación, se encontró con ella repintada con otro color, rodeada de autos de alta gama (que luego se estableció que tenían sus datos y números de motor y chasis adulterados) y cuando se presentó en la puerta de la casa, a la que se le había cambiado la cerradura, fue atendida por una persona que manifestó ser inquilino y que le exhibió un contrato de alquiler dibujado.
Ante lo cual concurrió a la Fiscalía de Pinamar, donde se encontró con que alguien ya había efectuado la denuncia de la intrusión (debo aclarar que quien era ese alguien es algo que no me ha quedado en claro) y que esa denuncia había sido archivada. Ante lo cual, visitó al Intendente de Pinamar, con lo que gracias a su gestión pudo recuperar la posesión perdida de su casa.
Nos encontramos aquí ante una pretensión de clausura del tiempo desde su mismo inicio, por parte de ese fiscal, el que más allá de cual fuere la motivación de su conducta, ni siquiera llevó a cabo la mínima investigación preliminar.
El segundo caso al que hago referencia, es la del asesinato a cuchilladas de una profesora de inglés en Tucumán, por parte de un ex alumno suyo con problemas psiquiátricos, que por acosarla permanentemente, había sido denunciado por la víctima en una veintena de oportunidades y que inclusive dio lugar a la apertura de una causa en su contra, en la que el juez desestimó la denuncia en la culminación de la tramitación del juicio. Resultado: una mujer asesinada, su agresor suicidado, y el juez renunciando ante el escándalo. En definitiva, aquí nos encontramos en una situación similar a la anterior en la que el tiempo resultó también cancelado, luego de ser mal empleado, por no haber sido el mismo utilizado en la forma adecuada hasta el momento de dictar sentencia.
El tercer caso, es el que resulta de una nota publicada por el diario que miente, y redactada por un periodista perseguido judicialmente por espionaje, que paso a transcribir, y que se ha vuelto de renovada actualidad por cumplir el 3 de noviembre pasado un cuarto de siglo desde la fecha de los hechos incriminatorios.
El Tribunal Oral Federal 2 de Córdoba fijó para febrero del año que viene, más de un cuarto de siglo después de los hechos, la fecha de inicio del juicio oral contra el expresidente y actual senador peronista Carlos Menem, como supuesto autor de estrago doloso agravado en las explosiones en la Fábrica Militar de Río Tercero, producido luego de la venta ilegal de armas a Ecuador y Croacia. En la catástrofe ocurrida el 3 de noviembre de 1995 murieron siete personas y hubo cientos de heridos, además de cuantiosos daños materiales en la localidad cordobesa, tras la investigación de Clarín sobre el tráfico de 6500 toneladas de armas y municiones argentinas a Ecuador, que estaba en guerra con Perú por la cordillera del Cóndor, y Croacia, que estaba en guerra con Serbia en el conflicto de los Balcanes. El senador nacional, de 90 años, fue citado para el 24 de febrero del 2021 para iniciar las audiencias de un proceso que será complementario del que se cerró en 2014 con las condenas a dos militares que participaban en la conducción de la planta y dos ex directores de Fabricaciones Militares.
Nos encontramos aquí en un manejo del tiempo por los jueces que se traduce en lo que en la jerga tribunalicia se conoce como pisar una causa, o sea, mantenerla sin moverse, lo que en este caso viene a significar la verosímil presencia de pisadas sucesivas.
Una situación no solo escandalosa, sino que debería a todos llenarnos de vergüenza, y que, atendiendo a la edad del enjuiciado, hace que hubiera resultado menos escandaloso que se le diera a estas alturas punto final con un indulto.