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Fax Shoes Diffusion: más de cuatro décadas de historia, diseño y sello familiar en Concordia

Pasear por el centro de Concordia y encontrarse con la tienda de Fax Shoes Diffusion es recorrer más de cuatro décadas de historia comercial en la ciudad. Nacida en 1980 de la mano de Juan Carlos Luna, la firma surgió con un propósito claro desde su primer día: un nombre corto, pegadizo y fácil de recordar que pudiera adaptarse con versatilidad a todo tipo de productos, más allá del calzado. Lo que comenzó en aquellos primeros años marcados por postales de época (como las calurosas tardes de verano donde el aire acondicionado era aún un anhelo compartido con las clientas) se transformó con el tiempo en un verdadero sello de identidad local.

 

Hoy en día, el emprendimiento se sostiene como un auténtico negocio familiar que vive el empuje de la segunda generación con la incorporación de los hijos del fundador: Agustina Luna, quien estudió diseño para asumir la dirección creativa de las colecciones, y su hermano Tomás Luna, a cargo de la gestión administrativa y el marketing de la firma. Junto a la casa central, el proyecto se consolida con una segunda sucursal en Las Heras 410, activa desde hace más de diez años con un catálogo complementario. Pese al paso del tiempo, el mayor capital de la zapatería sigue siendo la memoria emotiva: es habitual recibir a hijos y nietos de los primeros compradores de los años ochenta. "Sentimos mucho orgullo cuando la gente te lo transmite y te dice 'a mí me traía mi abuela de chica'. Se siente una satisfacción completa", expresa Agustina sobre ese lazo intergeneracional.

 

El diferencial de la marca radica en el valor del diseño de autor, priorizando la calidad del cuero, el confort y la renovación constante. "La esencia fundamental para mantenerte en el tiempo es tener tu identidad, tu marca y personalizar el producto", explica Agustina. Con el crecimiento del local y la evolución del catálogo, el negocio fue expandiendo sus horizontes: lo que en un principio fue exclusivamente calzado, se fue ampliando paulatinamente con la incorporación de carteras de diseño propio, cintos y la confección a pedido de camperas de cuero forradas en satén.

 

A diferencia de las producciones masivas, el esquema de trabajo se basa en ediciones limitadas que se renuevan aproximadamente cada seis meses. El compromiso con la confección artesanal es riguroso, garantizando que el calzado sea elaborado en 100% cuero y forrado en cuero. El proceso creativo se realiza en estrecha colaboración con proveedores de años, seleccionando de forma minuciosa las bases, los materiales y la cordonería, adaptando además las tendencias internacionales a la anatomía y al gusto del cliente local.

 

La transformación de los hábitos de consumo también ha sido un eje clave en su evolución, con el auge del entorno digital. Las redes sociales pasaron a ser la principal ventana comercial, modificando la dinámica del mostrador: "Instagram tiene que ser prácticamente tu nueva vidriera", señala Agustina, al notar que muchos clientes eligen sus modelos en pantalla antes de ir al local. Sin embargo, la atención presencial sigue siendo insustituible. "Estar acá y escuchar a la gente es fundamental a la hora de diseñar; saber si un calzado les parece cómodo o qué opinan te ayuda a armar una colección", destaca.

A más de cuarenta años de aquellos primeros pasos de Juan Carlos al frente de la zapatería, Fax trasciende la mera venta de calzado e indumentaria para consolidarse como un espacio donde la memoria afectiva y la innovación caminan de la mano. Con la vista puesta en seguir proyectando a futuro sin perder la cercanía con su comunidad, Agustina sintetiza el verdadero motor detrás del mostrador: "Para nosotros esto es un estilo de vida; lleva mucho tiempo y abocarse por completo, pero cuando hacés algo porque te gusta y ves la respuesta de la gente, el esfuerzo vale totalmente la pena".

 

Por Ornella Camila Fontana

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