por Virginia Rodriguez Cabrera   Danilo Gonzáles (34) trabaja en Pallejá, una de las librerías más antiguas de Concordia. El lugar tiene 113 años de trayectoria. Con naturalidad, relata sus inicios en el mundo de la papelería.   Trabaja allí hace dos años, explica. Siempre disfrutó de dibujar y leer, por lo que estar en un lugar del rubro artístico es algo que lo hace feliz. Antiguamente era empleado de comercio en otro negocio, pero “la librería es un mundo aparte, está llena de cosas lindas” dice, con entusiasmo.   Pallejá es un negocio fundado en 1913. Actualmente lo manejan dos hermanos, quienes son la tercera generación de la familia original. De un tiempo a esta parte, lo renovaron para mantener vivo el legado.   En cuanto a la organización, Danilo comenta que todo debe estar limpio y ordenado. La vidriera es un lugar clave, así que la mantienen con las novedades al día. El lugar acomoda sus productos de acuerdo a la temporada: en la parte delantera ubican las novedades, en un pasillo los libros y los materiales de dibujo, en otro las mochilas y las carpetas (…)   “Y acá adelante tenemos el quiosquito” dice Danilo, con una sonrisa. En una esquina cercana a la caja colocan gomas, lápices y otros artículos que llamen la atención y queden a la mano cuando los necesiten.   Si bien no hay dos días iguales, suele suceder que a la mañana vendan elementos de oficina (venta de papeles, biromes, sobres) y de tarde, útiles escolares (libros infantiles, juguetes, etcétera).   “Pallejá es un negocio multimarcas", explica. Buscan tener variedad para llegar a todos los públicos, pero al final, cada persona elige en base a su gusto personal. Un ejemplo son las listas escolares. Ellos arman los pedidos y consultan las preferencias de materiales o marcas específicas y así, los entregan conforme a lo que el cliente solicitó.   Este es un motivo por el cual no sólo venden presencialmente: cuentan con un número de WhatsApp Business que les permite atender las consultas y mandar fotografías del stock con mayor facilidad. Incluso hacen envíos a todo el país.   Sumado a esto, poseen un perfil de Instagram (@casapalleja) que les permite compartir un lado más cotidiano de la librería. Y el protagonista es Danilo, quien aparece en las publicaciones y vídeos para mostrar las novedades.   “Cuando yo ingresé, surgió la idea de empezar a hacer vídeos para promocionar el local” relata. Al inicio eran sencillos: ni siquiera contaban con un micrófono. Con el paso del tiempo, fueron aprendiendo a mejorar la calidad y edición de los mismos. Actualmente, preparan el guión con tiempo y lo revisan antes de filmarlo. Corrigen detalles y los suben al perfil. “Al principio me daba vergüenza, ahora ya no. Me fui soltando” dice Danilo, con desenvoltura.   En ocasiones justo llega un cliente y caminan con cuidado, como para no interrumpir la grabación. Pero siempre les dice que no se preocupen, que los atiende y sigue luego. “Es parte del trabajo” aclara. Buscan grabar temprano porque es más tranquilo, pero todo puede suceder.   “Ponerse cómodo con la cámara es un proceso”, explica. Amante de la música y la radio, con los vídeos él pudo mejorar sus habilidades interpersonales. “Es como poner en juego un personaje, es divertido” narra.   Este contenido audiovisual es el que genera curiosidad en los clientes. Muchos de ellos visitan Pallejá porque los conocieron de manera online: es otro recurso de conexión.   Ya sean los clientes de hace años o los que se acercan por primera vez, es importante escucharlos. “Soy organizado en mi trabajo, quiero hacer lo mejor posible y por eso les ofrezco todas las opciones” explica Danilo. “Hago lo que me corresponde de la mejor manera, siempre con una sonrisa y voluntad” cierra, con calidez.     Estudiante de la Tecnicatura Superior en Comunicacion Social