Atención

Esta imágen puede herir
su sensibilidad

Ver foto

Compartir imagen

Agrandar imagen
La Asamblea por la Salud y el Ambiente de la Cuenca del Arroyo Las Conchas comunicó que, a pesar del confinamiento, las fumigaciones con agrotóxicos no disminuyeron.

El reclamo surge a raíz de los episodios de fumigaciones sobre vecinos en la zona de Sauce Montrull, La Picada y Villa Urquiza. En este sentido, informaron que “en muchos de los casos se ha recurrido a la ayuda de los organismos administrativos y judiciales sin resultados contundentes o nulos en su mayoría”.
Discutir el modelo
Junto al reclamo de los vecinos, los asambleístas proponen poner en debate “el modelo agroindustrial y las consecuencias de éste para la vida. Dicho modelo, implica un paquete tecnológico, que entre otras cosas, requiere regar la tierra de venenos y otros tóxicos. Su deriva pone en riesgo nuestra salud; la de quienes realizamos nuestras actividades en el medio rural, e incluso la de las propias familias que trabajan y producen bajo este esquema. Así vemos ejemplos de productores, hijos, mujeres, madres enfermos por los efectos de su propia contaminación”, manifestaron.

“Una vasta lista de investigaciones científicas demuestra que el glifosato, que es el toxico más utilizado, puede producir entre otras cosas: cáncer, Alzheimer, Autismo, abortos, malformaciones, celiaquía, Enfermedad renal crónica, linfoma No Hoogkin, Parkinson. En el ambiente, además del desmonte y sus consecuencias nefastas (como las inundaciones y quizás el origen de las pandemias), produce contaminación del agua, agotamiento de los suelos, etc.”, argumentaron desde la Asamblea.
Fumigaciones en cuarentena
En el marco de la cuarentena, en la zona de Sauce Montrull, La Picada y Villa Urquiza, “el transitar de las maquinarias agrícolas (pulverizadoras entre ellas) interrumpió el silencio de la ruta solitaria que atraviesa estas comunidades”, expresaron desde la Asamblea.

“Soberbias, enormes, inescrupulosas, necesarias para las excepciones a la cuarentena, estaban ahí, dueñas y señoras de la cinta asfáltica, sin necesidad de ir por la banquina, ni por el camino alternativo o con una ‘cuatro por cuatro’ que le haga de vigía. Libres y solas, dueñas de la situación, nos avisaban, a quienes querían mirar, que iban a un destino bueno para pocos, muy preocupante para la salud y el futuro de la sociedad”, remarcaron.

“Esta es otra campaña agrícola más en que no ha sido cuidada nuestra salud y mucho menos la de nuestros ambiente”, consideraron con impotencia los asambleístas.

La Asamblea informó que en el distrito de Sauce Montrull, en Paraná Campaña, “hay una familia que ha realizado más de 10 denuncias y el resultado es que en el campo vecino, pegado a un barrio y dentro de la localidad, el productor actúa con la mayor inescrupulosidad, mientras la familia sufre los efectos del veneno que denominan benévolamente ‘fitosanitarios’”.

Asimismo, “en Villa Celina, a las víctimas de las fumigaciones, con serios daños en la salud, se los trata como delincuentes y se les ‘sugiere’ migrar de su propio campo. Y en La Picada, los vecinos no pueden sostener sus huertas y otras producciones, como la apicultura, por el daño que las fumigaciones les generan”.

Por último, desde la Asamblea de la Cuenca Las Conchas se preguntaron “hasta cuándo vamos a aguantar esta situación, permitir envenenarnos, atentar contra nuestra salud y la vida”, para afirmarse en la propuesta de un urgente debate que lleve a “repensar las formas de producir alimentos y de habitar los territorios rurales”.
Fuente: Era Verde

Enviá tu comentario