Concordia

Un grupo de amigos reunió el dinero para que un comedor barrial no dejase de cocinarle a 45 familias

-Amigo, se me ocurre no sé: ¿si tratamos de poner, aunque sea mil pesos, cada uno del grupo de la promo?
- Yo estoy súper de acuerdo, puede servir como alivio.


El diálogo sucedió entre dos integrantes de los que en 2023 cumplieron 25 años de egresados del nivel secundario de Concordia. Surgió desde la inquietud que despertó la publicación de El Entre Ríos sobre las dificultades que un merendero-comedor del noroeste está teniendo para contar con los comestibles e insumos necesarios para cocinarle a más de 45 familias.

“La situación está muy complicada para todos, pero me parece que 1000 pesos no nos va a cambiar la economía”, reflexionó la misma persona poniéndose también en el lugar de sus compañeros. Evidentemente, entre las necesidades del merendero “Todo Corazón” y el cuidar el pesito de cada concordiense, la balanza se inclinará hacia lo primero.

O debiera inclinarse porque, si así tan lógico fuese, esta pregunta nunca se hubiese escribo: “¿Sabés lo que significa decirle al prójimo que no hay para comer?”, ni muchos menos el artículo que estaba contenido bajo ese título. Mabel Paiz no le dedicaría 4 ó 5 días diarias a preparar una merienda o una cena en una olla de 100 litros y su casa seguiría teniendo un galpón y taller en el fondo y no una cocina que alimenta a más de 130 personas.

En un santiamén, ese mensaje se convirtió en una colecta que, en media mañana, resolvió un problema que el Estado no destrabó con fluidez en lo que va del año: Mabel, antes del mediodía cuando cerraba la verdulería (que además le hizo precio), pudo comprar 1 bolsa de papa, media bolsa de cebolla, 1 kilo de morrón, 3 kilos de zanahoria y 2 kilos de zapallo.

Todas esas verduras pudo comprar Mabel este jueves por el aporte del grupo de amigos.

Por la tarde, con eso más el puré de tomate, los fideos y 3 pollos que había recibido, preparó un guiso que dividió en 45 recipientes plásticos. Aún así, no alcanzó porque hubo dos familias que no pudieron llevarse la comida preparada así que desde el “Todo Corazón” les dieron “arroz, papa, huevo y tomate para que se hagan en su casa”, contaron a El Entre Ríos.

Además, ese grupo que se comunica por Whatsapp y está integrado por egresados en 1998 de la Escuela de Comercio N°2, le transfirieron unos pesos más para cubrir, en parte, la próxima compra de gas.

La respuesta es para destacar: la mayoría puso de a mil o lo que les quedaba depositado, otros aportaron algunos pesos más y varios se movilizaron procurando encontrar soluciones sostenibles en el tiempo. Así fue que se planteó la invitación a que algún comercio, productor o mayorista entregue semanalmente lo que necesita el merendero del barrio San Francisco (oeste) a cambio de lo que el grupo de amigos puede ofrecer.

También, acordaron hacer un fondo común, mes a mes, para ayudar y colaborar. “Obviamente sin la obligación de hacerlo”, dijo el que lo propuso y la respuesta fue automáticamente positiva. No es la solución de fondo, estructural que seguramente está en manos de otros estamentos, pero un grupo de personas que llevan décadas en contacto resolvió en un par de horas lo que algún eslogan había definido como “el hambre más urgente”.

Datos claves
El merendero y comedor “Todo Corazón” funciona en el fondo de la casa de Mabel Paíz, la mujer que inició esta acción solidaria en 2018. Junto a dos de su hija, una sobrina y una amiga, cocinan la merienda dos veces por semana y la cena, también dos días por semana.

Jueves de guiso para Mabel y sus colaboradoras: 45 familias llevaron su comida.

Está ubicado en calle 55, a pasitos de Lieberman, en barrio San Francisco (oeste). Para contactarse con ellos lo pueden hacer al teléfono precisamente de Mabel: +549 345 4967837.

Arroz, leche en polvo, azúcar, fideos, puré de tomate, carne o pollo y verduras (papa, zapallo, cebolla, zanahoria, morrón y tomates) son los comestibles esenciales para su cocina.

Fuente: El Entre Ríos.