Que Adorni había sido vocero presidencial, primero, y Jefe de Gabinete, desde noviembre de 2025 hasta la semana pasada, lo sabe gran parte de la población argentina. Menos conocido era su cargo como director de YPF, en representación de las acciones clase A de la empresa. Parece un secreto a voces, a esta altura, que Santilli ocupará también este puesto que deja vacante Adorni.
La manera en la que el estado administra esas posiciones en el directorio de la mayor empresa argentina debería ser motivo de un debate serio, que exceda la conveniencia o la tradición política. YPF siempre fue una empresa clave en el desarrollo energético argentino. Desde que los cambios tecnológicos dieron lugar a la irrupción de Vaca Muerta como un foco de producción de petróleo y gas natural no convencional de escala mundial, con el valor estratégico añadido de encontrarse lejos de los focos de conflicto bélico, su valor se ha multiplicado.
YPF se actualizó más que la forma en que el estado administra su tenencia. El manoseo histórico que tuvieron las acciones y las operaciones de YPF a los largo de las décadas, y en especial en las últimas dos décadas, parece haber hecho olvidar que se trata de una sociedad anónima. Lo cierto es que el estado nacional tiene la mayoría de las acciones, pero no tiene todas las acciones. Una parte grande flota en el mercado de capitales, con cotización en las bolsas de comercio del país y en varias bolsas del exterior.
Como sociedad anónima que es, sus órganos de control se rigen según las normas generales según las cuales se rigen todas las sociedades anónimas y las normas particulares que rigen a las sociedades cotizantes. Como en toda S.A., el directorio es el encargado de la dirección estratégica, la supervisión de la gestión y la protección de los intereses de los accionistas – de todos los accionistas, no sólo de aquel que los postuló.
¿Qué saben Adorni o Santilli de petróleo y gas como para aportar al directorio de YPF? No es sólo un problema de ellos dos, sino de muchos de sus predecesores, incluso algunos que fueron presidentes del directorio más por sus pergaminos políticos que por los técnicos. ¿Vale la pena desperdiciar sitios en el directorio de YPF con puestos políticos? En el gobierno hay muchos expertos en petróleo y gas que podrían ocupar el espacio vacío y aportar a la visión estratégica de YPF, y no solo calentar una silla en el directorio.