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Desde el día después de las elecciones no hubo diario o revista que no mostrara el mapa de la Argentina pintado con los colores de Boca. Azul en los extremos norte y sur, amarillo en el centro. Azul por el Frente de Todos ganador en las provincias de la Patagonia y en el NOA y el NEA, y amarillo por ser el color de Juntos por el Cambio, ganador en las provincias del centro, desde Mendoza hasta Entre Ríos. En la provincia de Buenos Aires, el gran triunfo del kirchnerismo en el conurbano -allí ganó la gente de Cristina y no el peronismo de los gobernadores-, hizo que el mapa de la provincia se tiñera de azul más allá de que Juntos por el Cambio salió triunfador en casi todo el resto del territorio principal. En La Plata, Mar del Plata y Bahía Blanca, principales ciudades del interior provincial, ganó Cambiemos. En la ciudad de Buenos Aires también y aún más cómodamente.

No hace falta ser un observador político avezado para entender quién votó qué y porqué. En los extremos del país y en el conurbano predominó el voto peronista, lo que muy posiblemente se explique porque allí se exhiben los mayores índices de pobreza, los menores de empleo formal, los mayores porcentajes de planes sociales por habitante y también de empleados públicos en relación a empleados del sector privado. En Entre Ríos, que se vistió de amarillo -aunque de forma mas estrecha que en otros distritos- se destacó el triunfo del peronismo en Concordia, coincidentemente la ciudad que encabeza el ranking de las urbes más pobres de la Argentina orillando casi el 53/100.

"De las provincias pintadas de amarillo Entre Ríos es la que peor ratio de empleado público sobre privado tiene, 65"

Esto ayudó -tal vez- para que fuera nuestra provincia donde se diera el resultado más cerrado de todas aquellas donde triunfó Macri. Y no parece tampoco casualidad que de los seis grandes distritos pintados de amarillo, fuera Entre Ríos la que más depende del empleo público. Cambiemos ganó en la ciudad de Buenos Aires, 12 empleados públicos por cada 100 del sector privado, Córdoba, 25 cada 100, Santa Fe, 32, Mendoza, 50, y Entre ríos 65 empleados públicos cada 100 privados.

En las antípodas, en un indicador que parece bien relevante y que sintetiza el grado de dependencia de cada provincia respecto del erario -mas nacional que provincial- se encuentran Catamarca, 171 empleados públicos por cada 100 privados, Catamarca, 167, La Rioja, 146, Jujuy 135, Santiago del Estero, 117, y Chaco, 105. En todas ellas, parece casi una obviedad, el vencedor fue el peronismo. Coincidencia o no, casi todos estas provincias figuran al tope del ranking de la informalidad laboral.

"Entre Ríos cuenta con los recursos naturales y humanos como para que el trabajo privado vuelva a tener esa fortaleza que ha perdido, el deterioro en las últimas tres décadas ha sido notable"

Así como está planteado, el nuevo mapa político habla entonces a las claras de cuáles son las provincias que gozan de cierto grado de libertad económica. Casi sin excepciones, el azul indica que aquellas de ese color tendrían serias dificultades para mantenerse de pie sin la ayuda del gobierno central. En todos esos territorios la ayuda estatal es clave, el empleo formal sufre -y sufriría más si no fuera por el sector público-, y la productividad es baja o bajísima. Sin desmerecer al empleo público, una buena mayoría de quienes trabajan para los estados nacional y provincial cumplen funciones criticas como maestros, personal judicial o agentes de las fuerzas de seguridad, el motor central de la economía que es el empleo del sector privado no funciona allí como debería. Incluso, es probable que en muchos de esos lugares tampoco alguna vez lo haga.

Mientras tanto, en Ente Ríos, la posibilidad de que las cosas se puedan hacer de otra forma está bien presente. Claro que el ratio de 65/100 de empleados públicos contra privados no es particularmente atractivo pero no deja de ofrecer una esperanza. De hecho ese número fue uno mucho mejor en el pasado ya que la incidencia del estado en la economía recién aumentó en las últimas tres décadas. Entre Ríos cuenta con los recursos naturales y humanos como para que el trabajo privado sea creado de manera consistente y vuelva a tener esa fortaleza que ha perdido. Con una economía que todavía supera la mediocridad promedio de las provincias argentinas, está claro que el retroceso, notable, nos ha puesto en el lugar más bajo del pelotón de arriba. Pero claro, siempre se puede caer más bajo. Igual está en nosotros y en nuestra dirigencia evitar que eso suceda.
Fuente: El Entre Ríos Edición Impresa

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