El Papa Francisco solía usar una metáfora para explicar cómo debía ser la Iglesia Católica: el Hospital de Campaña. Allí se atendía a los heridos en la guerra y no se les preguntaba si habían hecho el bien o el mal hasta ese momento, si habían sido dignos o indignos de tal o cual reconocimiento. Se los socorría y se los abrazaba en la situación en la que estaban.
El Hospital de Campaña, que en los conflictos bélicos actuales suele instalar la Cruz Roja, atiende a TODOS, sin importar el bando al que pertenezcan, sin que importe la condición ni ningún otro factor, solo que sea un ser humano que está herido y necesita ayuda.
Este histórico sábado 7 de noviembre de 2026, desde la costa del Río Uruguay, el sucesor de Francisco, el Papa León XIV, acaba de regalar a la región una actualización de la metáfora, que es geográficamente y también históricamente nuestra: la Isla Caridad.
Esta Isla de la Caridad, muy pequeñita, ubicada metros al sur del Puente Artigas que une Colón y Paysandú, fue el lugar elegido por “el obispo gaucho”, el Beato Jacinto Vera, para asistir a los heridos de ambos bandos, durante el histórico y salvaje sitio a Paysandú, en el año 1864.
Aquel sitio fue de una extrema crueldad e incluyó fusilamientos de civiles. El “obispo gaucho” no se quedó de brazos cruzados. Desde la Isla de la Caridad, socorrió a los heridos sin que importara el bando al que pertenecieran.
Jacinto Vera “ahí se quedó hasta la caída del sitio, para acompañar a su gente, suplicando en nombre de Dios que los ejércitos y hermanos se dieran el abrazo fraternal”, resaltó León XIV.
Lamentablemente, aquel llamado a la paz y a la fraternidad sería desoído por Bartolomé Mitre. La Argentina, junto al Brasil y al nuevo gobierno uruguayo surgido tras la caída de Paysandú, emprendería la denominada Guerra de la Triple Alianza, que masacraría al pueblo paraguayo, hasta dejarlos casi sin hombres. Ojalá que el mensaje fraterno de León XIV encuentre otra sensibilidad en los poderes actuales.
Como fuere, en su histórica visita a nuestra región, el Sumo Pontífice acaba de regalarnos una nueva metáfora basada en un lugar hermoso de nuestro río Uruguay: la Iglesia llamada a ser una “Isla de la Caridad”.