Motivo, que como es sabido, no sería otro que un viaje al exterior, con sus respectivas esposas. Indudablemente en esa molestia, puede hacerse presente la falta de empatía personal que algún o algunos vecinos puede tener con uno o ambos funcionarios, sin motivo o con él –es sabido que es un hecho fácilmente constatable que nadie puede caer en gracia a todo el mundo- , a lo que se suma también en algunos esa malsana envidia nacida de representarse un disfrute ajeno, al cual no se tiene acceso.
Resulta evidente que esas motivaciones -inclusive inconscientes, ya que al salir a la luz se las pretende mostrar como razonables- son a todas luces inconsistentes. Y que vienen a formar parte de la nebulosa irracionalidad que se hizo presente en la década pasada, cuando en algún momento existió una -no del todo precisa pero de cualquier manera real- prohibición a los más altos funcionarios de tomar sus vacaciones fuera de los límites de nuestro territorio, y cuando marchar a Punta del Este resultaba una mala palabra, que significaba poco menos que quedar sometido a la vindicta pública. Algo de lo cual se hizo presente este último verano cuando la creciente del rio encontró a nuestro Presidente Municipal descansando en playas brasileñas, circunstancia que hizo levantar una ola de rumores inconducentes.
Mientras tanto, lo que no se debería pasar por alto, es que por una cuestión de casi elemental prudencia política, "no dice bien" que el intendente y su reemplazante, dejen la ciudad en forma simultánea, sobre todo cuando no se hace presente una situación de fuerza mayor. Es que mas allá de que erróneamente ello puede provocar una sensación de desgobierno, se trata sobre todo de una "cuestión de imagen", vinculada con la atención respetuosa que merecen los vecinos. Por más que no creemos que aquí se haga presente, pero que de cualquier manera alguno puede tener por tal.
Todo lo cual, no significa demérito alguno, ni tampoco puesta en cuestión de la idoneidad de los funcionarios que ante esa acefalía temporaria se han hecho cargo de esas responsabilidades.
Aunque viene al caso que, si bien no aparece del todo adecuado señalar que no estamos en una de esas situaciones que el mirar al árbol nos impide ver el bosque, consideramos que más importante que ocuparnos de una circunstancia que es apenas un poco más que anecdótica, es indispensable prestar atención a lo que sí resulta una cuestión preocupante, cual es la de la falta de formación profesional de muchos de los cuadros de la hipertrofiada burocracia municipal, situación que desgraciadamente no se da solo en nuestra ciudad y al momento de generalizar tampoco solo a ese nivel.
Es por eso que no está demás la referencia, para medir la importancia que tiene en el día a día de la gestión oficial, contar con cuadros burocráticos idóneos, a la explicación del porqué el Estado italiano pudo funcionar durante décadas después de la Segunda Guerra Mundial con primeros ministros y sus gabinetes que en algunos casos llegaron a estar meses en funciones y pocos fueron los que se mantuvieron más de uno o dos años en sus cargos. Es que se decía que ello fue posible, por cuanto se contaba con una burocracia eficiente, que podía encargarse de ese día a día de una manera adecuada.