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Entre Ríos: la provincia que no controla el estado de sus vehículos y genera mayor riesgo para todos

La revisión técnica obligatoria (RTO) de autos particulares y motos es un servicio extraordinario que salva vidas, y se realiza en toda la Argentina, con dos excepciones: Entre Ríos y San Luis.

 

El control periódico beneficia al conductor y a los demás pasajeros del vehículo porque marchan con un coche en condiciones, sin riesgos previsibles, y porque el sistema evita también riesgos innecesarios en la interacción con los demás coches.

 

Los sucesivos gobiernos provinciales de Entre Ríos, incluido el actual, optaron por el relajamiento total. ¿En qué condiciones está el auto que pasa a medio metro del nuestro, a gran velocidad? No sabemos, porque nadie controla. Uno puede conducir con la mayor responsabilidad y moderación, pero viaja, como se dice, “regalado”. En el caso de que haya (y los hay) propietarios o conductores inescrupulosos, nadie los detendrá, nadie les dará, siquiera, un consejo.

 

A veces el propietario ignora, incluso, un riesgo por un desgaste o una fisura, y como no se ha hecho el hábito de la revisión técnica, no se entera. El problema aflora cuando ya es tarde: en un accidente. Pierde él, pierde su familia, pierde la otra familia que viajaba al lado, o venía de frente.

 

Una revisión permite la prevención, y ayuda a todos. En pocos minutos, los técnicos controlan la profundidad del dibujo de los neumáticos, observan que las cubiertas no tengan roturas, cortes, sopladuras, fallas, y que las llantas no muestren fisuras ni deformaciones provocadas por golpes. El control del chasis busca garantizar que el conductor tenga el control del vehículo, que los comandos respondan ante una situación extrema. De paso, se vigilan los componentes del tren delantero y del sistema de dirección.

 

Apenas se conoce el protocolo salta a la vista la importancia del servicio. También se inspecciona la suspensión (amortiguadores, elásticos, resortes, parrilla de suspensión, barras estabilizadoras) y se comprueba la eficiencia de la estabilidad del vehículo en movimiento.

 

Todo el sistema de frenos entra en la inspección, y lo mismo la electricidad, las luces…

Con la misma idea de la vida y la salud propia y ajena se controlan los elementos de seguridad (matafuego, balizas); se revisa el estado general del vehículo: la carrocería, los limpiaparabrisas, los espejos; se mide la emisión de ruidos y gases, y se controlan la chapa patente y los números de motor y chasis.

 

Llamando al peligro

 

La decisión de los sucesivos gobiernos de ir contracorriente, cuando el mundo entero busca extremar las medidas de prevención, y casi todo el país revisa las condiciones de los autos, no encuentra explicación lógica. Y recuerda a una norma adoptada hace pocos lustros que, felizmente, fue revertida gracias a las gestiones de los sindicatos y los periodistas. Un gobierno había decidido que los casinos de Entre Ríos fueran abiertos sin límites a los fumadores. ¿Para qué? Para captar las personas fumadoras del país que no podían entrar a los casinos de Buenos Aires y Santa Fe. Los trabajadores de los casinos entrerrianos pusieron el grito en el cielo, y la medida fue corregida.

 

La revisión obligatoria está suspendida en esta provincia desde 1998. Estas casi tres décadas habrían facilitado el ingreso al territorio entrerriano de vehículos agónicos, que en otras provincias no pasan el test. ¿Por qué no pasan? Porque son peligrosos. Así es como el peligro se va trasladando de distintas provincias a una: Entre Ríos.

 

En el orden nacional, el Decreto 196 firmado el 17 de marzo de 2025 modificó la reglamentación de la Ley 24.449 de Tránsito y Seguridad Vial para facilitar trámites y mejorar la verificación. El artículo 34 de ese Decreto 196 establece que los vehículos particulares que salgan de su jurisdicción de origen deben contar con la revisión vigente.

 

Pese a todo, Entre Ríos continúa sin revisión obligatoria para motos, autos y camionetas particulares. El sistema sí rige para el transporte de pasajeros y de carga, y los vehículos comerciales.

 

¿Cómo hace la provincia para facilitar el tránsito de vehículos sin verificación, en otras jurisdicciones? Las normas establecen que otras provincias pueden requerir el certificado, entonces la provincia de Entre Ríos sugiere la obtención de una constancia de excepción, a distancia. El trámite es sencillo.

 

La política de tránsito está enfocada, así, en menor burocracia, menor costo de prevención, y mayor riesgo en la seguridad para las personas y los vehículos. La verificación técnica es, en verdad, un tema que corresponde al ministerio de Salud, porque lo que no se invierte en prevención se invierte en el hospital, cuando no en la morgue.

 

Como se trata de una certificación simple y gratuita (referida a la vigencia de la excepción), el conductor puede obtenerla aunque esté cargado de multas pendientes.

 

Costo del servicio

 

En Entre Ríos existen cinco talleres habilitados para la revisión técnica obligatoria. En general el servicio cuesta 120.000 pesos. Algunos aceptan tarjetas y cuotas. Un auto nuevo tiene tres años de gracia, luego se realiza la RTO cada dos años, y en un modelo con más de 7 años corresponde revisión anual. Eso autoriza a viajar por todo el país.

 

El sistema es perfectible. ¿Un propietario que le hace a su autito 2.000 kilómetros en un año tiene que volver a la revisión al año siguiente, lo mismo que alguien que viajó 50.000 kilómetros?

 

Hay un motivo de queja en los talleres: el polarizado está prohibido, y los talleres en esos casos no realizan la inspección. Los mecánicos comentan que los dueños de algunas camionetas suelen responder con cara de pocos amigos.

 

Entre Ríos cuenta con unos 400 mil autos particulares. (No contamos aquí los utilitarios, los camiones, los colectivos).

 

En los pocos años que rigió la vigencia de la revisión técnica obligatoria en Entre Ríos se generaron sospechas diversas sobre los adjudicatarios. En vez de mejorar y transparentar el sistema el gobierno resolvió suspenderlo por tiempo indeterminado. Nunca más volvió.

 

La reciente desregulación impuesta por el gobierno nacional generó controversias con la provincia de Buenos Aires. La nación pretende habilitar más talleres, para que haya competencia; la provincia considera que eso afectará la calidad de los controles, y le recuerda a la nación que la potestad, en materia de transporte, es provincial. Si la provincia no adhiere, la ley, allí, no rige.

 

El tema es por demás complejo: la revisión técnica obligatoria salva vidas. Algunos sostienen, aún así, que la principal causa de accidentes está en las fallas humanas y en el estado de las rutas. Como durante muchas décadas los accidentes de tránsito han sido la principal causa de muerte de la juventud, corresponde atender hasta el menor detalle.

 

Mientras tanto, los alcances del decreto desregulatorio 196 giran en los tribunales, con resultados dispares. Por ahora el consenso, el equilibrio y el criterio razonable, donde la salud, la vida, la austeridad, sean la prioridad, no aparecen en agenda.

 

Encarar los problemas y abonar el consenso requiere tanta serenidad como coraje.

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