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Los dos parques nacionales entrerrianos perdieron entre un cuarto y un tercio de su personal en apenas tres años, ejecutaron cifras irrisorias en equipamiento y arrastran obras de infraestructura paralizadas o inconclusas. El dato fue aportado a ANÁLISIS por la propia Administración de Parques Nacionales (APN) ante una consulta periodística y demuestra una situación preocupante en El Palmar (Colón) y el Pre-Delta (Diamante), donde las concesiones llegan hasta el 2043.

La documentación, firmada por la jefa de Gabinete del organismo, Nancy Vanesa Komodowski, este lunes 20 de julio, incluye seis informes elaborados por distintas direcciones nacionales y generales del ente que conduce el directorio presidido por Guillermo Eduardo Díaz Cornejo, y expone con crudeza el estado de situación del Parque Nacional El Palmar, en el Departamento Colón, y del Parque Nacional Pre-Delta, en Diamante, después de un pedido expreso de ANÁLISIS, de acceso a la información pública.

El dato más contundente surge del informe de la Dirección General de Recursos Humanos: el Parque Nacional El Palmar pasó de contar con 53 agentes en 2023 a apenas 40 en 2026, lo que representa una caída del 24,5%o de su dotación. El Pre-Delta, en tanto, sufrió un desgranamiento aún más pronunciado: de 34 trabajadores en 2023 descendió a 22 en la actualidad, una merma del 35%. El detalle oficial da cuenta que El Palmar registró tres bajas y dos traslados en 2024, cinco bajas y dos traslados de agentes del régimen SINEP en 2025, y una baja adicional en lo que va de 2026. El Pre-Delta, por su parte, acumuló cuatro bajas y dos traslados en 2024, cinco bajas en 2025 y una más en 2026. En ningún tramo del informe se consigna un solo ingreso de personal que haya compensado esas salidas, lo que confirma que la reducción no obedece a una reestructuración sino a un proceso sostenido de achicamiento por goteo: cada agente que se va, no se reemplaza.

La sangría de personal no es un dato menor en áreas protegidas que dependen de la presencia territorial de guardaparques y brigadistas para el control de la caza furtiva, la prevención de incendios, la atención de visitantes y el monitoreo de la fauna. El Pre-Delta, un parque de casi 2.500 hectáreas de islas y riachos frente a Diamante, quedó con 22 personas para cubrir todas esas funciones, los 365 días del año.
El edificio que no se puede encender
Si el retroceso en la dotación pinta el presente, la situación de las obras de infraestructura retrata el modo en que el Estado nacional invierte y luego abandona. El informe de la Dirección Nacional de Infraestructura confirma que en el Pre-Delta se terminó de construir el Centro Taller de Incendios, Comunicaciones y Emergencias (ICE), emplazado en Campo Sarmiento, una obra tramitada mediante la Licitación Pública 91/2022 y adjudicada a la firma Mateo Constructora SRL por resolución del directorio del 28 de abril de 2023. El monto final de la obra ascendió a 725.971.187 pesos con 21 centavos.

Pero, el edificio concebido precisamente para coordinar la respuesta ante incendios y emergencias no puede utilizarse: carece de energía eléctrica. La propia APN reconoce en su respuesta que los procesos de contratación directa iniciados para la energización del ICE fracasaron, y que actualmente se encuentran en evaluación las alternativas de implementación disponibles. Es decir: el Estado invirtió casi 726 millones de pesos en un centro de emergencias que hoy no se puede enchufar.

No es la única obra en problemas en el parque Pre-Delta. La construcción del Centro Regional de Investigación (CRI) directamente naufragó: según el informe oficial, se encuentra en trámite la rescisión del contrato y del convenio oportunamente suscriptos para su ejecución. Ninguna precisión se brinda sobre los montos comprometidos, las causas de la rescisión ni las eventuales penalidades.

En El Palmar el panorama es similar. La única obra concluida en el período es el Centro de Visitantes, adjudicado también a Mateo Constructora SRL mediante la Licitación Pública 45/2022, por resolución del 21 de diciembre de 2022, con un monto final de 138.127.777 pesos. La misma empresa, en definitiva, se quedó con las dos grandes obras licitadas por Parques Nacionales en territorio entrerriano en ese bienio, por un total que supera los 864 millones de pesos. La otra intervención prevista en El Palmar, la restauración de la cubierta y puesta en valor del histórico edificio de la Intendencia, quedó a la deriva: la APN informa que la obra no cuenta actualmente con presupuesto oficial asignado y que está a la espera de la definición del financiamiento correspondiente, en una gestión que involucra a la Coordinación de Proyectos con Financiamiento Externo y al entonces Ministerio del Interior.
Presupuesto: números que crecen y compras que no se hacen
El cuadro presupuestario remitido por la Dirección General de Administración abarca los ejercicios 2023 a 2026 y muestra, detrás del crecimiento nominal propio de la inflación, señales inequívocas de retracción operativa. El Palmar tuvo en 2025 un crédito vigente total de 1.574,7 millones de pesos, de los cuales devengó 1.450,2 millones, y para 2026 cuenta con 1.618,8 millones, con una ejecución de 787,9 millones al momento de la respuesta. El Pre-Delta dispuso en 2025 de 743,7 millones y devengó 660,8 millones; en 2026 su crédito asciende a 890,8 millones, con 417,9 millones ejecutados.

La composición interna de esos números es elocuente. La masa salarial absorbe la porción abrumadoramente mayoritaria de ambos presupuestos: en El Palmar, 1.271,9 de los 1.618,8 millones de 2026; en el Pre-Delta, 753,4 de los 890,8 millones. Lo que queda para funcionar es poco, y lo que efectivamente se gasta es menos todavía. En bienes de consumo, el rubro que financia desde combustible hasta insumos de mantenimiento, el Pre-Delta tenía en 2025 un crédito de 26,8 millones y apenas devengó 8,1 millones: menos de un tercio. En bienes de uso, el inciso destinado a equipamiento, la ejecución del parque diamantino fue directamente nula en 2023 y en 2025, pese a contar con créditos asignados de 2,7 y 7,7 millones respectivamente. El Palmar, por su parte, ejecutó en 2023 apenas 138.800 pesos de los 5,6 millones previstos para equipamiento, aunque en 2026 muestra una mejora con 45,3 millones devengados sobre 45,6 asignados.

Traducido: los parques pagan sueldos de una planta cada vez más chica y postergan sistemáticamente la compra de equipamiento y la reposición de insumos.
Un solo concesionario hasta 2043
El relevamiento de la Dirección Nacional de Uso Público sobre concesiones y permisos comerciales revela otro costado llamativo: la concentración de los servicios turísticos de El Palmar en un solo concesionario. Federico José Treboux es titular, desde el 3 de abril de 2023 y hasta el 2 de abril de 2043, de cuatro concesiones simultáneas dentro del parque: los albergues temporarios, dormis y domos; los campamentos; los comercios, almacenes, kioscos y proveedurías; y los locales gastronómicos móviles, los denominados food trucks. Es decir, prácticamente toda la oferta de alojamiento, camping y abastecimiento del parque más visitado de Entre Ríos quedó en manos de una sola persona física por un plazo de veinte años.

El canon pactado en los cuatro contratos es idéntico: el 6 por ciento, liquidado por declaración jurada del año vencido. El mecanismo de la declaración jurada implica que es el propio concesionario quien informa su facturación, sobre la cual se calcula lo que debe pagarle al Estado, un esquema cuya fiscalización efectiva merecería un capítulo aparte. Como referencia comparativa, la concesión del restaurante El Palmar, en cabeza de Julio Roberto Edelcopp y vigente desde 2015 hasta 2030, tributa un canon del 18 por ciento, el triple.

El resto de la actividad comercial se canaliza mediante permisos menores: excursiones en bicicleta, en canoa y terrestres, y venta ambulante en El Palmar; una proveeduría y venta de artículos regionales en el Pre-Delta, a cargo de Julián Mariano Alonso, con permisos otorgados en febrero de 2026 y vigencia hasta 2031.
Incendios: sin fuego adentro, con trabajo afuera
En materia de incendios forestales, la respuesta de la Dirección Nacional de Operaciones trae una noticia en principio favorable: desde 2023 a la fecha no se registraron incendios dentro de ninguna de las dos áreas protegidas. El dato no es menor para El Palmar, un ecosistema de palmares de yatay históricamente vulnerable al fuego.

La brigada de El Palmar, compuesta por once brigadistas de incendios forestales apoyados por el cuerpo de guardaparques, con seis vehículos operativos entre unidades forestales, camionetas, motocicletas y cuatriciclos, intervino sin embargo en tres incendios ocurridos fuera del área protegida durante 2024 y 2026, a requerimiento de los cuerpos de bomberos de la zona. El Pre-Delta cuenta con nueve brigadistas, una camioneta con kit de ataque rápido, centro operativo y equipos de comunicaciones. La paradoja es evidente: el parque tiene brigadistas entrenados y equipados, pero su flamante centro de operaciones de emergencia, el ICE de 726 millones, permanece apagado.

La última pieza del expediente aporta una definición de política ambiental por omisión. Consultada sobre el estado de los proyectos de creación, ampliación o incorporación por donación de nuevas áreas protegidas nacionales en Entre Ríos, la Dirección Nacional de Conservación fue categórica: durante el período comprendido entre 2023 y la fecha no se registró, en el ámbito de su competencia, ningún proyecto de creación de nuevas áreas protegidas, ampliación ni incorporación por donación de tierras en territorio provincial.

Entre Ríos, una provincia atravesada por el avance de la frontera agropecuaria sobre montes nativos y humedales, con el Delta del Paraná sometido a presiones crecientes, no tiene en carpeta, según la propia APN, una sola hectárea nueva de protección nacional.

El expediente por el que tramitó el pedido de este medio, deja así una radiografía incómoda: dos parques nacionales que funcionan con dotaciones diezmadas, presupuestos operativos sub ejecutados, obras millonarias inconclusas o inutilizables, concesiones de dos décadas con cánones autodeclarados y ningún proyecto de expansión del sistema de conservación en la provincia. La información es oficial. Las explicaciones, por ahora, no llegaron.
Fuente: Análisis

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