Saltar menú de navegación Teclas de acceso rápido

Funcionarios que no funcionan y el velatorio de Maradona

La familia de Maradona puso límites

No calcularon bien, salieron mal en la foto y les acabaron tomando la Casa Rosada: ¿y dicen que la culpa fue de quién?

 

¿A quién se le ocurrió la genialidad de velar el cuerpo de Maradona en la Casa Rosada y convocar a un velatorio abierto? Parece que hay muchos más funcionarios que no funcionan de lo que parecía.

 

Parecía cantado que la cosa se descarrilaría desde la emisión del Decreto 936/2020 del Poder Ejecutivo Nacional, declarando duelo nacional por tres días luego del fallecimiento de Maradona. El decreto, pletórico en considerandos tribuneros, anticipaba que se buscaría obtener algún rédito político de la muerte del astro. Nada más alejado del sentir popular.

 

Que luego del Decreto se supiera que el velatorio de Maradona tendría lugar en la Casa Rosada, y que estaría abierto al público en general, confirmó aquellas sospechas iniciales: la convocatoria atraería a millones de fanáticos de Diego.

 

Pero, en un Gobierno con funcionarios que no funcionan, la aleatoriedad y la imprevisión son cualidades innatas. El Gobierno contó las monedas antes de tiempo y gastó a cuenta, proyectando varios días de ceremonia y regocijo popular, amén del show de la foto de Alberto y Cristina con el cuerpo y los deudos – aunque con éstos la cosa tampoco salió del todo bien. Nadie imaginó siquiera que la familia prefería un evento más recoleto, acorde con el pesar del momento, y que dispondría que el cuerpo sólo estuviera disponible durante algunas horas para luego pasar al entierro en la intimidad.

 

Para cuando comenzó el desfile de velantes, el caos que sobrevendría a las 16 del jueves ya se veía venir. Es que los funcionarios que no funcionan convocaron a millones a un evento cuya capacidad permitía apenas unos pocos miles. La imprevisión y el azar dan cuenta de cuán disfuncional es la gestión de gobierno y de cuán predecibles eran los desbordes. El Presidente dice que lo sorprendió la presencia de barrabravas: ¿cinismo o total ignorancia de lo que pasa en las calles?

 

Como infantes que lloran diciendo “yo no fui”, el Ministro del Interior y la Ministra de Seguridad buscaron culpables en lugar de hacer los que les correspondía. ¿Qué tienen que ver la familia Maradona o el Gobierno de la Ciudad con lo que pasa en la misma sede del Ejecutivo Nacional? Su culposo garantismo puso a la mismísima integridad presidencial en riesgo. No debe haber otro país en el cual la Casa de Gobierno logre ser vulnerada como lo fue la Casa Rosada el jueves, ante la completa inacción de las fuerzas de seguridad. No estamos lejos de que la ley desaparezca por completo en Argentina.

 

Maradona nunca vivió callado, ni pudo morir sin hacer ruido. Su muerte, por fortuna, demostró que hay límites para el Gobierno. Con la perspectiva que ofrece el hecho consumado, al Decreto 936/2020 le hubieran hecho falta la necesidad y la urgencia de adjudicarse su propiedad. Así como nunca titubeó para emitir decretos, a la luz de los números de contagios y muertes resultaron exagerados e infructuosos, con los que se atrevió a violar nuestros derechos constitucionales. Con Diego no se animó. O quizás no previó el “no” de la familia; tan acostumbrado está a hacer lo que se le canta.

 

Es que nadie puede reclamar la propiedad de Maradona, un emblema universal. Se dice de los grandes acontecimientos que quedan marcados por la precisión del recuerdo. Casi no hay un adulto que no recuerdo dónde y con quién fue testigo de la llegada del hombre a la Luna, del ataque a las Torres Gemelas o de la caída del Muro de Berlín. Con Diego pasa lo mismo, pero a raudales: hay muchísimos de esos momentos, imborrables e inmortales. Recuerdos que borran las manchas. Señores del Gobierno: no le llegan ni a los talones a Maradona, por muy elegidos que se sientan.

 

Al final de cuentas, la familia actuó con la mayor sensatez, apenas deseando que Diego encontrara paz y ellos consuelo. El cariño de la gente, saben, es incondicional y también borrará el oprobio a que los sometió el Gobierno un jueves caluroso en que se acabaron el ASPO y el DISPO. La pelota no se manchó.

 

Hay pocos motivos de unión entre argentinos, y aún a esos pocos motivos la política se afana en crearles una grieta. Diego y su recuerdo son un motivo de unión que la política trató de usar en beneficio propio, por suerte sin éxito. Calcularon mal, otra vez. Hicieron un hazmerreír de sí mismos y de sus protocolos sanitarios y de seguridad. Los funcionarios que no funcionan son legión. Usaron a Maradona en vida y quisieron usarlo en su muerte. ¿Podrán hacer alguna cosa, aunque más no sea una sola, bien?

Teclas de acceso