En cierta oportunidad, se las ingenió para construir los instrumentos que necesitaban para su grupo musical; antes que nada "somos músicos", resalta "Chupete", como lo suelen llamar quienes lo conocen más de cerca.
Pasó el tiempo y la vida lo llevó a fabricar equipos de audio para ganarse el pan de cada día; pero siempre que podía, recibía alguna guitarra deteriorada para reparar o hacerle alguna modificación.
De a poquito y a fuerza de sacrificio, la pequeña producción de Sarli fue creciendo y la madera fue ganando terreno en ese espacio de trabajo. "Yo veo las primeras guitarras que hicimos y comparo con estas últimas y hay una cantidad de cositas en el acabado final, en los pegamentos que usábamos. Le vamos encontrando mejores cosas y fuimos logrando un producto que sea barato dentro de nuestras posibilidades, que sea blando para tocar, que se pueda llevar a un asado", detalla "Chupete", mientras me enseña una colección de instrumentos que están en exhibición, sobre una pared.
El mercado de las guitarras
En Argentina hay grandes fábricas que construyen más de 100 guitarras por día, las venden, surten todos los negocios de música del país y mandan al exterior también. Mientras, "nosotros estamos trabajando con una sola casa de música en Concordia, porque no nos da la capacidad de fabricación y vendemos al público también", comparó.
Según sus estimaciones, para ser una fábrica chica debieran vender, por lo menos, 30 instrumentos por día, "eso sería una pyme chiquita", explicó el músico concordiense y enfatizó: "esto es más que chico. Nosotros rondamos las 30 por mes, o sea una por día".
"Construí este galpón y arrancamos con otra cosa. Yo estaba con el tema del audio. Después fui acondicionando una parte del lugar para tratar de montar la fábrica", relata mientras me invita a recorrerlo. Sus proyecciones incluyen una cabina de pintado, en lugar exacto donde se desarrolla nuestra charla. Los equipos de sonidos que están apilados aún en la entrada, serán vendidos para despejar la zona.
Una de las mayores inversiones del taller fue una máquina computarizada, que es como un robot, para cortar las partes de las guitarras. Eso les permite ahorrar tiempo y ganar precisión. Constituye además una importante herramienta de trabajo para elaborar cartelería o bandejas, que les significa otra fuente de ingreso, para nada despreciable. "Todo lo que sea en madera lo hacemos para ir paleando un poco la situación", admite Eduardo.