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¿No estaremos errando el tiro con las restricciones?

Muchos gobiernos, incluyendo el nuestro, han tomado medidas drásticas para morigerar la propagación del Covid-19. El origen de estas medidas puede rastrease, en primer lugar, a las experiencias de China y Corea del Sur y, en segundo lugar, a un informe del Imperial College de Londres, que pinta un panorama sombrío si no se toman esas medidas.

El informe describe medidas de mitigación (aislamiento de casos sospechosos, cuarentena en el hogar para los convivientes y distanciamiento social de adultos mayores) para aplanar el crecimiento de los contagios en el tiempo, y de supresión (distanciamiento social de toda la población, cierre de escuelas y universidades) para revertir su tasa de crecimiento.

El Imperial College pinta un panorama desolador: de no tomarse medida alguna, el pico de contagios ocurriría a los tres meses, la demanda de atención hospitalaria, incluyendo cuidados intensivos, colapsaría la capacidad hospitalaria y las muertes se contarían por millones.

El Imperial College recomienda políticas sanitarias con el eje puesto sobre la disponibilidad de camas y de unidades de cuidados intensivos

Este informe fue una bomba que, entre otros, forzó al giro radical del gobierno británico en el abordaje del problema. Pero no debe soslayarse que el informe aclara que sus conclusiones parten de un modelo que, como todo modelo, contiene supuestos. No es una visión iluminada del futuro, sino una hipótesis con robustez científica.

El asunto es que la hipótesis provocó pánico en una sociedad que escucha la enumeración horaria de nuevos casos y muertes en cuanto medio de prensa existe. Las curvas parecen apuntar al infinito y socializan la paranoia.

Y, sin embargo, los datos concretos, sin proyectar, parecen menos dramáticos que en los medios. De manera específica:

a) ¿Es por ahora una causa relevante de muertes? Cada año mueren 60 millones de personas en el mundo. Desde que se detectó el Covid-19 hace tres meses habrán muerto unos 15 millones. Hasta las 6pm del lunes 23, el Covid-19 mató 16.350 personas. Apenas un error estadístico. Lo sería aunque el número fuera 10 veces mayor. La misma conclusión vale para Argentina: mueren 340.000 personas por año, y en los 20 días que llevamos desde que se detectó el primer caso llevamos 4 muertos.

b) ¿Es tan letal? Llevamos 16.350 muertos en 374.700 casos reportados – una tasa de mortalidad de 4,4%. En Argentina, la proporción es menor (4 de 266 = 1,5%). La OMS calcula que las epidemias de gripe causan entre 3 a 5 millones de casos graves y de 290 mil a 650 mil muertes en el mundo por año. No sabemos cómo terminará la cuenta, pero no viene siendo especialmente dramática.

c) ¿Es tan contagioso? Hay una muestra “de laboratorio” en la vida real, bajo condiciones de estrés: el crucero Diamond Princess, un lugar cerrado, con sistema de ventilación central, socialización súper-intensiva, y con un pasaje del cual 80% era mayor de 60 años. En ese “mal escenario”, se contagiaron 712 personas (19%) y murieron 8 (1,1% de los contagiados, 0,2% del total del pasaje). ¿Es súper-contagiosa y tan letal?

Pero, prescinde de los aspectos familiares, sociales y económicos de la vida de las personas

Con estas cifras, conviene dar otra mirada al informe. El Imperial College recomienda políticas sanitarias con el eje puesto sobre la disponibilidad de camas y de unidades de cuidados intensivos. Pero, prescinde de los aspectos familiares, sociales y económicos de la vida de las personas. Esto debe tenerse muy en cuenta cuando se siguen sus recomendaciones. Si bien “cada vida cuenta”, las políticas de aislación podrían rasgar el tejido social y generar escenarios de disrupción (pobreza, desempleo, desconfianza y denuncias entre vecinos, rechazo a la autoridad, rebelión fiscal) peores que la enfermedad.

En Suiza, EE.UU. y Gran Bretaña hay intenciones ciertas de relajar las políticas restrictivas, y de hacerlas más selectivas, limitándolas a los grupos más vulnerables.

Argentina ha seguido los lineamientos de los países más comprometidos: España e Italia. La decisión está tomada y cabe acatarla con tranquilidad. Pero esto no impide que quepa pedir su reversión al cumplirse los plazos. A los “expertos” que siembran pánico en los medios, se les deben oponer datos concretos y los aspectos de la vida que no consideran. Lógicamente, cuantos más testeos se hagan, más casos habrá. Pero quizás estemos ante una enfermedad más normal de lo que se repite.

Si sólo vamos a decidir en base a las proyecciones de un modelo sanitario, podríamos errar el tiro. Urge que las autoridades consideren esos otros aspectos de la vida humana. Y que la mejor decisión sea tomada con toda la información a mano.
Fuente: El Entre Ríos

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