De acuerdo a la documentación y el relato oral que se ha podido rescatar desde la época del centenario de la parroquia, el profesor Alejandro González Pavón relata a El Entre Ríos algo de esta historia.
“El cuadro de los mártires data de la década de 1860. Se considera como la primera imagen que llegó a la villa, antes de la que actualmente corona el retablo principal, la cual llegó en 1900 de manos de quien era el párroco Agustín Derú, tras comprarla en Buenos Aires”.
Como dato relevante, aporta que a través de este cuadro la comunidad rezó en 1867/68, cuando la epidemia de cólera azotaba la región, cobrándose la vida de muchos colonenses.
“Cuando se hizo el templo actual, sus dimensiones eran más sencillas, de forma rectangular, con techo a dos aguas y sin las naves, el cuadro se trasladó allí, donde durante muchísimos años estuvo guardado sin estar expuesto al público”, agrega.
“Cuando se renovó el salón parroquial y se hicieron las aulas de catequesis, lo guardan detrás del órgano, en el templo, donde permaneció muchos años”, así seguía su peregrinar la pintura de los niños mártires.
Con los traslados, la cruz superior se rompió y desapareció. Entonces, la Comisión de Patrimonio de la Municipalidad, de la que Alejandro González Pavón formaba parte, propuso al párroco reconstruirla a través de fotografías. “Hablamos con el carpintero Amilcar Cáceres y se hizo de con la misma medida y forma de la original”, menciona.
“Con la comisión presentamos una nota y se logró que el cuadro se declare Patrimonio Histórico Cultural de la ciudad, para que lo preserven”.
Ahora, permanece en la casa parroquial hasta ser entronizado en el templo junto a una reseña histórica.
Sin firma
“El cuadro no tiene firma de autor y tiene varios errores cuando uno lo observa. Por ejemplo, los niños fueron martirizados en el año 304 después de Cristo, eran de la zona de España Complutum (actual Alcalá de Henares), por lo que deberían estar vestidos como los vemos en la imagen del retablo principal, con atuendos de estilo romano, pero están representados con ropa del tiempo renacentista”, observa el historiador.Otro aspecto llamativo es el piso, “similar al del salón donde fueron las primeras celebraciones religiosas, en la quinta del doctor Moreno, y al que tiene hoy el Palacio San José”.
No se sabe el año exacto en que se pintó ni dónde. Sí se sabe que estuvo en la quinta de Moreno, una vez iniciada la capilla, a partir de 1865.
Estiman que no fue pintado por un profesional. “La falta de perspectiva, la ropa renacentista, una pierna de uno de los niños está cortada y las baldosas de tipo francesas que no existían en la época romana”, confirmarían esta suposición.