El botulismo es una patología causada por la toxina producida por la bacteria Clostridium botulinum, que afecta principalmente a animales domésticos y de producción: no se transmite de un animal a otro, sino que se origina por la ingestión de toxina presente en alimentos, agua o materia orgánica en descomposición.
Se trata de una de las intoxicaciones más frecuentes vinculadas a la alimentación. Las fuentes habituales de la toxina suelen ser canales en descomposición o material vegetal contaminado. Los signos clínicos se manifiestan a través de una parálisis muscular flácida y, en muchos casos, la muerte se produce como consecuencia de una parálisis respiratoria o cardíaca.
Desde el área de Zoonosis explicaron que el control y la prevención de la enfermedad requieren el uso de alimentos de alta calidad, la prevención de la contaminación de alimentos, agua y suelo, y la aplicación de esquemas de vacunación cuando corresponda. Ante el aumento de casos registrado por profesionales del Centro Antirrábico municipal, la Dirección de Zoonosis y Sanidad Animal solicitó extremar las medidas preventivas.
En relación con la alimentación, se recomienda evitar el suministro de alimentos en mal estado, fermentados o con olor rancio, así como también no ofrecer restos de comida, desperdicios o subproductos que no cuenten con control sanitario. Asimismo, se aconseja revisar los alimentos balanceados y forrajes antes de su uso y almacenarlos en lugares secos, ventilados y protegidos de la humedad y de la presencia de roedores.
Respecto al manejo del agua, se indicó la importancia de garantizar a los animales el acceso a agua potable limpia, evitar que beban de charcos, lagunas estancadas o reservorios contaminados, y realizar una limpieza y desinfección periódica de los bebederos.
Las autoridades municipales reiteraron la necesidad de adoptar estas medidas para prevenir nuevos casos y proteger la sanidad animal en la región.