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Emaús en Concordia: 10 años de encuentros que se transforman en servicio

Un lunes feriado la Catedral de Concordia se llenó. En la misa de las 19 de este 12 de octubre no había dónde sentarse. El templo estaba repleto de hombres y mujeres con remeras blancas que llevaban una misma inscripción: «Emaús».

 

La celebración fue en agradecimiento por los diez años transcurridos desde el comienzo, en esta ciudad, de los retiros espirituales conocidos como Camino de Emaús. La misa fue presidida por el obispo, monseñor Gustavo Zurbriggen, y concelebrada por dos de los sacerdotes que acompañan esos retiros, Daniel Petelín y Néstor Toller, y por el párroco de la catedral, José Luis Bogado.

 

Los retiros de Emaús, una experiencia nacida en Estados Unidos en 1978, son organizados por laicos con el acompañamiento espiritual de un sacerdote. Se realizan por separado para hombres y mujeres. No constituyen un movimiento, sino una experiencia que promueve el encuentro —o el reencuentro— con Jesucristo resucitado. A partir de allí, como señaló monseñor Zurbriggen durante la misa, comienza —o se retoma— un camino de fe más consciente y comprometido.

 

En su homilía, el obispo de Concordia agradeció el servicio de Emaús en la ciudad y señaló que estos retiros son un punto de partida para un camino de discipulado sostenido en la oración, los sacramentos, el conocimiento del catecismo y el compromiso.

 

Quienes han vivido la experiencia del retiro de Emaús la definen como una cita íntima con el amor de Dios que hace posible un fin de semana de sanación interior y de reconocimiento de su presencia en la vida cotidiana.

Diez años de camino

 

En la Argentina, los retiros de Emaús comenzaron en 2006, por iniciativa del padre Adrián Santarelli, actual párroco de Santo Tomás Moro, en Vicente López, provincia de Buenos Aires. Diez años después llegaron a Concordia, gracias a un grupo de mujeres que primero habían viajado a Buenos Aires para vivir la experiencia, y al padre Daniel Petelín, entonces párroco de la Gruta de Lourdes, quien aceptó acompañar los retiros en Concordia.

 

Con el apoyo de servidoras de Buenos Aires y Santa Fe, aquellas mujeres organizaron el primer retiro de Emaús para mujeres en 2016 e impulsaron el primero para hombres, realizado poco después, ese mismo año.

 

Así comenzó un ritmo de dos retiros anuales para mujeres y dos para hombres. En 2018, un grupo de concordienses y santafesinos promovió el inicio de estos retiros en la provincia de Corrientes, en la zona de Mercedes. Y más tarde, también colaborarían con su realización en la capital correntina.

 

El deseo de compartir con otros la alegría cristiana llevó a los emausianos concordienses a asumir un nuevo desafío. En respuesta a un pedido del padre Santarelli, en 2023 organizaron retiros en la ciudad de Salto, en Uruguay. En Concordia, ese mismo año comenzaron a organizarse retiros desde la parroquia Nuestra Señora del Valle, con el acompañamiento de su párroco, el padre Néstor Toler.

 

Actualmente, se preparan nuevos retiros para noviembre: el decimoctavo de la parroquia de Lourdes, acompañados por el actual párroco, padre Cristian Arévalo, y el séptimo de la parroquia del Valle.

Una experiencia que da frutos

 

Además de la misa, el aniversario de Emaús en Concordia incluyó una fiesta el domingo 11 de octubre, en el salón de la parroquia Nuestra Señora del Valle. Para la ocasión, el padre Adrián Santarelli envió un mensaje desde Roma, donde se encuentra por estos días. «Me siento feliz de acompañarlos porque estamos cumpliendo los 20 años de la llegada de Emaús a la Argentina. La verdad es que es un regalo de Dios; el Emaús renovó la vida de muchas personas, muchos sacerdotes nos fuimos renovando con este camino de Emaús y también gracias a este Retiro muchas comunidades florecieron, tomaron un nuevo color y una nueva vida», expresó el sacerdote en un mensaje de audio compartido durante la fiesta.

 

«En realidad, más que un retiro, el Emaús es una experiencia de vida comunitaria centrada en el anuncio de Cristo resucitado, el famoso kerigma que la Iglesia anuncia como primera evangelización, y del cual viene luego el largo camino de inserción en la comunidad y de crecimiento espiritual», explicó Santarelli.

 

En Concordia, los frutos de ese camino son diversos. Entre quienes hicieron los retiros hay personas que formaron grupos para rezar el Santo Rosario, de manera presencial y semanal o diariamente en forma virtual. Otras ofrecen semanalmente una comida a familias vulnerables del barrio Mendieta, una iniciativa que sostienen desde 2019. Además, un grupo de mujeres teje y cose ajuares para bebés que dona al hospital Masvernat. A estas iniciativas se suman otras como la colaboración permanente con las comunidades de las dos parroquias en las que actualmente se realizan los retiros. Los emausianos también se integran a los servicios pastorales de esas parroquias, como la catequesis, la pastoral de la escucha, la pastoral de la salud y el acompañamiento a personas que padecen alguna adicción, entre otros servicios.

 

Quienes están en Emaús desde sus comienzos en Concordia consideran que llegar al retiro XVIII es un testimonio del trabajo, la oración y la entrega de tantos servidores y servidoras que ofrecen su tiempo y su energía para ayudar a otros a recorrer ese mismo camino y propiciar un encuentro que puede transformar sus vidas.

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